Cacerolitas de mar: cientos de millones de años ante la sexta extinción masiva
Jaime Zaldívar Rae
A lo largo de cientos de millones de años, las cacerolitas de mar han sobrevivido a catástrofes planetarias que transformaron profundamente la vida en la Tierra. Sin embargo, hoy este linaje ancestral enfrenta una amenaza distinta y más acelerada: la sexta extinción masiva, impulsada por la actividad humana. Este texto aborda su estado de conservación actual, los principales factores de riesgo que afectan a sus poblaciones y lo que las evaluaciones de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza revelan sobre su vulnerabilidad y sus posibilidades de recuperación.
Las cacerolitas de mar suelen describirse como “fósiles vivientes”. Sin embargo, pese a la antigüedad y la notable resiliencia de su linaje, las cuatro especies existentes enfrentan hoy serios problemas de conservación. De acuerdo con la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN; www.iucnredlist.org), la única especie americana está clasificada como “vulnerable”; una de las tres especies asiáticas se encuentra en “peligro”, y las otras dos permanecen como datos insuficientes.
Aun en estos casos, la ausencia de información no implica seguridad, sino incertidumbre frente a posibles declives no documentados.
La especie mejor estudiada es la cacerolita de mar americana, Limulus polyphemus, particularmente en Estados Unidos, donde su reproducción en playas arenosas del Atlántico y del Golfo de México ha sido monitoreada durante décadas.
La UICN la clasifica como “vulnerable” debido a una reducción poblacional proyectada de al menos 30 por ciento en una parte significativa de su distribución global en un periodo de 40 años.
Este descenso está asociado a la pérdida de hábitat, la captura directa y la presión creciente sobre ecosistemas costeros donde la especie desempeña funciones ecológicas esenciales.
En las costas de Asia, la situación es más crítica. Tachypleus tridentatus está catalogada como “en peligro”, debido a fuertes declives vinculados con la transformación de las costas, la degradación de zonas intermareales y la extracción directa.
Por su parte, Tachypleus gigas y Carcinoscorpius rotundicauda figuran como “datos insuficientes”, lo que refleja la falta de monitoreos sistemáticos y de estimaciones robustas sobre el estado real de sus poblaciones.
El propio grupo de especialistas de la UICN ha señalado que esta carencia de información puede ocultar deterioros importantes y retrasar acciones urgentes de conservación.
Las amenazas que enfrentan las cuatro especies son similares, aunque con expresiones distintas según la región. La principal es la pérdida crítica de hábitats: playas de anidación modificadas, manglares y estuarios degradados, contaminación, dragados, rellenos y desarrollos costeros que alteran la dinámica natural de las costas.
Bajo la presión de la urbanización, estos procesos no solo provocan mortalidad directa, sino que reducen refugios, alimento y sitios de reproducción. Cuando estos hábitats se fragmentan o desaparecen, las poblaciones pierden su capacidad de sostenerse en el tiempo.
A ello se suma la sobreexplotación. En distintas regiones del mundo, las cacerolitas son utilizadas como alimento, carnada o fuente de insumos biomédicos. Su biología agrava esta presión: son organismos longevos que tardan muchos años en alcanzar la madurez, por lo que la extracción de adultos reproductores impacta de forma desproporcionada la viabilidad de las poblaciones.
El cambio climático representa una tercera amenaza global. El aumento del nivel del mar, la erosión costera, las tormentas más intensas y las alteraciones en temperatura y sedimentos pueden degradar playas de desove, manglares y estuarios, afectando el éxito reproductivo y limitando la recuperación de poblaciones ya presionadas por otros factores.
En especies altamente dependientes de hábitats costeros específicos, estos cambios pueden incluso desplazar o eliminar sitios clave de reproducción.
Como complemento a la Lista Roja, la UICN ha desarrollado la Evaluación de Lista Verde, que mide el grado de recuperación de las especies y el impacto real de las acciones de conservación. Mientras la Lista Roja evalúa el riesgo de extinción, la Lista Verde se enfoca en qué tan cerca está una especie de recuperar plenamente su función ecológica.
En el caso de la cacerolita americana, este enfoque sugiere que, aunque la regulación de la captura ha generado avances, la recuperación a largo plazo sigue siendo incierta si no se mantienen las medidas de protección, se reduce la extracción ilegal y se detiene la pérdida de hábitat agravada por el cambio climático.
Las cacerolitas de mar han sobrevivido a cinco extinciones masivas, incluida la asociada al impacto de Chicxulub. Sin embargo, no está claro si podrán resistir la sexta: la impulsada por la actividad humana.
Cada día comprendemos mejor cómo la transformación de las costas, la extracción intensiva y los patrones de consumo imperantes afectan sus poblaciones y destruyen sus hábitats. También sabemos que aún existe margen de acción. La pregunta es si se actuará a tiempo para evitar que ese deterioro se vuelva irreversible.
Con información de:
Smith, D.R., Brockmann, H.J., Beekey, M.A., King, T.L., Millard, M.J. y Zaldivar-Rae, J. (2017). Conservation status of the American horseshoe crab (Limulus polyphemus): a regional assessment. Reviews in Fish Biology and Fisheries, 27, 135–175.
Smith, D.R., Brockmann, H.J., Carmichael, R.H., Hallerman, E.M., Watson, W. y Zaldivar-Rae, J. (2023). Assessment of recovery potential for the American horseshoe crab (Limulus polyphemus): An application of the IUCN green status process. Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems, 33(11), 1175–1199.
Shin, P.K.S., Hu,M., Kwan, K.Y., Mohamad, F., Meilana, L. (2026). Conservation and management of Asian horseshoe crabs. En: Hu, M. y Shin, P.K.S. (Eds.) Asian Horseshoe Crabs, Academic Press, Pp. 161-234.
Jaime Zaldívar Rae
Proyecto Mex, AC
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