El lenguaje poético de las artes verbales wixaritari — ecologica
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El lenguaje poético de las artes verbales wixaritari

Regina Lira

El lenguaje poético de las artes verbales wixaritari se despliega a través de fragmentos que hacen retoñar imágenes de un mundo en potencia, de la memoria-corazón de un mundo posible.

Traducir el lenguaje de los cantos, de lo oculto que devela, de su potencia transformadora es un trabajo continuo, permanente...

Los siguientes extractos han sido trabajados de manera colaborativa por cantadores, intérpretes, lingüistas, viajeros, antropólogos y personas de muy diversas raíces y orígenes que se han dejado afectar por el lenguaje de lo posible, pues solo en la traducción entre mundos, nos podemos acercar al lenguaje que es memoria ancestral y es también un mundo futuro.

En los kawitu (o lo se han llamado “mitos”) que relatan los primeros pasos que dieron forma al mundo, de la creación del fuego que brotó de entre las rocas, con sus flechas, su pulsera, sus guaraches y un bastón emplumado del que emanó una luz brillante que fue y es un Abuelo (según un mito documentado por el alemán Konrad Preuss en 1905)1.

También de los nenewieri que con la palabra recorren las moradas de Nuestras Madres y Nuestros Ancestros, hacia el sur, el norte, el poniente, el oriente y el centro. De las canciones que se componen en los peregrinajes o de los cantos ceremoniales que orientan los actos colectivos en las fiestas y las danzas durante el curso del crecimiento del maíz, entre las lluvias y las secas, también llamados wawi, cuya fuerza rebasa el sentido de la palabra, sino que se despliega en su vibración. Así es como se me ha expresado: el despliegue de la vibración de la palabra, pues se canta para que la palabra-flor despierta, se abra y retoñe. Así lo expresaba el cantador Dionisio de la Rosa, de Tuapaurie, hacia el año 2007:

Nuestras plumas así desplegaron la
vibración de la palabra

Así ya se desplegó la vibración de la palabra

A su derecha se desplegó la vibración de la palabra

A su izquierda se desplegó la
vibración de la palabra

La palabra-flor que se despierta, preexiste al canto. Como plumas multicolores de halcón, urracas, pericos, guacamayas y águilas que retoñan, como sonidos de cuerdas de violín y de guitarra y de voces entrelazadas que reverberan, la palabra-flor que brota, transforman a quienes la emiten colectivamente y al mundo en que se despliega. Su escritura se plasma través de una “máquina de flores”, como se expresa en esta canción documentada por los lingüistas Julio Xitákame de la Cruz, Gabriel Pacheco y José Luis Iturrioz, hacia el año 2000:

En Wirikuta, en Wirikuta se escribe,

la tinta hace letras de flores

que salen en abundancia,
que en abundancia salen.2

 

Y en su recorrido hacia los cuatro rumbos, la palabra-flor activa la comunicación con Nuestras Madres manantiales, ríos, lluvias, maíz, y con Nuestros Ancestros venado, jaguar, sol y fuego. En este recorrido, la palabra enlaza al mundo, lo hace uno, aunque el tejido sea de nuevo deshilado en montañas, nubes, ríos, piedras. Del verbo hilar, -wiya, se hila el tiempo, con el tejido fino de las lluvias, que hacen mundo y sentido de pertenencia, como lo ha propuesto el lingüista José Grimes. Hilar con la palabra y de hacer memoria-corazón es un arte legado por la Abuela Takutsi, según lo documentó la antropóloga estadounidense Stacy Schaeffer de una mujer tejedora de Tateikié en los años 90:

 

Takutsi puso todos sus pensamientos y todo su conocimiento en la rueca.
Hilar es como acordarse de lo que pasó antes, de la historia y del costumbre.
En la rueca, todo su conocimiento gira alrededor del mundo.
Cuando Takutsi hila, hila sus pensamientos para hacer dibujos para la gente,
para que podamos vivir, para que podamos tener la vida. (...)
La rueca hace que el mundo gire y que podamos hacer platos y cosas en cerámica.
La rueca es el mundo que gira. La rueca es como el rayo que hace la lluvia.
Takutsi hizo la rueca, y cuando hilamos, es como dar la vida.3

 

Hilar es dar la vida, tukari, y mientras se hila, se hace el mundo al caminarlo. Pero el camino no es fácil. “No se preocupen mis madres y mis ancestros” es un verso que recorre los cantos, como también se reitera en que “Uno, no puede solo”, sino con la fuerza del colectivo familiar.

