La importación de desechos plásticos y su impacto en los derechos humanos
José Manuel Arias
En julio del año 2017, China emitió una prohibición conocida como National Sword, que prohibía la importación de 24 tipos de residuos sólidos entre las que se incluían los de plásticos. Con esto se vieron afectadas las exportaciones de países como Japón y Estados Unidos, que empezaron a explorar otros destinos para sus desechos. Entre ellos, los países del sur global, los cuales rápidamente sufrieron el incremento en las exportaciones de desechos plásticos.
A la par, el 1 de enero del año 2021, entró en vigor la Enmienda de plásticos del Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación. Su vigencia trajo esperanza de que pudiera detener, o cuando menos, modificar el tráfico internacional de desechos plásticos en el mundo. No fue así y aquí te contamos un poco de esa historia.
El movimiento de residuos desde países del Norte Global hacia países del Sur se realiza bajo regímenes legales permisivos, mecanismos de trazabilidad insuficientes, con poco acceso a la información y escasa fiscalización. Esta práctica se cobija en el discurso de la valorización de materiales y el “reciclaje industrial”, pero en los hechos supone una forma de externalización de pasivos ambientales que vulnera derechos humanos.
En el caso de México, las importaciones de desechos plásticos se clasifican bajo el arancel 3915. Los datos oficiales del gobierno muestran que entre el año 2015 y el año 2023, estas importaciones aumentaron en un 248 por ciento, pasando de 58 mil 243 toneladas en 2015 a 203 mil 139 en 2023.
Sin embargo, al cierre de 2024 se observó una reducción, contabilizándose 169 mil 902 toneladas de desechos plásticos ingresadas a México provenientes de diversos países del orbe. En su mayoría de Estados Unidos, representando el 94 por ciento de las exportaciones durante todos esos años.
Los datos oficiales también muestran que hasta el primer trimestre de 2025 se registró el ingreso de 29 mil 428 toneladas. Es así que entre el año 2015 y el mes de marzo del año 2025 ingresaron a México 1 millón 260 mil toneladas de estos desechos plásticos.
Dichos datos de México, contrastan con los reportes del gobierno estadounidense, que informa haber exportado poco más de 600 mil toneladas de residuos plásticos a nuestro país en el periodo 2015 a marzo del 2025.
Si tomamos como referencia el dato de un 94 por ciento provenientes de Estados Unidos se puede estimar que en los últimos 11 años ingresaron a México 1 millón 182 mil toneladas de este país. Luego existe un subregistro de 582 mil toneladas en ese mismo periodo. Pero debido a la escasa información gubernamental es casi imposible de rastrear. (información detallada en la Plataforma del colonialismo de la basura plástica).
Otro de los temas de importancia en el comercio transfronterizo de residuos plásticos es el relacionado con la información de los importadores de esos residuos a México, ya que actualmente solo se pueden conocer algunos volúmenes de importación y de forma parcial la región del origen de éstos.
Asimismo, el gobierno mexicano se ha limitado a indicar que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) únicamente puede inspeccionar las importaciones de desechos plásticos para verificar que no estén contaminadas con residuos peligrosos.
Sin embargo se desconoce cuántos de los contenedores que ingresan al país han sido revisados, por lo que no existe certeza sobre el destino final de los desechos plásticos que llegan a nuestro país.
En relación con la aprobación de la Enmienda al Convenio de Basilea, el 13 de agosto de 2020 el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, envió al Senado de la República el oficio No. SG/UE/230/1223/20. En él señaló que la aprobación de dicha enmienda contribuiría al “uso de infraestructura nacional para reciclar los residuos de países cercanos, con la correspondiente activación de la economía del país, la creación de empleos y la generación de divisas”.
Una prueba de cómo la importación de desechos plásticos es parte de la política de contaminación y muerte que actualmente promueve el gobierno mexicano.
Aunque México es parte del Convenio de Basilea y la Enmienda sobre Desechos Plásticos está vigente, no existe una reducción en el movimiento transfronterizo de estos residuos, ni en sus exportaciones hacia México como se esperaba.
Los datos aquí mostrados lo confirman. Esto ha derivado en violaciones a los derechos humanos, como el acceso al agua, a la salud, a la información y a la participación ciudadana.
Finalmente es preciso señalar la necesidad de que el gobierno mexicano cierre vacíos de información relacionados con las importaciones reales de estos residuos, qué empresas los importan, así como la finalidad, el destino último y el uso de los mismos.
José Manuel Arias
Asociación Ecológica Santo Tomás, AC,
Colectiva México Tóxico
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