El sargazo en el Caribe mexicano: de amenaza a recurso pesquero
Juan Roberto F. Vallarta-Zárate, Emma Verónica Pérez-Flores, Ramón Isaac Rojas-González y Víctor Manuel Vidal-Martínez
El arribo masivo de sargazo en el Caribe mexicano genera una problemática no solo en el ámbito socioeconómico, sino también ecológico y de salud pública. Ante este desafío, el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS) ha apostado por la ciencia como herramienta clave para entender el fenómeno y tomar decisiones informadas.
Con ese propósito se impulsa el proyecto Sirena: Sargazo, Investigación del Recurso Natural, que propone un cambio de paradigma: estudiar el sargazo como un recurso natural con potencial de aprovechamiento pesquero y no como un residuo marino o una amenaza ambiental.
Esta visión innovadora, implica reconfigurar las estrategias de atención encaminadas a estrategias de manejo. Ya no se trata solo de mitigar los impactos negativos en las costas, sino de generar conocimiento científico que permita valorizar el sargazo como biomasa útil, incluso antes de que llegue al litoral.
Gracias a la coordinación interinstitucional entre diversos sectores, en 2025 el IMIPAS logró un avance significativo: la publicación de una ficha técnica del sargazo como recurso pesquero potencial en la Carta Nacional Pesquera.
Este documento orienta las estrategias y acciones de manejo para regular su captura en México y marca un hito en el reconocimiento del sargazo como parte del patrimonio pesquero nacional.
Cruceros científicos para entender el sargazo
Uno de los pilares del proyecto Sirena es la realización de cruceros de investigación oceanográfica a bordo del buque Dr. Jorge Carranza Fraser. Estas expediciones están diseñadas específicamente para estudiar el sargazo pelágico durante su fase de tránsito oceánico, antes de que alcance las costas.
Hasta ahora se han llevado a cabo tres campañas científicas que han permitido recolectar datos in situ sobre las agrupaciones de sargazo: su ubicación geográfica, las condiciones fisicoquímicas del entorno, la composición química de la biomasa y la biodiversidad asociada.
Esta información es clave para validar modelos de distribución, estimar la densidad y cobertura del sargazo en altamar, y desarrollar tecnologías para su detección, monitoreo y captura.
Las líneas de investigación que se abordan en estos cruceros abarcan una amplia gama de disciplinas: oceanografía física, química y biológica; análisis de ADN ambiental; estudios sobre acidificación del océano; caracterización de fauna asociada; dinámica poblacional; distribución geoespacial, validación de estimaciones de biomasa derivadas de satélites mediante información de campo.
Esta diversidad de enfoques permite construir una visión integral del fenómeno, incorporando variables ecológicas, oceanográficas y socioeconómicas.
Si bien en la última década se han realizado investigaciones en estos temas, con estos cruceros es la primera vez que se realizan mediciones a decenas de kilómetros de la costa y océano abierto, con lo que se complementa el panorama de las distintas líneas de conocimiento que se han abierto en el área cercana a la playa.
El proyecto Sirena también destaca por su modelo de gobernanza colaborativa, que involucra alrededor de 11 instituciones académicas, dos organismos internacionales y comunidades locales de la región de mayor afectación.
En este esquema, la ciencia aplicada se convierte en una herramienta más para la toma de decisiones informadas y la formulación de políticas públicas basadas en evidencia comprobable.
Como parte de sus esfuerzos de divulgación, los resultados más relevantes de los cruceros se publican en el geoportal GEOPESCA-IMIPAS, donde todo el público puede explorar las rutas del buque, consultar parámetros como temperatura y salinidad, y visualizar fotografías de las agregaciones de sargazo en altamar.
El proyecto Sirena ya se ha consolidado como un referente regional en investigación marina e innovación pesquera, gracias a su enfoque integral, multidisciplinario y orientado al aprovechamiento responsable del sargazo.
A través de una economía circular, el proyecto articula esfuerzos entre la comunidad científica, el sector privado, las autoridades gubernamentales y la sociedad en general, con el objetivo de enfrentar de manera conjunta un reto ambiental de gran escala.
A medida que se fortalece la base científica del proyecto, surgen nuevas oportunidades para mejorar la resiliencia de las zonas costeras, diversificar las fuentes de ingreso en comunidades pesqueras y contribuir al desarrollo sostenible del Caribe mexicano.
La posibilidad de identificar, cuantificar y capturar el sargazo en altamar, antes de que llegue a las costas, representa una alternativa viable para reducir los costos de recolección en la costa, minimizar los impactos ecológicos en ecosistemas sensibles –como arrecifes y manglares– y transformar un problema ambiental en una fuente de valor.
Para lograrlo, es indispensable fortalecer la capacidad de observación remota, desarrollar algoritmos de detección satelital y establecer protocolos de pesca selectiva que respeten los principios de conservación y uso racional del ecosistema.
Juan Roberto F. Vallarta-Zárate, Emma Verónica Pérez-Flores, Ramón Isaac Rojas-González y Víctor Manuel Vidal-Martínez
Correo-e: ramon.rojas@imipas.gob.mx