LA ZONA DE DESASTRE DE LA SIERRA Y LA HUASTECA VERACRUZANA / 344
LA ACTUACIÓN DE LOS GOBIERNOS Y LA SITUACIÓN ACTUAL A CUARENTA DÍAS DEL DESASTRE
1Las acciones preliminares. La devastación se manifestó desde la noche entre el jueves 9 y el viernes 10 de octubre. La acción de los gobiernos, particularmente del de Veracruz en los primeros días, se concentró en las ciudades de Poza Rica y Álamo, inundadas por las aguas desbordadas de los ríos alimentados por cientos de arroyos que bajaron por las cañadas de la sierra. Pero la gente de la sierra esperaba señales más inmediatas de la acción del gobierno, sabidos de que Texcatepec, Ilamatlán y Zontecomatlán se cuentan entre los municipios más marginados del país.
El Ejército llegó ocho días después con su rutina del Plan DN3-E. Y al poco llegaron contingentes de la Marina Armada de México. Los marinos sufrieron mucho para llegar a las comunidades y ayudar. Y su ayuda no fue proporcional a la magnitud de las tareas. Como ejemplo, en Papatlar, municipio de Texcatepec, llegaron 25 marinos caminando en el lodo. Trabajaron con ganas, pero sin comparación con los 200 faineros de la comunidad, acostumbrados a tareas de zapa y conocedores del terreno. No fue fácil para las comunidades el darles de comer y alojar a los marinos, cuando las propias familias tenían problemas de abasto de alimentos y tenían que ocuparse en las faenas comunitarias. En ese sentido, las tareas de los ocho primeros días estuvieron más a cargo de las propias comunidades para abrir paso en las carreteras bloqueadas por derrumbes.
En la comunidad de Atixtaca, por ejemplo, todos los faineros se organizaron apoyados por los de Pueblo Viejo para completar doscientas personas y abrir el camino a Tzocohuite en el municipio de Zacualpan, apoyados por la máquina prestada por uno de los vecinos.
Los marinos tuvieron actuación bien reconocida en el barrio Potejal de la comunidad de Cuatecomaco, municipio de Zontecomatlán, el más dañado por la corriente del río en esa cañada y donde falleció una persona. En cambio, en Texcatepec prometieron máquinas para caminos que no llegaron.
2Los puentes aéreos funcionaron de manera desigual, pero fueron importantes para la emergencia inmediata, incluso para mover postes de conexión de electricidad en auxilio a la CFE. La gente de Texcatepec otorga mayor valor a la acción de los helicópteros coordinados de Protección Civil de Veracruz, del estado de Tamaulipas, del estado de Nuevo León, de la Fundación Telmex y de Viva Aerobús. Más de 50 viajes en el municipio de Texcatepec. Es de notarse que los primeros helicópteros que aterrizaron en Atempa, Ilamatlán y en algunas otras comunidades fueron los contratados por migrantes en Estados Unidos, a precios desorbitados, pero afrontados por ellos en solidaridad con sus paisanos nahuatl.
3La restauración de la energía eléctrica. Es de reconocerse la coordinación y presteza en la actuación de la Comisión Federal de Electricidad, coordinada con Ejército y Marina, para restaurar las redes de electricidad. Brigadas sin precedente trabajaron incansables para devolver la energía en todas las comunidades. Los faineros de la población también colaboraron con ellos para arrimar postes y jalar cables. Ello permitió la comunicación de la población en muy pocos días con sus familiares para intercambiar información y dar a conocer sus necesidades con la recarga de sus teléfonos móviles.
La CFE proporcionó generadores de energía provisionales para recargar teléfonos. Solamente comunidades aisladas por los derrumbes como Ojital, arriba de Agua Fría, Zontecomatlán y Atempa, Ilamatlán, permanecieron sin luz por 15 días.
