Comunidades afectadas por la contaminación industrial — ecologica
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Comunidades afectadas por la contaminación industrial

Marisa Jacott

Este número de La Jornada Ecológica está dedicado a brindar una segunda parte de casos de injusticia socioambiental presentados al Relator Especial sobre Sustancias Tóxicas y Derechos Humanos de las Naciones Unidas con motivo de su primera visita oficial a México en marzo, y que brinda un breve panorama de la permanente e inaceptable contaminación industrial y química que enfrentan, ya por décadas, las comunidades y pueblos de México. La primera parte se publicó el mes de abril de este año.

En esos territorios se sufre persecución, violencia, envenenamiento, deterioro y devastación de las tierras y los cuerpos, provocando fracturas estructurales principalmente causadas por la perpetuidad de una política de exterminio de Estado, que si bien desde el sexenio pasado definen el progreso del país a través del impulso de un gobierno de transformación bajo un modelo de desarrollo con bienestar, justicia social y sustentabilidad, esto no es así; es solo retórica, ya que en los gobiernos de la Cuarta Transformación no hay ningún paradigma de deconstrucción y se continúa impulsando a marchas forzadas un modelo de desarrollo depredador, de megaproyectos, aplastando comunidades, de combustibles fósiles, de minería extractiva, de quema de residuos, de sobreexplotación de acuíferos, de contaminación plástica, de agroindustria y plaguicidas, de emisiones tóxicas, de desmantelamiento de la transparencia y el derecho a saber, del derecho a prevenir, porque ni a la reparación del daño llegamos; y todo esto, para entregárselo a manos llenas a la iniciativa privada, lo que viola los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA).

Desde nuestro punto de vista y experiencia de 30 años de trabajo de acción, defensa e investigación ambiental, no vemos una luz esperanzadora en las políticas públicas, ya que, ni el gobierno, ni los poderes legislativo y judicial trazan el camino hacia una política ambiental integradora, respetuosa de la naturaleza y de las personas, ni de la grandeza biocultural; de verdaderas alternativas locales, regionales, de cuencas, de ciclo de vida, de modelos precautorios; enfoques y cuestiones que son medulares para lograr una protección eficaz de la salud ambiental del país; y si llegase a haber algún avance, es gracias a las incansables luchas de los movimientos sociales por la defensa de la salud y el territorio.

Este modelo se ha instalado como justificador de la lógica del crecimiento y el desarrollo ilimitado de la mano de la destrucción de los territorios; así, el sistema extractivista se sigue ordenando en función de garantizar que los que tienen capacidad de producción económica, no solo no la pierdan, sino que la puedan seguir aumentando exponencialmente sin importar la destrucción de las comunidades.

En territorios contaminados y enfermos, no hay posibilidad de salud humana, ni ciclos vitales saludables, por lo que se debe comenzar a pensar desde lo colectivo, lo comunitario y no de acuerdo a la lógica del mercado, de la ganancia y, cómo señala la Relatoría Especial de Sustancias Tóxicas y Derechos Humanos de las Naciones Unidas, desde la lógica y el respeto a los derechos humanos, como el derecho a la vida, a la salud y a una vida digna; donde se respete y proteja la integridad física; se asegure la igualdad y se evite la discriminación; que se haga efectivo el derecho a la información, el derecho de acceso a la justicia y a un recurso efectivo; donde sea el Estado el que garantice que las personas estén protegidas de la exposición a sustancias peligrosas, como la contaminación y los productos químicos tóxicos en las comunidades, en el trabajo, en los productos de consumo; en donde nuestro cuerpo sea entendido como parte integral del territorio.

Estamos pues, desde hace mucho tiempo, en una crisis civilizatoria que aniquila los saberes de la naturaleza y los pueblos; y como también señala la Relatoría Especial, estamos frente a una pandemia silenciosa de enfermedades, discapacidades y muertes que nos afectan de manera diferente, por políticas de estado que perpetúan la discriminación y la explotación, siendo las más afectadas como siempre las poblaciones vulnerables, trabajadoras y comunidades más pobres.

Agradecemos al periódico La Jornada por darnos oportunidad de ofrecer en su suplemento de ecología, un espacio de información y de voces que permiten enfrentar la realidad mexicana, desde la vida comunitaria, la reflexión, la visión crítica y el disenso. Desde hace 35 años (1991) este suplemento, único de la prensa en español, aborda temáticas comunitarias y ambientales clave, por lo que cerramos esta presentación retomando sus palabras: quienes protegemos la naturaleza, vivimos indignados; cada día es más evidente el divorcio entre la sociedad, la naturaleza y los funcionarios.

Marisa Jacott
Fronteras Comunes/Colectiva México Tóxico
Correo-e: toxicoscolectiva@gmail.com