MUNICIPIO INDÍGENA DE ALPUYECA — ojarasca Ojarasca
Usted está aquí: Inicio / Artículo / MUNICIPIO INDÍGENA DE ALPUYECA

MUNICIPIO INDÍGENA DE ALPUYECA

PALOMA ESTRADA MUÑOZ

Hay dos tipos de personas. Unas esperan toda una vida para encontrar el momento perfecto para hacer algo, pero casi siempre ese momento no llega. Y hay otras personas que inician su caminar sólo con esperanza, porque su misión en esta vida es eso, es ésa, tocarnos profundamente el corazón con esperanza, con Ilusión. Porque cada uno, cada una, venimos a este mundo con un propósito, con un camino que trazar, que caminar, que iluminar.

Nacemos con talentos, con dones, con visiones y misiones que aportar al mundo, y que son la llave maestra para conseguir nuestro propósito. Un propósito que haga que cuando te vayas de este mundo, lo dejes un poquito mejor.

Porque la vida, dios, el universo, no le da a nadie un sueño inalcanzable. Por eso les pido que busquen dentro suyo, ahí, sí…, ahí adentro de su corazón… y ¡escuchen!; escuchemos a nuestras generaciones pasadas, presentes y futuras para no olvidar, para recordar y comenzar a vivir el sueño por el que nacimos, por el que estamos aquí.

Ser defensora de derechos humanos nos da una responsabilidad con nosotras mismas y con quienes nos acompañan, con quienes están siguiendo nuestros pasos. Y con esa responsabilidad hacemos un llamado a todas las Autoridades y les decimos que quienes acallan su voz ante una tiranía, se vuelven cómplices, y se colocan del lado del opresor.

Pero quienes le dan la mano a la justicia, le dan la mano a la esperanza, a la Vida. Porque cuando los derechos de un pueblo, de una comunidad avanzan, avanzamos todas y todos. Porque defensores, defensoras, somos todas, somos todos.

Pero hacer las cosas bien no siempre nos garantizan el éxito, pero no hacer nada, eso sí nos garantiza el fracaso. Por eso, el único camino que tenemos es hacer las cosas bien.

Ayer estuve platicando con mi padre, como desde hace casi siete años, cuando decidimos iniciar un sueño, emprender un camino hacia nuestra libertad, por la creación de nuestro Municipio Indígena de Alpuyeca. Él, ayer como siempre, me volvió a recordar esa frase: “el único camino que tenemos, es hacer las cosas bien”.

Mi padre, don Juan como yo le decía, falleció el 22 de octubre del 2023, por un infarto. Su corazón no aguantó más… tanto amor y tanta desilusión a la vez.

Amor por su pueblo, por su historia, por su cultura, por sus vecinos, por su compañeros y compañeras de vida. A él le debemos nuestra frase célebre: “¡Alpuyeca, el lugar más hermoso de todo el Universo!”.

Desilusión de que las cosas no cambiaran, al menos no tan rápido como le hubiese gustado. Desilusión de que las autoridades que tienen la obligación y la posibilidad de cambiar la realidad para mejorarla, no lo hagan. Desilusión de que el tiempo avanzará sin los cambios que él esperaba.

Al igual que don Juan, varios de nuestros compañeros se nos han adelantado en camino: don Chato, don Daniel, el Arqui, y tantos y tantas otras más. A raíz de eso, yo, nosotras, nosotros, despertamos y nos volvimos más fuertes, más fuertes de espíritu, porque muchas personas, miles, nos acompañan desde el corazón, el único lugar desde donde se crea y se transforma todo, donde surge la magia.

Sin embargo, hay poderes que se resisten a darnos nuestra libertad, aunque nuestra libertad sea justa, sea legítima, se haya ganado por merecimiento, por nuestra historia, por nuestro legítimo derecho.

Y si bien es cierto que, durante mucho, mucho tiempo, nos dijieron quiénes éramos, quiénes fuimos, quiénes seríamos. Y no había oportunidad de hablar por nosotras mismas, por nosotros mismos; de ser escuchados; de ser vistos. Nos decían que nuestras manos no podían escribir, no debían escribir, sólo podían y debían trabajar. Que nuestros pies nunca nos llevarían lejos, porque estaban cubiertos de barro. Y que nuestros ojos sólo podían ver en la oscuridad, por eso la luz no llegaba a nuestra comunidad.

Nos contaron tantas y tantas historias… pero ¿quiénes las contaban?, ¿quiénes las escribían?, ¿quiénes las repetían?

Durante mucho tiempo alguien más escribió la historia de nuestras vidas. Hoy eso se acabó. Les decimos: ¡Ya no más! La historia de nuestras vidas la escribimos nosotras, nosotros, con libertad, con dignidad, con justicia. Por eso hoy decimos: ¡Municipio Indígena de Alpuyeca Ya! ¡Nunca más un Morelos, un México, sin nosotros, sin nosotras!.

 

19 de julio de 2025

comentarios de blog provistos por Disqus