4Las despensas. Fueron repartidas por la rutina del Plan DN3-E y por los Marinos como una de las primeras acciones. El reparto de las despensas no tomó en cuenta la costumbre en las comunidades de que el reparto es para todos y simultáneo. Las despensas son un símbolo de que el gobierno u otros grupos solidarios se están acordando de la comunidad. En varios lugares el reparto de despensas provocó conflicto. En El Pericón (Micuá), Texcatepec, la Marina llegó en el helicóptero con 50 despensas, pero las familias son 180. Prometieron completarlas, pero sólo llevaron otras 50. El conflicto fue inmediato. Y más que las autoridades guardaron las primeras 50 esperando el completo y fueron acusados de esconderlas.
Las dependencias se retiraron a los 20 días de su llegada. Solamente queda visible el INPI, con muy escasa logística, como única institución federal que actúa con la flaqueza de sus fuerzas.
5Estado de las brechas y carreteras. A 40 días del desastre provocado por el cambio climático la mayor parte de los caminos de terracería permiten el paso, aunque sea por un solo carril y entre montañas de tierra y lodo. Como muestra, entre la comunidad de El Pericón (Micuá) y la de Tzicatlán (Tudí) hay cuatro kilómetros de brecha. En ese trecho hubo once derrumbes.
Y el tránsito es enormemente peligroso. Caminos cortados en un carril, sobre los abismos en las vías de Texcatepec y en Zontecomatlán. Igual entre Cuayo, Zontecomatlán y Agua Fría. Esas “mordidas” del lado del abismo no se solucionan con el trabajo de una máquina sino con muros de contención y obra de millones de pesos. Entre Agua Linda (Äi Dehé) y la cabecera de Texcatepec (Hie’té), en cuatro kilómetros, hay diez “mordidas” de un carril y tres planchas de concreto volando con inminente peligro de derrumbe.
La apertura de la brecha de cuatro kilómetros entre Cerro Chato y El Papatlar para comunicar la parte alta de Zacualpan con la parte baja Texcatepec, apenas a punto de completarse, quedó de nuevo totalmente destruida.
El desastre en Hidalgo está muy vinculado a la infraestructura de Veracruz porque es la salida obligada para los municipios de esta parte del estado. En el municipio de Tianguistengo, contiguo a Ilamatlán, apenas acaba de abrirse el paso hacia la cabecera por Tlacolula y por Joquela, pero hacia Huejutla, desde la zona conocida como la sierrita, donde están Tonchintlan, Ixcotitlán y Cholula. Dos máquinas del Ejército trabajan todavía por Ixcotitlán para abrir paso hacia la cabecera de Tianguistengo.
6Las redes de agua en Zontecomatlán. Todas las redes de agua entubada de las comunidades de la cañada se alimentan por gravedad bajando por la ladera. El municipio no ha prometido rehabilitarlas, cuando mira más el término de su mandato que el apoyo a las necesidades de las comunidades. Éstas reparten los cortes de manguera de abasto con faenas colectivas y con ayudas solidarias no gubernamentales. Como ejemplo, la comunidad de Zacayahuatl realizó dos semanas de faenas de ochenta personas, auxiliada por sus vecinos de Otlatzintla para alistar el agua para la fiesta de San Judas el 28 de octubre. Lo lograron, pero aún han de consolidar el flujo con seguridad. Las comunidades con este problema en la cañada son Candelaria, Pachitla, Pahuatla, Tenexaco, El Mamey, Cuatecomaco, Tetzacual, Zacayahuatl, Otlatzintla, Pochoco, El Progreso y Papalocuatla.
Hay otras comunidades con su red de abasto de agua destruida, como la comunidad de El Naranjal, Tlachichilco.
