Del 10 al 12 de octubre de 2025 se llevó a cabo la primera Feria del libro y editores en lenguas indígenas en la Biblioteca Nacional de México, donde pudimos conocer parte de la oferta contemporánea de publicaciones bilingües en lenguas originarias habladas en México y en español. Además, se organizaron varias mesas de lecturas de poesía, presentaciones de libros y sesiones en las que miembros de diferentes editoriales reflexionamos, desde diferentes perspectivas —autogestiva, independiente, institucional— sobre los logros, las problemáticas y los retos actuales en la edición para y desde lenguas indígenas. Agradezco a la promotora cultural y escritora mazahua Susana Bautista y al editor Héctor Martínez su invitación a presentar, en el marco de este evento, la nueva edición de Oralibrura del libro Ini Ichí de la poeta ñuu savi Celerina Sánchez. La poeta eligió aleatoriamente esta selección de poemas para acompañar la dinámica que le propuse aquel día. Agradezco a Celerina Sánchez haber accedido a cocrear este juego, esta carta a dos voces dedicada a su palabra.
Una lectora rara vez tiene la oportunidad de agradecer a una poeta, a la poeta que, con su palabra, con la forma de sus poemas y con los sonidos de su palabra tu’un savi, sana.
Una lectora rara vez tiene el espacio para agradecer a las múltiples manos y miradas, esas manos y miradas de editores, ilustradores, maquetadores, distribuidores y la cadena completa que hacen posible que un libro interpele no solamente nuestras mentes, sino también el cuerpo: en el tacto, en la mirada; en cada página que pasamos se asoma el cuidado. Un cuidado editorial por la palabra de la lluvia.
ndandúku
ràà vichí kuí ín kíí ñaá ka’ka nuú inka ichí
naa kunchego inka andivii vasu tsíká kuí
saan ndivii ini ña’á chíiso
nikanita’ín tsa’á yivía
ràà kóotà ín kíí ñaá kandía yuchiso nuú koo schancha
ràà kuín tono savi…
ràà ndasatuti tsa’í ñaa ndata ndí’í
nikú kua’á yòò-nikanchíi niya’á
ràà kanita’ín tsa’á ñaá ndakaninía
ràà vichi mitu’ún nikindoó xoo yu’ú màà xavàà nuù tsío ñâá
búsqueda
es hora de caminar por otra vereda
es hora de mirar otros cielos en lontananza
pelear por los que vendrán
suspirar la mujer guerrera
habrá un día de luz tras el arcoíris y ella vibrará en diáspora
de lluvia…
va juntando sus pasos hechos pedazos
han pasado muchos soles de lucha
por un continente de ideas
con el tiempo se volvieron andamios en la oquedad del abismo
La poesía de Celerina, desde el sonido y en la forma que toma en la página en blanco, danza frente a sus lectores, nos propone un camino de lectura, un juego de ojos que viene y va de arriba a abajo y de un lado al otro de la página. Llegar al final y de vuelta al inicio. Volver a transitar los caminos de las palabras dichas que todavía hoy es necesario seguir diciendo.
Poesía de la reescritura, poesía que nos interpela para que su lengua y cultura no sólo se lean, sino que también se escuchen, y no sólo con la mirada, sino también con los oídos y con el tacto, no sólo alfabéticamente, sino auditiva y visualmente.
naa ndakèe tu’ún
naa keé tu’ún
ñaa ingá nuu kòò nda’vi yutu
¡tu’úngo kuí!
ñaá nchíká va’á naá
nuú so’kó ñu’un…
ràà nikitsa’á yòò tsi kuìà nuú tavía
tono itu aa tono ita
naa ndakoí tsí tàà ín ta ín tòò savi
rìì kuì kuìà tsi yòò ñaá tavago ñaá
ràà kòtó ñaá tono nisá’á kue naá tsana’á
que salga la palabra
que salga la palabra
cobijada por la sombra
¡nuestra palabra!
guardada bajo el vientre
de la tierra…
es tiempo de hacer que brote
como la milpa o la flor
que despiertan en cada gota de lluvia
es tiempo de desenterrarla y darle
vida como hicieron los ancestros
La poesía de Celerina es la de la interpelación: a sus lectores monolingües en español y a sus, probablemente menos, lectores bilingües; es todavía más una interpelación a sus lectores posibles, aquellos que todavía no conocen los sonidos y las grafías del tu’un savi.
Sus libros hablan poesía, hablan sonidos, hablan imágenes. Hablan además los diálogos entablados con largas amistades que, junto con ella, han querido acompañar el deseo por la pervivencia de la lengua y cultura ñuu savi.
yo’ó
tutsi iniyu
rìì nda’vi ini nivi
ii nuú titsí
rìì kuchatu saánso
ràà ndandata xandu
ñaá sna’á ñaá yeeyu
ràà tundo’o yo’ó sa’í kòò xiní ràà vaasa ndi’í ndivii iniyu
vasu saán ingáyu yó’ó tsi iniyu ñaa ndàtà…
yaaso tsaní núú iniyu nuú yu’ú tsikuaá rìì unkandi nikanchíi
naná… na’á nii chinchée niiyu rìì kuèè kuu tsi’íyu
yivi ndatí iniyu rìì kué kunía ndaki’ányu
stakoí kòò nuú ñu’unyò tono chivìì
ñaá tuu nuú tsikuaá saánso
raíz
me siento
vacía de humanidad
duele el vientre
de tanto esperar
se abre el ombligo
cicatriz de mi existencia
la ansiedad confunde sin doblegar mi débil respiro
estoy de pie con mi espíritu quebrantada…
andamiaje de sueños caídos en el dintel de la aurora
madre… te necesito en mi agonía que no se agota
en este espacio que rompe la esperanza de extinguirme
condenada a ser luciérnaga
en esta lóbrega era
Los libros de Celerina son el retrato de un deseo. Un deseo de que su lengua y su cultura merecen espacios impresos que traduzcan la urgencia de la permanencia lingüística y cultural. Porque como ella misma escribe: “no hay que olvidar que somos caminos de palabras que vamos germinando para que la palabra florezca” (p. 7).
