“YA SE MIRA EL HORIZONTE” DEL COMÚN Y LA NO PROPIEDAD / 345
Oventic, Chiapas, 1 de enero de 2026. “Estamos confirmando que vamos a seguir esta lucha pero con el horizonte del común donde no queremos propiedad, porque eso nos ha hecho (que) estemos divididos”, espetó el vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), subcomandante insurgente Moisés, durante la madrugada y previo al baile popular en conmemoración al 32 aniversario del levantamiento indígena de 1994.
La niebla se espesó y la temperatura cayó, las botas de un centenar de milicianos y milicianas de gorras verdes descendieron montaña abajo cual columnas de serpiente hacia la cancha de básquet. El golpeteo al unísono de sus macanas se escucha con eco entre las montañas que cobijan a este caracol. Se trata de la mística profunda de este espacio rebelde del pueblo maya tsotsil, donde reside su persistente afán por preservar su lucha, cultura, memoria y palabra.
La comisión sexta del EZLN venía de la reunión “Semillero de pirámides, de historias, de amores y, claro, desamores”, desarrollado entre el 26 y el 30 de diciembre anterior en el CIDECI de San Cristóbal de Las Casas. Aquí, en la espesa niebla, el subcomandante Moisés se prepara para comunicarse con su ejército y bases de apoyo: "El 1994, nos cerraron las puertas, las ventanas, rendijas los malos gobiernos, los malos y los ricos del sistema capitalista. Lo tuvimos que hacer con violencia”.
La memoria histórica se hace presente para también brincar hacia la injusticia e impunidad de los feminicidios en Ciudad Juárez, pero también tocar la herida de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. Sin embargo, el énfasis especial se centra en la nueva estrategia de lucha zapatista, indudablemente en el sentido de comunidad, el común. Y ahora no sólo con su enfoque en el komon a´tel b’a kalajtik (nuestro trabajo común en nuestra milpa) para la vida, sino también reforzar el uso común de la tierra para intentar desprender el sentido de la propiedad privada de la conciencia colectiva de los indígenas zapatistas. Se trata de la erradicación del individualismo como práctica política y horizonte de lucha.
Ante milicianos, bases de apoyo y miembros de la sociedad civil y activistas, el subcomandante Moisés entonces refuerza la crítica al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum: “No es cierto lo que hacen lo que son capataces de esos malos gobiernos, sus patrones que son los banqueros y los empresarios transnacionales. Ellos son los gobiernos, todos los demás son capataces, mayordomos caporales que obedecen. Así que no es cierto que hay cuarta (transformación) aquí en México. Hay una cuarta transformación de cómo van a mejorar cómo vamos a ser dominados, pisoteados, saqueados, explotados, para ellos que se vuelva la esclavitud, ésa es la cuarta”.
La fuerte crítica al gobierno mexicano proviene de los proyectos asistencialistas que desde 2019 distribuyen dinero a diversos sectores sociales de la población. Se trata de programas como Sembrando Vida que incluso han provocado la división de la tierra comunal y ejidal, que aunque no es la tierra recuperada de los rebeldes en 1994, sí supone una intervención que desequilibra a familias y comunidades.
Y es que la perspectiva zapatista se concibe a la entrega de recursos gubernamentales como limosnas y sobrantes. Así, Moisés externó que es un “arma de doble filo”, pues por un lado entregan dinero en efectivo y por otro lo usan para sostenerse en el poder de un Estado que reproduce la lógica de la acumulación del capital y el despojo de tierras a campesinos e indígenas. “(El gobierno) que entrega directo al pueblo, o sea, (ellos) confirman que las presidencias municipales y estatales se lo robaban (el dinero) y que se quieren mantener en el poder", explicó Moisés.
Al tiempo que milicianos, milicianas y visitantes internacionales escuchaban con atención al vocero de un movimiento que quizá sostiene la posición más radical del movimiento indígena en México, intenta articular la estrategia “con el horizonte del común donde no queremos propiedad, porque eso nos ha hecho como estamos, divididos. Nos ha inyectado el individualismo el sistema capitalista". Esto no es más que el despliegue del capital a través del modelo neoliberal cuya política económica se mantuvo intacta con los dos últimos gobiernos "progresistas".
La estrategia zapatista, que incluso propone trascender el concepto de la propiedad privada para generar un nuevo esquema de convivencia pacífica entre quienes no son zapatistas, supone transformar ese paradigma condensado en el marco jurídico del Estado liberal mexicano.
La madrugada llegó con los fuegos artificiales que en esta comunidad tsotsil estrellaron e iluminaron el cielo y sus montañas, no sin antes invitar a los pueblos zapatistas y a las bases de apoyo a una serie de encuentros de música, arte y política que convocarán durante 2026. Entre el relámpago y la tormenta capitalistas que azotan a los pueblos indígenas y que advierten de un colapso, el común y la no propiedad zapatistas se despliegan como los horizontes a alcanzar en los próximos 10, 30, 50 y hasta 120 años.