A los niños también se les prepara, se les enseña sobre los peligros que este caminar del costumbre, yeiyari, les implica.Como se dice en el canto de los primeros frutos de la voz de Ramón Medina, documentado por Marina Anguiano y Peter Furst en 1971:

Quién sabe si vamos a llegar o no,

porque el viaje a esa región es peligroso.

Hay que volar sobre el viento

ligeros como el aire

volar como pájaros.4

Como palabra que es un manojo de plumas, que es el reflejo multicolor que emerge del espejo-nierika como un hermano mayor Venado Azul, y que asciende, según una canción documentada por el antropólogo italiano Marino Benzi en el año de 1972:

 

Como una nube, nuestro hermano mayor venado azul se eleva

descendió en rocío

descendió en lluvia

los campos de maíz nacieron

los campos de maíz brotaron

allá en Wirikuta, allá en Wirikuta

la flor nació, la flor brotó

allá en Wirikuta, allá en Wirikuta

Allá a donde vamos allá donde pase el camino

el camino de la vida

allá en Wirikuta, allá en Wirikuta5

 

El canto es en sí un hilado de textos que se remiten a pasajes de los mitos, de oraciones, de enseñanzas, de consejos, de dudas sobre la muerte, la esperanza, según lo escribió Ramón Mata Torres en colaboración con José Moreno de Tateikie en 1974 de un canto de los primeros frutos:

 

Cuando termine este canto,

cuando ya no quede más que el recuerdo
de lo que se dijo,

tengan presente que las cruces y las ofrendas,

deberán estar siempre unidas y encaminadas hacia un mismo camino,

hacia el camino de las deidades.

Se plasma también la incertidumbre de los que seguirán el caminar del costumbre:

Caminemos en pos de los dioses y volvamos con más enseñanzas

Para los que nos van a seguir después de que nosotros nos vayamos

Retoñemos como retoña la planta de los dioses.

 

La búsqueda de unidad es, como yo lo he entendido, la búsqueda de crear un mundo común en el que se quepan las diferencias. El antropólogo francés Denis Lemaistre lo retoma de una canción de Jacinto de Tateikie...

 

Al espíritu del venado, del fuego

En el lugar de los mensajes,

A nuestra fuerza vital

A todo eso queremos unirnos

Así, unidos a nuestra cruz

Así, unidos a nuestra vida

Allá donde circula nuestra fuerza vital

Nos liberaremos

Es lo que queremos.

La poética wixárika, es una ventana al pensamiento “antiguo y moderno”, como lo expresa Ramón López de la Torre de Tuapurie en Respeto a la Naturaleza. Legado de los antepasados wixárika:

El agua que circula por los ríos y arroyos de nuestro territorio no es sólo agua, es también la sangre de nuestros ancestros. Cada planta brillante qué están naciendo, cada grano de arena de las playas, cada gota de los ríos y los arroyos; el rocío en la sombra de los bosques; cada colina y hasta el sonido de los insectos son cosas sagradas. Nuestras tierras no están en venta. (...) Los seres humanos debemos respetar a los animales y tratarlos como hermanos, como algo sagrado. Si todos los animales fueran exterminados, el hombre también perecería en una enorme soledad espiritual: el destino de los animales es el mismo que el de los hombres. Debemos enseñarles a nuestros hijos que el suelo que pisamos contiene las cenizas de nuestros ancestros, que en la Tierra se enriquece con la vida de nuestros semejantes y que debe ser respetada. Debemos enseñarles que todo existe para convivir en armonía y que lo que padezca la Tierra, lo padeceremos nosotros y nuestras nuevas generaciones.

Referencias

1 (Preuss, Acerca... 1905).
2 (p.162-163, ed. Iturrioz y De la Cruz, no sabemos el autor).
3 (Stacy Schaeffer, 2003, p.145).
4 Como lo documentaron Marina Anguiano y Peter Furst en un canto de Tatei neixa de la voz de Ramón Medina en 1971, el camino se hace una y otra vez.
5 Marino Benzi, 1972, registrado de un hombre originario de San Sebastián, no hace diferencia entre canto y canción (extracto traducido del francés).

Regina Lira