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México aún no cuenta con una legislación en materia de sustancias químicas

Marisa Jacott

La contaminación actual por sustancias químicas es considerada como uno de los tres principales problemas que aquejan al mundo considerándose parte de la actual “crisis planetaria”.

En el mundo se conocen alrededor de 160 millones de sustancias químicas, de las cuáles existe información de muy pocas de ellas (19 mil sustancias/ECHA-2018).

Más de mil sustancias de las estudiadas pueden ser perturbadores hormonales y se calcula que alrededor de 13 mil sustancias químicas son utilizadas para la producción de plásticos.

La tendencia de producción de sustancias químicas se duplicó entre el año 2000 al 2017, con proyecciones a duplicarse en 2030 y triplicarse para el 2025 (Eurostat).

La exposición a sustancias tóxicas aumenta el riesgo de muerte prematura, intoxicación aguda, cáncer, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, enfermedades respiratorias, efectos adversos en los sistemas inmunológico, reproductivo, anomalías congénitas y secuelas en el desarrollo neurológico de por vida.

Según la ONU, una cuarta parte de la carga mundial de morbilidad se atribuye a factores de riesgo ambientales evitables, como lo son la exposición a la contaminación por sustancias tóxicas.

Una de cada seis muertes en el mundo está relacionada con enfermedades causadas por la contaminación y más de 750 mil trabajadores mueren anualmente debido a la exposición a sustancias tóxicas en el entorno laboral. De acuerdo con la OMS, la contaminación atmosférica es la principal causa de enfermedad y muerte en el mundo: más de 7 millones de personas mueren prematuramente cada año a causa de la contaminación; nueve de cada 10 personas en el mundo respiran aire que contiene niveles de contaminantes que superan sus directrices, y la contaminación por microplásticos llega a los alimentos, al agua y al aire.

En cuanto a contaminación plástica, las Naciones Unidas calcula que cada habitante del planeta consume más de 50 mil partículas de plástico al año, y muchas más si se tiene en cuenta la inhalación. La Relatoría Especial para Tóxicos y Derechos Humanos señala que actualmente los seres humanos comemos, bebemos y respiramos plástico.

Esta contaminación plástica, en todo su ciclo de vida, en todas sus fases, señala el relator Marcos Orellana, amenaza y menoscaba seriamente los derechos humanos y el medio ambiente.

Y es precisamente en materia de contaminación química tóxica que el Estado mexicano ha fallado en proteger a la población y al ambiente ya que tiene el deber vinculante, en materia de derechos humanos, de prevenir la exposición a sustancias químicas y los desechos peligrosos (relator especial, Bascut Tuncak).

Esta contaminación es ahora, catalogada como una de la principales causas de morbilidad, mortalidad y de contaminación ambiental, lo que vulnera los derechos humanos, en particular el derecho a la vida, a la salud y a una vida digna.

No contar con una legislación en materia de sustancias químicas que garantice un elevado nivel de protección de la salud humana y el medio ambiente permite altas emisiones industriales y uso sin control y regulación de las sustancias químicas peligrosas; es parte de una política deliberada de Estado que solo protege los intereses industriales.

Es urgente que México deje de violar los derechos humanos y tratados internacionales y deje las prácticas dilatorias que solo buscan determinar qué tanto riesgo es aceptable y se promulgue una legislación en materia de sustancias químicas basada en los principios de precaución y de sustitución con enfoque en todo el ciclo de vida de las sustancias, con la carga de la prueba para la industria.

Para dar una idea del atraso en la protección a la salud en materia de contaminación química, señalamos como ejemplo a Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea:

Estados Unidos en 1979 promulgó la Toxic Substances Control Act (TSCA) a cargo de la EPA, regulando más de 80 mil sustancias químicas, poniendo atención a las de alta toxicidad, bioacumulación y persistencia como PFAS.

Canadá promulgó en 1999 la Canadian Environmental Protection Act (CEPA) con un listado doméstico de más de 28 mil sustancias y el 30 de enero de 2026 lograron clasificar como tóxicos a los artículos de plástico.

La Unión Europea promulgó en 2007 REACH con 120 mil sustancias. Establece el principio precautorio y de sustitución y regula sustancias de “muy alta preocupación” para asegurar la mejor protección para la salud humana y el ambiente ordenando que sustancias “sin registro no se pueden comercializar” (no data, no market).

En México, la política ambiental está diseñada para que no exista la menor idea de qué, cómo y quiénes afectan la salud y el ambiente por las sustancias químicas.

Es el Estado el que promueve una política de desmantelamiento de los derechos humanos, constitucionales e internacionales violentando la seguridad, la salud humana, privando a la población de contar con un ambiente limpio, sano, sostenible y libre de contaminación química en México.

Marisa Jacott
Fronteras Comunes/Colectiva México Tóxico
Correo-e: toxicoscolectiva@gmail.com