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Interacciones bajo el agua, nuestro impacto en los arrecifes de coral

Juan Carlos Huitrón Baca y Claudia Padilla Souza

¿Alguna vez has escuchado hablar de los arrecifes de coral? No todos tenemos la oportunidad de conocerlos. Son unos ecosistemas increíbles que viven en el fondo del mar. Imagínate unos jardines llenos de colores, vida y movimiento, pero debajo del agua.

En la foto 1 puedes ver cómo se ve un arrecife lleno de peces y corales. Esos son los arrecifes de coral; son importantes para mantener la biodiversidad de los océanos y de nuestro planeta.

Los arrecifes no solo son bonitos, también el hábitat de muchísimos animales marinos como peces, estrellas de mar, langostas y muchos otros. Además, ayudan a proteger las costas de las tormentas, de los arrecifes obtenemos recursos pesqueros y son lugares donde muchas personas disfrutan del turismo, cuando van a la playa o hacen esnórquel o buceo.

Aunque no los vemos a simple vista porque están sumergidos, ¡los arrecifes son fundamentales para que la vida en el mar siga en equilibrio!

Desafortunadamente, desde hace varias décadas estos ecosistemas están en peligro. Desde los años ochenta del siglo pasado, hemos visto que los arrecifes se deterioran y en los últimos años se ha registrado una mortalidad masiva de corales. ¿Por qué mueren?

Por varias razones: enfermedades, contaminación del agua, demasiados turistas en las playas y la pesca excesiva que elimina especies importantes de los arrecifes.

El cambio climático ha empeorado esta situación. En el calentamiento actual de los océanos, el agua se ha mantenido caliente más arriba del promedio histórico conocido, provocando que los corales pierdan sus colores y se vuelvan blancos, es el proceso de “blanqueamiento”.

En la foto 2 se observa un coral que ha perdido su color por un efecto de estrés generado por el incremento de temperatura en el agua. Cuando esto pasa, los corales se debilitan y, si la situación no mejora pronto, pueden morir.

Lo que está ocurriendo es que los arrecifes de coral, que son como los bosques tropicales del mar, llenos de vida y color, están en grave peligro debido a las acciones humanas. No solo las interacciones directas, como la contaminación del agua, la sobrepesca o el turismo masivo, amenazan estos ecosistemas, sino que de manera indirecta otros comportamientos humanos también impactan negativamente a los arrecifes, aunque la acción esté lejos.

Las actividades terrestres, como el desarrollo urbano, la agricultura y la industria, generan contaminantes y basura que terminan en el mar. Además, la deforestación y el uso intensivo de la tierra provocan erosión y sedimentación que a través de las escorrentías afectan a los arrecifes, al enturbiar el agua.

La contaminación por combustibles y otros productos químicos también tiene un efecto.

¿Qué hemos hecho para revertir este daño? Durante las últimas dos décadas, la estrategia principal para cuidar y recuperar los arrecifes de coral ha sido su restauración.

Se han logrado técnicas para cultivar corales en viveros marinos, como si fueran pequeños jardines submarinos, para luego replantarlos en los arrecifes dañados.

En la foto 3 se ve un vivero de coral. Estos métodos han dado muy buenos resultados a corto plazo y han ayudado a devolver vida a algunos lugares afectados. Es importante mencionar que los corales tienen una tasa de crecimiento lenta, son animales coloniales que crecen al depositar carbonato de calcio debajo de ellos para aumentar su volumen.

Es un proceso complejo que les permite crecer algunos milímetros por año.

Como parte de estos esfuerzos, a partir del año 2018, se implementó una iniciativa en el Sistema Arrecifal Mesoamericano para rescatar corales después del paso de huracanes, a través de una póliza de seguro paramétrico y de la capacitación de brigadas comunitarias que se activan para atender los daños provocados por los huracanes. En la foto 4 se ve una brigada practicando el uso de una boya de izaje para mover objetos pesados.

Hay un problema importante: a largo plazo, los resultados no son tan positivos como se esperaba. ¿Por qué? Porque las causas principales del deterioro de los arrecifes siguen allí, activas y sin cambiar. La contaminación marina, el manejo inadecuado del ecosistema costero y el exceso de actividades humanas siguen dañando los arrecifes, incluso después de las restauraciones.

Esto nos lleva a reflexionar: ¿es suficiente solo restaurar y rescatar los corales o también debemos atacar las causas que los dañan? La respuesta es clara.

Para que los arrecifes puedan recuperarse y mantenerse sanos, necesitamos cuidar mejor nuestro entorno. Es fundamental revisar cómo se manejan las descargas de aguas y residuos de los desarrollos turísticos y las ciudades; estas descargas contaminan el agua y generan un estrés enorme en los corales.

Cuando el agua está sucia o contaminada, los corales enferman y mueren, sin importar cuánto los replantemos. Por eso, la verdadera tarea es abordar esas causas profundas, reducir la contaminación y gestionar de manera responsable nuestros recursos y actividades en la costa.

Solo así podremos asegurar que los esfuerzos de restauración tengan un impacto duradero y que los arrecifes puedan seguir siendo un tesoro vivo en nuestros mares.

Juan Carlos Huitrón Baca
y Claudia Padilla Souza
Anclamarina y Bacabes del Mar
Correos-e: biton7@hotmail.com y klaus.padilla@gmail.com