EL DESPOJO EN LA FASE SUPERIOR DEL COLONIALISMO
Qué sería de los pueblos originarios y campesinos, así como sus extensiones urbanas y transfronterizas, sin la resistencia, que no el aguante; sin la vitalidad, no mera sobrevivencia. El sistema colonial interno y externo ha transitado todas las fases del capitalismo hasta hoy, que es global y más rico que nunca en armas y recursos. Preservar la tierra y sus aguas implica muchas cosas. Son los campos de cultivo, las milpas; los criaderos de animales productivos; los bosques, selvas, nopaleras, magueyales, pantanos, pozos, ríos, playas, poblados que sobrellevan las presiones nada mágicas de la urbanización, el desplazamiento a manos del desarrollo, la gentrificación, la voraz expansión turística.
Ojarasca ofrece en agosto varios atisbos del permanente despojo que enfrentan los pueblos. Razones de Estado, de mercado o la delincuencia le afectan una y otra vez. Autopistas, minas, plantas químicas, instalaciones turísticas, vías férreas, extracción de combustibles fósiles, energías “limpias” o recursos bióticos. Siempre con el pulso en las resistencias, recuperaciones y logros de las comunidades. La lucha por la vida tampoco cesa.
Pero también celebramos en nuestras páginas la “reaparición” de dos espléndidos murales del guanajuatense y hombre de izquierda José Chávez Morado en la Ciudad de México. Con ese pretexto ofrecemos diversas facetas de su obra pictórica, muralística y gráfica.