Sus libros son la impronta de una lucha que sigue y resiste.
Su poesía nos recuerda que el cuerpo es mutable. Con cada relectura apela a un yo que es el mismo, pero ya es otro.
tàà tsiko xini
ñaá tsakùgo kuú ndakanda nuúgo
rìì ño’ó kuú ñaá sá’á takua naá koó
ñeé takua naá tsino ñaá yee
nuú ndikiso tàà kukuxigo
ndatuu tuni íòn rìì kóò sa’mago
tono ñaá inga nuú titsi yucha saan tàà ndo’ó ino
naá kutuago nixi kuú tundo’o ino
ràà yee ñaà tsaán rìì tsa’ún ini
kindo’ó nda’vi ini yivi
tono kiti ñaá ntsási kuii
ñaá kunchatu tsikuaá takua naa kúnú ñaá
ñaá tsákú nixi nikuso
rìì ntsíno nchíi ichítà ti’ón
locura
la sonrisa es el movimiento sencillo
de la locura que nos anima a vivir
rasga los preludios del existir
en la cotidianidad aburrida
tatuajes en la piel descalza
bajo el río de emociones
experimentos que laceran las células
ansiedad de realidades vedadas
revuelo de vulnerabilidad
como animal enjaulado
escape nocturnal
en una carcajada sin destino
por no saber nuestro camino
Los libros de Celerina son los instantes de una conversación necesaria. Una conversación sobre una historia sistemática de opresión de las lenguas y culturas todavía hoy minorizadas en este país.
Son también las huellas de una conversación hacia el interior. Hacia la esencia de los caminos que nos llevan a la poesía, a los deseos, a los diálogos, a los silencios, a irnos para siempre, volver a casa, volver a lo que somos: palabras, palabras, palabras… Los caminos que nos llevan a, a pesar de todo, querer seguir hablando. Porque la lucha frente a las opresiones nos pasa por el cuerpo y, desde el cuerpo, se sanan, desde el cuerpo, se hablan.
ndasama
tàà mààkúga kuchaa so’ó vii yaa
tàà yaá yuyu nuú tuu
tàà mààkúga kuncheé nikanchíi…
tàà kunu ñaá aa kiku ñaá tsínì nuú kue yu’ku
tàà skakí yùù kuá’a nuú kue ita tàà yòò savi
aa tàà yòò ká’ní tàà ndatsisía pài kuaan ñaá
ñaa kunu kue ñùñú ndikiso tàà kitsá yáá nikanchíi
saán ndakee kue chivìì ràà vaasaga kuú kunchee ñaá
mààchaakuga so’ó tàà ndatsita kue tikosolili nuú tsikuaá
mitu’ún ñaá saán…
naa tsíníyu ñaa ndakú tachi ñaà tsiká nùù nuú kue yucha
tsi nuú kue yu’ku
mudanza
morir con el murmullo de una melodía
con la brisa de la madrugada
y mis ojos no vean más al sol…
hacer hermosos telares en las montañas
y tender su manto de finos hilos
en las flores de la primavera
o en verano vestir su rebozo amarillo
tejido por las abejas en los atardeceres
e ir al encuentro con las luciérnagas
y mis oídos no identifiquen
la perfecta orquesta de los grillos
que anuncian el anochecer
entonces…
sabré que he cambiado en viento que vaga por los ríos
y montañas
Y mientras tanto, aquí seguimos, aquí estamos en el camino, cada unx desde su pequeño lugar del mundo: poetas, editores, ilustradores, maquetadores, bibliotecarios, distribuidores, lectoras…
Y al final… mi deseo… es poder seguir acompañando una lucha por el cuerpo, desde el cuerpo, una lucha por el habla. Aquí seguimos, aquí estamos y ya no vamos a callar.
yo’ó inkáyu
yo’ó ingáyu… mitu’ún tsi ín chivìì
ñaá tuu nuú ichí tsíká tsi yu’ú tsi iniyu
yo’ó ingáyu… nche’é
nchii kuú nuú kua’an kue nivi yàtá
yo’ó náá ín yuàà kani ñaa kunuyu
ràà naa kutañuu nuù xàndú tsana’á…
takua màndonu’ún ñaa ndakani naá tsa’á
nixi ntsikú yivi mancha saanso
yo’ó ingáyu… tsi tachi yu’ú naá
ràà vichi naá ndachiko nuú nikindoó xandú
yo’ó stakó kue tsá’á naa ndaki’ín naá ñaá
saan naa daka’ín naá ñaá
nuú yutu
nuú ichí
nuú ita
nuú nditu’uso kue ñaá ndeé nuú ñu’un yo’ó
takua naa kakí nuú yucha ichanchaso…
yo’ó inkáyu
aquí estoy… sólo con una luciérnaga
que alumbra mi palabra y mi existencia
aquí estoy… buscando el camino
de mis ancestros
traigo conmigo un hilo largo para tejer
mi ombligo antiguo…
y no perder la historia
la palabra heredada desde siempre
aquí estoy… con el viento de sus voces
es tiempo de retornar al origen
para compartir nuestras huellas
y tatuarlas en cada árbol en cada camino
en cada flor / en cada ser de la tierra
y hacer que caminen en el río de la eternidad
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Poemas de Celerina Sánchez en Ini ichí. México, Oralibrura, 2025.