7Los puentes rotos. Puentes de paso para automóviles. Se afectaron cuatro:
El puente de Chahuatlán, Ilamatlán, roto por cuarta vez, está destruido. El puente de Tzicatlán está separado de la tierra firme por veinte metros, afectado por tercera vez. No hay paso de vehículos. Tzicatlán es la puerta de Texcatepec por la parte baja. El puente de Xococapa, Ilamatlán, rellenado en su orilla provisionalmente. Es la entrada por la parte baja a Ilamatlán. El puente de Garcés, en Benito Juárez, Hidalgo, reparado provisionalmente. Comunica Benito Juárez con Xochiatipan y Huejutla. Los cuatro peatonales destruidos en el río de Zontecomatlán: El que comunica la cabecera con el barrio de Jilicuatla. El de Tenexaco para cruzar el río. El de Tetzacual que conecta con el barrio Xilicuatla. Y hay un puente prometido para El Naranjal desde hace 35 años que comunicaría los municipios de Zontecomatlán, Tlachichilco y Texcatepac. El diluvio de octubre complicó el paso precario por el cauce terriblemente destruido. El puente peatonal de Atempa, Ilamatlán, solicitado por 25 años, ahora de nuevo destruido. Aparte, sobre el mismo río de Zontecomatlán, cuatro muros de contención quedaron destruidos. El de la cabecera municipal de Zontecomatlán, el del barrio Potejal de Cuatecomaco, el de Zacayahuatl y el de Pachitla que han de volverse a edificar con más fortaleza. El diluvio mostró la mala calidad de los materiales de los muros. Todos cedieron ante el embate de la corriente. Las autoridades de Candelaria solicitan muro de contención que no tenían para evitar la destrucción de las casas en futuros desastres, proque el río cambió su curso, más cerca de las comunidades.
8Los desplazados. Xaltipa, municipio de Ilamatlán del lado de Veracruz, quedó totalmente destruida por el río. Todos los pobladores de la comunidad salieron hacia Atopixco, municipio de San Agustín Mezquititlan, y luego fueron trasladados por el INPI a Huayacocotla, a un antiguo albergue escolar de la parroquia abandonado. El propio INPI lo rehabilitó en lo esencial con servicio de agua y sanitarios, literas, mesas y sillas, bajo la supervisión del director del INPI Adelfo Regino. Con acuerdo de la comunidad se gestiona la compra de un terreno y el diseño de área para vivienda y servicios en la orilla de la cabecera municipal de Huayacocotla.
Colabora en las decisiones la Secretaria de la Sedatu Edna Elena Vega Rangel, quien visitó el lugar del desplazamiento de la comunidad. Pero al parecer los trámites y decisiones van muy lentos, porque los desplazados no tienen noticia de su progreso. Las tensiones entre los desplazados aumentan con los días, lejos del sitio de su comunidad y amontonados en un internado. Como consuelo, atinaron a traerse de su lugar en el río a su santita patrona la Virgen de Guadalupe, sobreviviente en la capilla de Xaltipa.
Chahuatlán, Ilamatlán, también fue borrada por mitad por la furia del río. Aún está incomunicada por la salida directa a Los Naranjos y Huayacocotla y apenas comunicada precariamente en estos días rodeando por Zontecomatlán y Xococapa. Las gentes que vieron destruidas sus viviendas están dispersas en otras comunidades o alojadas provisionalmente con parientes de la misma comunidad.
El barrio de Tzilzapoyo de la comunidad de Cuayo, Zontecomatlán, padece el mismo drama, desplazados en la escuela de Cuayo la Esperanza. Esperan dictamen de los geólogos del gobierno del estado de Veracruz sobre la peligrosidad o no de volver al sitio de su comunidad, rodeada de derrumbes.
No se puede dejar de mencionar a las comunidades de Chapula y Tlacolula del municipio de Tianguistengo, contiguo a Ilamatlán, la primera totalmente desaparecida y con su gente refugiada en Zacualtipan y en la cabecera de Tianguistengo; la segunda destruida a la mitad.
En todas las comunidades de la ribera del río de Zontecomatlán un porcentaje de familias perdió su casa o la habita semidestruida. Igualmente se refugian con los vecinos solidarios mientras se les resuelve un hábitat digno.
9La escolaridad. El regreso a la rutina escolar fue afectado de inmediato por el meteoro. Escuelas inundadas que perdieron su material guardado en las aulas. Paredes afectadas por la fuerza de las aguas. Imposibilidad de los maestros de llegar a las clases. Útiles escolares y ropa de escuela destruidos por las inundaciones en las casas.
