Café, comunidad y resistencia: la lucha en territorios del sureste mexicano — ecologica
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Café, comunidad y resistencia: la lucha en territorios del sureste mexicano

Lorena Soto Pinto

El café es uno de los productos más emblemáticos de México por su calidad y sabor. También por su importancia sociocultural, económica y ambiental. El café no es solo una bebida: los territorios cafetaleros son espacios socialmente construidos conformados en su mayoría por personas campesinas y de origen indígena, quienes cultivan dicho producto como su principal fuente de ingresos económicos.

Los territorios cafetaleros enfrentan el minifundio, pérdida de suelos y su fertilidad; aumento de la temperatura, largas sequías, severos eventos climáticos, ataque de plagas y enfermedades del café, altibajos en los precios, mercados inequitativos, escaso valor apropiado de sus productos; cambio paulatino hacia hábitos alimenticios poco saludables y escasa inclusión de jóvenes y mujeres que los obliga a migrar.

El proyecto Sistemas Socioecológicos Sustentables en Territorios Cafetaleros del Sureste de México (SSTC) se suma a los esfuerzos de productores, sus familias y organizaciones para abordar estos desafíos como describo a continuación.

El proyecto Pronaii de Territorios Cafetaleros

Un grupo de académcos, organizaciones de base social y civil y pequeñas empresas sin fines de lucro, como El Colegio de la Frontera Sur, el Instituto de Ecología, AC, la Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas, el Centro Regional Universitario Oriente de la Universidad Chapingo, Centro Agroecológico del Café, AC, Coordinadora Mexicana de Comercio Justo, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, Fondo para la Paz y distintas organizaciones cafetaleras de Veracruz, Oaxaca y Chiapas sumaron esfuerzos con el objetivo de construir estrategias de investigación e incidencia a fin de contribuir al fortalecimiento de las familias campesinas. Y ello, con un enfoque transdisciplinario y participativo, mediante diálogo de saberes y co-construcción de soluciones pensadas y desarrolladas conjuntamente entre los participantes.

Se abordaron cinco ejes de acción: 1) adaptación al cambio climático, 2) buenas prácticas agroecológicas, 3) diversificación de actividades y alimentación saludable, 4) mercados alternativos y 5) un diplomado para juventudes campesinas.

Entre los logros, destaca la incidencia en los medios de vida de las familias. Por ejemplo: prácticas para producción de abonos; aplicación electrónica para el diagnóstico de plagas y enfermedades del café; obtención y reproducción de micorrizas y el establecimiento de cinco jardines varietales de café en Chiapas; la participación de jóvenes y mujeres en eventos de capacitación; intercambio de saberes; el diplomado para juventudes campesinas y talleres de alimentación saludable, el plato del buen comer con recursos locales, eventos y capacitaciones sobre catación y calidad de café, conocimiento sobre estrategias familiares y preparación de planes de adaptación al cambio climático.

En conjunto se difundieron los resultados a través de podcast, webinarios públicos, eventos culturales y artísticos; se publicaron 11 manuales, un libro, artículos de divulgación y científicos; trípticos, mapas de distribución de café arábigo y robusta con escenarios de cambio climático y de otras especies que se consideran promisorias para la diversificación según habitantes del territorio cafetalero. Estos productos están disponibles en la página de “Territorios cafetaleros” de Ecosur.

El proyecto SSTC ha impulsado innovaciones en la comercialización del café, aumentando la visibilidad de distintos grupos de jóvenes y mujeres productoras y comercializadoras de grano tostado y molido, quienes mejoran constantemente la calidad de su producto y con ello sus ingresos.

Luego de finalizar el proyecto, varias de las experiencias continuaron el acompañamiento comunitario. Por ejemplo, la organización Comon Yaj..noptik quien ya ofrece su propio diplomado acompañada por Ecosur y Solidaridad Network y otras iniciativas sobre adaptación al cambio climático, acompañamiento comunitario y mercados alternativos de café.

Impacto en las políticas públicas

El equipo de trabajo continúa revisando la Ley de Cafeticultura la cual desde hace años viene elaborando el Senado de la República y la Cámara de Diputados. Este instrumento define los sujetos de la ley como todas las personas físicas o morales involucradas en la cafeticultura. En noviembre de 2022 se expidió el decreto de ley (Anexo 4) por el Senado. Luego pasó a la Cámara baja y, lamentablemente, en esa instancia sigue hasta hoy.

