Mares concurridos: la mirada de las aves marinas frente a la pesca — ecologica
Usted está aquí: Inicio / Artículos / Mares concurridos: la mirada de las aves marinas frente a la pesca

Mares concurridos: la mirada de las aves marinas frente a la pesca

Gemma Abaunza , Cecilia Soldatini , Yuri Vladimir Albores-Barajas , Miguel Angel Ojeda Ruiz De la Peña  y Horacio de la Cueva Salcedo 

Dentro de la inmensidad del mar existen zonas críticas donde la vida se concentra masivamente. La pesca, actividad económica esencial, focaliza sus operaciones en estas áreas de alta productividad biológica, donde coexisten las especies objetivo de la pesquería con una amplia variedad de fauna marina.

En estos puntos de convergencia, las autopistas biológicas se entrecruzan con las rutas de pesca en una concurrencia inevitable, creando interacciones de impacto global sobre las especies que no son el objetivo de la pesquería; especies de poco interés comercial o bajo valor nutritivo.

Entre los grupos más afectados por estas interacciones destacan las aves marinas. Estas aves son depredadoras abundantes y de amplia distribución que pasan la mayor parte de su vida en el océano. Su relación con los barcos pesqueros se remonta a la antigüedad, forjando una alianza histórica de beneficios mutuos.

Los pescadores han interpretado el vuelo de estas aves como señales visuales de bancos de peces, mientras las aves han aprovechado los descartes como fuente de alimentación. Su interacción ancestral ha evolucionado a dinámicas más complejas en nuestra era de la pesca industrial o de altura.

La pesca de altura se caracteriza por su alta capacidad extractiva, impulsada por flotas de grandes embarcaciones (hasta 28 metros de manga o ancho) con autonomía para permanecer semanas en el mar.

Entre las principales artes de pesca que utilizan, destacan los palangres, que despliegan kilómetros de línea con miles de anzuelos y las redes de arrastre, que barren el fondo marino con escasa selectividad, capturando toneladas de organismos despreciados por la industria, pero componentes importantes del hábitat del fondo marino.

Para remediar las consecuencias de esta pesca no selectiva, el enfoque actual hacia un rendimiento sostenible exige que la gestión pesquera trascienda la mera evaluación de las especies objetivo (técnicamente llamadas stocks) y el esfuerzo de pesca, para incorporar el análisis de los impactos en la estructura y el funcionamiento de todo el ecosistema marino.

La captura incidental generada por la pesca industrial es una de las mayores amenazas para la biodiversidad marina, desencadenando efectos en cascada a largo plazo.

La pesca incidental afecta por igual a especies accesorias (con valor comercial que genera ingresos adicionales) y a especies sin utilidad comercial. Todas susceptibles a la actividad pesquera que, en su escala masiva, resulta inherentemente no selectiva.

La gestión pesquera sostenible requiere superar el enfoque tradicional centrado únicamente en los stocks objetivos, incorporando el análisis de impactos sobre el ecosistema marino en su conjunto.

La captura incidental se reconoce como una de las mayores amenazas para la biodiversidad marina, afectando por igual a especies con y sin valor comercial. Comprender estas interacciones resulta crucial para la conservación de la vida en el océano.

Podemos ver el movimiento de las aves como un hilo de costura que une el mar y el cielo en una dinámica continua; diferente a lo que podría imaginarse al observarlas volar, su destino navega inevitablemente junto al de las presas compartidas con la actividad pesquera.

Esta relación incluye tres facetas principales: 1) atracción por descartes (25 por ciento de las capturas totales), que altera patrones naturales y ofrece alimento de bajo valor nutricional; 2) competencia directa por recursos, y 3) el riesgo más grave, la captura incidental.

Se calcula que anualmente mueren hasta 320 mil aves marinas (principalmente albatros y pardelas) al quedar atrapadas en artes de pesca. Esta mortalidad se ve agravada por sus características biológicas: baja tasa reproductiva, madurez tardía y nidadas reducidas. Todos estos factores limitan severamente su capacidad de recuperación.

La paradoja es evidente: la misma actividad que provee alimento subsidiado se ha convertido en amenaza directa, mientras que la sobreexplotación reduce sus presas naturales.

El caso mexicano ejemplifica esta problemática. A pesar de poseer una zona económica exclusiva entre las más productivas del mundo (decimosexto lugar en pesca global), existe una falta de estudios sistemáticos sobre pesca incidental.

El Pacífico noroeste, origen del 70 por ciento de la captura nacional y epicentro de pesca industrial intensiva, concentra la paradoja: también es corredor vital para especies de Procellariformes, un Orden de aves marinas con 125 especies. Entre estas hay algunas prioritarias, como el albatros de Laysan (Phoebastria immutabilis) y la pardela mexicana (Puffinus opisthomelas).

La distribución de las áreas de alimentación varía a lo largo de las temporadas y de los años siendo el sistema de la corriente de California altamente dinámico e influenciado por la estocasticidad (variabilidad no predecible) de la temperatura en el océano Pacífico.

Los intentos de trazar los movimientos de las aves en el Pacífico han arrojado información muy valiosa que se ha podido cruzar con los trazados operativos de las flotas pesqueras para estar en condición de investigar situaciones de acercamiento e interacción de albatros y pardelas con los barcos.

La perspectiva era la de buscar una aguja en un pajar por las pocas aves que traían geoposicionadores satelitales. Los albatros siguen embarcaciones posiblemente para alimentarse de descartes, pero se exponen a captura incidental con palangres.

Las pardelas muestran alta sobreposición con redes de cerco, indicando competencia directa por recursos. Estos hallazgos, aunque preliminares, subrayan la urgencia de ampliar el monitoreo para establecer estrategias de conservación efectivas en un ecosistema tan dinámico como es el de la corriente de California.

Aunque existe reconocimiento internacional sobre esta amenaza, persisten vacíos críticos de información. La evaluación precisa del impacto se ve limitada por la escasez de datos disponibles sobre captura incidental, dificultando estimar el verdadero alcance del problema. Un tema que merece mayor apoyo institucional vía los diversos centros de investigación enfocados a los temas marinos y a la biodiversidad como un todo.

Gemma Abaunza 1,2,
Cecilia Soldatini 2,
Yuri Vladimir Albores-Barajas 1,3,
Miguel Angel Ojeda Ruiz De la Peña 4
y Horacio de la Cueva Salcedo 2

1Departamento de Ciencias Marinas y Costeras, Universidad Autónoma de Baja California Sur, Carretera al Sur KM 5.5. La Paz, Baja California Sur, México.
2Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California – Unidad Académica La Paz, Miraflores 344, La Paz, Baja California Sur, 23050, México.
3SECIHTI. Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. Av. Insurgentes Sur 1582, Col. Crédito Constructor. Alcaldía Benito Juárez, C.P. 03940, CDMX, México.
4Departamento Académico de Ingeniería en Pesquerías, Universidad Autónoma de Baja California Sur, Carretera al Sur KM 5.5. La Paz, Baja California Sur, México.

Correos-e:
gemm.abaunza@cicese.edu.mx
csoldatini@cicese.edu.mx
y.albores@uabcs.mx
maojeda@uabcs.mx
y cuevas@cicese.mx