Fumigaciones en Guanajuato, ¿hay que abrir las puertas y ventanas? — ecologica
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Fumigaciones en Guanajuato, ¿hay que abrir las puertas y ventanas?

Cristina Caldera Muñoz

Resumen de la contribución presentada al Relator Especial de la ONU sobre Sustancias Tóxicas y Derechos Humanos, Dr. Marcos Orellana en su visita a México en 2026.

 

En 2010, en la ciudad de Guanajuato, hubo muertes de animales: insectos, golondrinas, parvadas de aves, abejas y mariposas monarca. Solo en mi casa, perdimos más de 100 peces y 25 cachorros en un año.

Desde octubre de 2010, camadas muertas, malformaciones en cachorros, cáncer, enfermedades crónico-degenerativas del sistema inmune y autoinmunes se comenzaron a observar en la ciudad.

La aplicación de plaguicidas como el Temefós en aljibes, tinacos y tambos de agua potable de Guanajuato capital y en el resto del estado de Guanajuato se inició en 2007 (según fuentes oficiales), por la Secretaría de Salud del estado de Guanajuato en la campaña contra el mosco transmisor del dengue.

En México, campañas contra dengue utilizan y aplican insecticidas intradomiciliarios y en nebulizaciones vía vehículo, bajo la consigna de abrir puertas y ventanas para que pueda entrar el insecticida al domicilio argumentando que es inocuo para las personas y animales. Los ciudadanos acatan la consigna gubernamental con confianza ”por ser en beneficio de su salud”.

Abortos espontáneos, bebés con malformaciones, falta de desarrollo físico y neurológico, entre otros problemas de salud, se han detectado en León desde 2007, y en Guanajuato capital y el resto del estado desde 2010, debido a la campaña oficial contra el dengue, afectando también animales domésticos, la biodiversidad y el medio ambiente.

Esto ha reportado enfermedades crónico-degenerativas, de sistemas: nervioso, inmune, endócrino, genito-urinario, enfermedades metabólicas y más.

Los plaguicidas en su mayoría son inmunotóxicos, neurotóxicos, hepatotóxicos, alteradores hormonales (AH) y plaguicidas altamente peligrosos (PAP),

Estos plaguicidas afectan el sistema inmune de diversas maneras:

  • Inmunosupresión: el sistema inmune está suprimido o anulado, vulnerable al ataque de virus, bacterias, hongos, parásitos y sustancias químicas.
  • Inmunodepresión: el sistema inmune está muy debilitado; en los dos casos anteriores no combate las células cancerosas.
  • Inmunoestimulación o inmunopotenciación: alergias, asma, enfermedades autoinmunes como: lupus, esclerosis múltiple, síndrome de Guillain Barré, disautonomía, etcétera.
  • Cáncer en órganos hormonodependientes: páncreas, tiroides, riñones, hígado, mamas, ovarios, cérvico-uterino, próstata, testículos, cerebro, etcétera.

Los insecticidas aplicados en esta región se dividen en varios tipos:

1) Larvicidas y reguladores

Organosfosforados: Temefós o Abate, la OMS indica dosis de: 1mg/1lt de agua y lo que realmente se aplica es de 20 o 40 grs en un tambo de 200 lts, o de 100 grs o más en tinacos de 500 lts., por lo que las personas al usar el agua cotidianamente se exponen a dosis pequeñas y frecuentes que se bioacumulan hasta provocar una enfermedad.

El Temefós y otros plaguicidas alteran la muerte celular programada o apoptosis “La apoptosis es un proceso muy finamente regulado. Si ocurre un exceso o un defecto de apoptosis, se producen diversas patologías como malformaciones, defectos en el desarrollo, enfermedades autoinmunes, enfermedades neurodegenerativas o aparición de tumores” y obviamente cáncer.

Otros larvicidas: Spinosad, Metopreno, Piriproxifeno, Novalurón, Bacillus Thuringiensis son altamente tóxicos para las abejas y algunos se consideran plaguicidas altamente peligrosos (PAP).

2) Adulticidas: aplicados en exteriores.

3) Adulticidas rociados en interiores

Estos dos tipos de plaguicidas, al mezclarse con otras sustancias que alteran las hormonas u otros plaguicidas, generan cocteles tóxicos difíciles de valorar científicamente y provocan la exacerbación del dengue por los siguientes factores:

  • Resistencia a los plaguicidas de los moscos y sobrepoblación de éstos, al hacerse más fuertes.
  • Muerte de depredadores del mosco por exposición directa a los plaguicidas o por alimentarse de moscos envenenados, (insectos, anfibios, reptiles, aves, peces y mamíferos).
  • Baja inmunidad de humanos y animales, pues la mayoría de los plaguicidas son inmunotóxicos.
  • Contaminación de aire, agua, sedimentos y tierra. Pérdida acelerada de la biodiversidad.
  • Por lo anterior a mayor uso de plaguicidas químicos, se presentan más casos de dengue y otras enfermedades, tanto infecciosas como crónico-degenerativas y cáncer.

Por otra parte, la recomendación 082/2018 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. “Sobre la violación a los derechos humanos a la alimentación, al agua salubre a un medio ambientes sano y a la salud “, no se ha legislado para su regulación/prohibición, a casi siete años de haberse emitido.

La sobreexposición constante de la población –por cualquier vía– a plaguicidas altamente peligrosos y a los plaguicidas que ya están prohibidos en otros países nos dejan en un estado de total indefensión ante una campaña contra el dengue que, lejos de ser un beneficio, causa muy diversas enfermedades y padecimientos.

Es necesario que haya una revisión para evitar los plaguicidas en el medio urbano y utilizar alternativas no tóxicas, como la descacharrización constante.

Cristina Caldera Muñoz
Médica veterinaria zootecnista
diplomada en ecotoxicología
Correo-e: dengue-gto-2010@hotmail.com