Impactos en la región sur del valle del Mezquital, Hidalgo, México
Fundación Apaztle, Colectivos y Sistemas Comunitarios de Agua
En este artículo se presenta a grandes rasgos la problemática socioambiental que aqueja desde hace varias décadas a la región de Hidalgo y del estado de México, conocida como El Valle del Mezquital. Este región comprende 28 municipios de Hidalgo, siete del estado de México y parte de Querétaro. La región sur concentra las principales fuentes de contaminación con graves impactos en la salud y el ambiente.
Es considerada una de las zonas más contaminadas del país y ha sido denominada “región de sacrificio” e “infierno ambiental”. Es reconocida por Conahcyt, como una “región de emergencia sanitaria y ambiental”.
Sus principales fuentes de contaminación son la industria, minería no metálica a cielo abierto, aguas residuales e industriales, planta de tratamiento de aguas residuales PTAR Atotonilco, presa Endhó, agroquímicos y transgénicos, expansión urbana, residuos sólidos e infraestructura estratégica como el aeropuerto internacional Felipe Ángeles.
Sobre el tema industrial, existen seis corredores de este tipo; destaca el de Tula-Atitalaquia-Atotonilco y Apaxco, con alrededor de 350 industrias: petrolera, eléctrica, cementera, calera, agroquímicos y de la construcción, conocidas por ser de alto impacto ambiental.
La refinería Miguel Hidalgo procesa 24 por ciento del crudo nacional. Junto con la termoeléctrica Francisco Pérez Ríos, emiten altas concentraciones de bióxido de azufre (SO2) y partículas suspendidas PM10 y PM2.5, asociadas a enfermedades cardiovasculares, respiratorias, neurológicas y cáncer.
Se estima que la refinería provoca alrededor de 11 mil muertes anuales en el Valle de México (México Evalúa y diario El Universal) y en ambas instalaciones se emite más SO2 que en todo el resto del Valle de México.
La industria petroquímica libera compuestos orgánicos volátiles, metano, dióxido de carbono (CO2), SO2 y óxidos de nitrógeno (NOx). Y por si esto no fuera poco, Pemex anuncia la creación de una planta coquizadora que generará 4 mil 400 toneladas diarias de coque, presumiblemente para la industria cementera.
El Valle del Mezquital cuenta con una presencia muy fuerte de la industria del cemento. Siete plantas producen en esta región el 40 por ciento del cemento nacional. Utilizan combustibles derivados de residuos, liberando dioxinas, furanos, metales pesados y material particulado. Estas sustancias se asocian con cáncer, leucemias, malformaciones congénitas, disrupciones endocrinas, insuficiencia renal e infertilidad.
Se han registrado emergencias químicas graves en plantas que preparan los residuos para su quema (coprocesamiento) como Ecoltec (hoy Geocycle) (2009) y Agroquímicos ATC (2013), provocando muertes e intoxicaciones masivas.
El impacto sanitario puede extenderse hasta 50 kilómetros a la redonda.
Sobre el tema de la minería no metálica, la extracción de caliza se realiza en esta zona desde tiempos precolombinos lo que ha transformado hasta el 65 por ciento del territorio. Actualmente, existen 16 canteras activas que extraen cerca de 80 millones de toneladas anuales.
El impacto de las aguas residuales es terrible. La región recibe 326 millones de m3 anuales de aguas residuales de la Ciudad de México para el riego de más de 90 mil hectáreas. Estas aguas de desecho contienen metales pesados e hidrocarburos asociados a cáncer, insuficiencia renal crónica, abortos y daños neurológicos, y diversos análisis realizados han detectado niveles elevados de mercurio, cadmio, plomo, patógenos, contaminantes emergentes y microplásticos.
La PTAR Atotonilco genera lodos que producen malos olores y fauna nociva; el remedio que se plantea es incinerarlos en cementeras.
La presa Endhó afecta a más de 61 mil habitantes y sus aguas contaminadas se asocian a cáncer y enfermedades renales y cutáneas.
En materia de agroquímicos, el 85 por ciento de la superficie agrícola los utiliza de manera intensiva, incluido glifosato, clasificado como probable cancerígeno por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) aunque el alegato actual diga lo contrario y se le asocia a leucemias, alteraciones endocrinas, daño renal y hepático.
En relación al crecimiento urbano y generación de residuos, la expansión habitacional incrementa emisiones, consumo de agua y generación de residuos, además de los industriales.
Se estima que la generación de residuos sólidos urbanos (RSU) es de 500 toneladas diarias, en su mayoría dispuestos en tiraderos a cielo abierto. El coprocesamiento en cementeras agrava los riesgos. Existen experiencias exitosas de “basura cero” que deberían replicarse.
Sobre el aeropuerto internacional Felipe Ángeles, su cercanía ha generado mayor contaminación del aire por el transporte, expansión urbana, pérdida de áreas naturales y aumento de residuos. También ha incrementado la demanda de agua para su operación y vivienda.
Para abastecer dicho aeropuerto se perforaron más de 20 pozos que extraen 500 litros por segundo del acuífero del Valle del Mezquital, lo que agrava el estrés hídrico regional.
Toda esta problemática ha sido compartida con el relator especial de la ONU sobre tóxicos y derechos humanos para que pueda visitar la región donde se vulneran los derechos a la vida, la salud, el medio ambiente sano, el agua, la alimentación adecuada y la ciencia.
Fundación Apaztle, Colectivos y Sistemas Comunitarios de Agua
Correo-e: aguila.real.g@gmail.com