En la comunidad de Chahuatlán quisieron ofrecer clases en línea. Inútil. Ya en la pandemia se demostró que la escuela virtual no funcionó en comunidades donde el internet es frágil y la capacidad de concentración de los alumnos no se asegura. A Atempa los maestros aún no logran llegar caminando a través de derrumbes y pedregales.
Muchas veredas están bloqueadas para el paso a caballo o a pie. Por fin, los desplazados de Xaltipa lograron espacio escolar en Huayacocotla, con la solidaridad y apoyo de la gente y de los maestros. Los de Tzilzapoyo están ocupando la escuela de Cuayo, que también es la suya, convertida en albergue de emergencia para toda la gente.
10La salud. Por fortuna no se desataron epidemias extensas causadas por las tormentas, excepto sarpullidos en la piel de la gente que intentó bañarse en los ríos contaminados por la descomposición de vacas, pollos y puercos arrastrados por la corriente. Tan sólo en el río Zontecomatlán se calculan dos mil pollos muertos. En el río Vinazco, abajo de Ayotuxtla, Texcatepec, fueron arrastradas 60 vacas. La gente pidió apoyo de agua embotellada en los días siguientes a la tragedia, apenas para beber.
La gobernadora Rocío Nahle pudo constatar que en Texcatepec no tienen doctor en la clínicas de la cabecera municipal ni en la de Pie de la Cuesta desde hace dos años. Ella prometió mandar al menos uno. Recordar que Fidel Herrera Beltrán prometió un hospital en Texcatepec en el año 2005. Nunca se colocó la primera piedra.
11Los censos y los apoyos en dinero. Éste es uno de los puntos más controvertidos en las comunidades. Se realizaron en forma demasiado apremiada, desigual e incompleta.
Por querer hacer más expeditos los censos, trajeron brigadas de Oaxaca y de Durango y tal vez de otros estados. La ventaja fue el número de encuestadores, pero la desventaja es que no conocían el terreno. Al igual que los marinos, encontraron el tránsito a pie demasiado fatigoso.
En la comunidad de El Papatlar (Mbobedé), allí se les acabaron los formatos a los de Durango y prometieron que se completarían. No regresaron.
En comunidades diversas llegaron los del censo sin previo aviso y los ausentes obviamente se enojaron y reclaman ser censados. En Ilamatlán censaron en la cabecera. Muchos no pudieron llegar como los de Conquextla y los de Atempa, estos últimos aislados detrás del río. En ese municipio claman por ser censados de nuevo. Esa falla en los censos provocó que haya gente que recibió cantidades de dinero por un valor mayor que el de los daños. Otros, en cambio, no recibieron nada. Los apoyos monetarios se repartieron en dos remesas, con bastante celeridad. Pero el hecho de que, por ejemplo, en Texcatepec se repartieron en un solo día para todo el municipio prolongó las esperas desde las madrugada hasta las 12 de la noche. Los Servidores de la Nación anuncian que ya no habrá censos de Bienestar. Que tal vez los censos sean completados por el gobierno del estado de Veracruz con sus apoyos correspondientes.
El reparto precipitado y desigual de los apoyos monetarios es el que más reclamos inmediatos suscita en esta región donde la mercancía dinero escasea desde siempre.
Conclusión. El retroceso en el estado de la infraestructura de la región es de 35 años.
En general, la mayor expectativa de la gente campesina mestiza y de los cinco pueblos originarios es que las promesas de reconstrucción de la gobernadora Rocío Nahle se cumplan. Ellos son los nahuatl, otomíes, tepehuas, tenek y totonacos. Las promesas de los apoyos a la sobrevivencia digna y la de la restauración de la infraestructura a un nivel mucho más consistente que el que se encontró con el diluvio son imperativos. La devastación de la sierra y parte de las Huastecas manifestó la fragilidad de la región, con una infraestructura prendida con alfileres. El costo de restauración habrá de implicar miles de millones de pesos para apenas cubrir el derecho a una vida digna.