Se ha impulsado en este documento el reconocimiento de los beneficios socioambientales del sistema agroforestal de café de sombra y la necesidad de fortalecer redes como Redcafemx (que incluye organismos de investigación y universidades, organizaciones civiles, de base social y privadas) y promover el consumo nacional de café y reducir las importaciones.

En la propuesta se incluye el apoyo y mayor inclusión al sector social cafetalero. Se propone una identidad del café mexicano, el cual cuida la naturaleza, la cultura y ofrece un café de alta calidad socioambiental.

En el inter, y más recientemente, se aprobó una ley sobre la Denominación de Origen del Café Veracruz, donde también participaron integrantes de este proyecto.

Cafeticultura con futuro, con cooperación y redes vivas

La resiliencia comunitaria ha demostrado ser el elemento fundamental para sostener la cafeticultura en contextos adversos. El fortalecimiento de redes, la apropiación del conocimiento y la articulación con políticas públicas permiten avizorar un futuro de contrastes para los territorios cafetaleros del sureste mexicano y las generaciones por venir.

Hay que destacar que el cambio climático impondrá desafíos importantes que exigen atención en la infraestructura de caminos en las regiones más escarpadas; innovación tecnológica que permita una producción sustentable en el mediano y largo plazo; acciones de adaptación local y fortalecimiento de la resiliencia campesina con apoyos decididos y suficientes.

Según la fuente México Histórico (https://www.mexicohistorico.com/paginas/El-futuro-del-caf---en-M--xico--Tendencias-y-proyecciones.html), el mercado de los cafés especiales, entre ellos el orgánico, seguirá en auge. Lo impulsan los consumidores que valoran la trazabilidad, calidad y sostenibilidad. México se posiciona en este terreno esperando un crecimiento y una meta históricamente deseada: alcanzar los 4 millones de sacos por temporada anual.

Desde nuestra perspectiva será necesario promulgar la ley de apoyo a la cafeticultura mexicana, seguir alentando la investigación con incidencia; mantener las redes transdisciplinarias de colaboración; promover el mantenimiento de las milpas y la alimentación saludable; las buenas prácticas agroecológicas; la gestión eficiente. Garantizar ingresos dignos para las familias cafetaleras; promover la inclusión de jóvenes, hombres y mujeres. En fin, seguir apoyando la capacitación y la formación de jóvenes en el territorio cafetalero.

Lecciones aprendidas

Los procesos colaborativos demandan innovar las formas de hacer investigación, incidir, comunicar y relacionarse. Solo el trabajo colectivo puede generar confianza que dé viabilidad a los esfuerzos conjuntos. Concepto que las instituciones académicas, civiles y el gobierno, deberán entender en su máxima expresión para ser capaces de acompañar desde todos los aspectos técnicos, operativos, administrativos, proyectos de este tipo y potenciar el impacto.

Por otro lado, una reflexión crítica sobre las relaciones de poder permite resistir y transformarlas, no solo aquellas externas en el territorio, sino las internas y las propias.

Reconocer la diversidad entre actores participantes tomando en cuenta los distintos aportes de cada uno de acuerdo con su propia historia, formación, cultura y visión del mundo. Y para ello es necesario el diálogo constante y respetuoso.

El intercambio entre conocimientos locales y científico-técnicos, enriquece las soluciones colectivas. La integración entre el arte y la ciencia es de vital importancia, artilugio al que deberá recurrirse cada vez más, así como el redefinir satisfacción y bienestar más allá del dinero o el poder, rescatando aprendizajes históricos, valores humanos y comunitarios, lo cual es transcendental para una co-construcción efectiva y afectiva.

Otros ingenios son necesarios. Como el compartir vivencias. Mover el cuerpo, realizar actividades meditativas, físicas y desplazamientos por el espacio, activan la energía grupal, estimulan la atención y generan confianza. Todo ello ayuda a fortalecer la cohesión, la escucha y el diálogo entre grupos de trabajo transdisciplinarios.

Lorena Soto Pinto
Correo-e: lsoto@ecosur.mx