LENGUA, CUIDADO Y TRANSMISIÓN INTERRUMPIDA: MÁS ALLÁ DE LA FALSA DISYUNTIVA
La columna “.Náhuatl o inglés? La disyuntiva”, de Yasnaya Elena Aguilar Gil,* cuestiona con acierto una idea frecuente en el debate público: la tendencia a valorar las lenguas a partir de su utilidad económica. Bajo ese enfoque, el inglés suele presentarse como una inversión racional asociada a mejores oportunidades laborales, mientras que las lenguas indígenas quedan confinadas al terreno de lo simbólico o lo identitario. El texto advierte que esta oposición reproduce una lógica de mercado que jerarquiza las lenguas y, al mismo tiempo, desplaza la responsabilidad del Estado en la garantía de derechos lingüísticos. En ese punto, el planteamiento resulta pertinente y necesario.
El marco propuesto, sin embargo, se muestra limitado cuando el escenario se reduce a una elección entre lenguas indígenas e inglés. En numerosas trayectorias indígenas, la experiencia no se vivió como un dilema ideológico entre dos opciones, sino como una adaptación cotidiana a contextos de discriminación persistente. En esos casos, el conflicto real no fue elegir entre dos lenguas “útiles”, sino responder a la presión constante por dominar el español como lengua legítima en la escuela, el trabajo y el espacio público. La sociología del lenguaje ha mostrado desde hace décadas que las lenguas funcionan como capital simbólico, otorgando ventajas concretas a quienes dominan la lengua socialmente reconocida y sanciones a quienes no lo hacen, tal como explicó Pierre Bourdieu al analizar la relación entre poder y lenguaje.
La dimensión del cuidado adquiere aquí un peso analítico que suele quedar fuera de los encuadres centrados exclusivamente en el mercado o en el Estado. Para muchas mujeres indígenas, priorizar el español en la crianza de sus hijos no constituyó una renuncia cultural deliberada, sino una estrategia de protección frente a experiencias previas de humillación, burla o castigo. Desde esta perspectiva, la interrupción de la transmisión lingüística no puede entenderse únicamente como “pérdida”, sino como una decisión racional tomada bajo condiciones estructurales adversas. Los enfoques sobre capacidades y desarrollo humano, desarrollados por Amartya Sen y Martha Nussbaum, han insistido en que la libertad real incluye la posibilidad de evitar sufrimientos previsibles y ampliar oportunidades de vida, incluso cuando esas decisiones implican costos simbólicos.
El énfasis exclusivo en la crítica al utilitarismo lingüístico también tiende a invisibilizar a un grupo amplio: los indígenas no hablantes por transmisión interrumpida. El debate público suele organizar la legitimidad alrededor de la figura del hablante, construyendo de manera implícita una noción de autenticidad lingüística. Esa centralidad deja en una zona ambigua a quienes no hablamos la lengua porque no se nos enseñó, no porque la hayamos rechazado. Los estudios clásicos sobre desplazamiento lingüístico, como los de Joshua Fishman, subrayan la importancia de la transmisión intergeneracional, pero también advierten que los procesos de reversión dependen de arreglos sociales, educativos e institucionales que no descansan únicamente en el hablante “ideal”.
El caso mexicano ilustra con claridad esta tensión. Las investigaciones de Jorge Flores Farfán han documentado cómo el desplazamiento de las lenguas indígenas se vincula estrechamente con la escolarización monolingüe, la estigmatización y la desigualdad estructural. Los datos oficiales del INEGI confirman, además, que una proporción significativa de personas indígenas ya no habla una lengua originaria, aun cuando mantiene vínculos comunitarios y culturales. Esta realidad plantea preguntas que el marco de la falsa disyuntiva no alcanza a resolver: ¿qué lugar ocupan quienes heredamos una lengua interrumpida? ¿Somos únicamente evidencia estadística de la pérdida o sujetos con capacidad de agencia y reapropiación?
Las perspectivas contemporáneas sobre bilingüismo y prácticas lingüísticas complejas ofrecen claves relevantes para responder estas preguntas. Los trabajos de Mónica Heller han mostrado que el bilingüismo no es una condición neutra, sino un campo atravesado por relaciones de poder. De manera complementaria, los planteamientos de Ofelia García y Li Wei sobre translanguaging subrayan que las prácticas lingüísticas reales rara vez se ajustan a categorías rígidas como hablante y no hablante, y que los procesos de aprendizaje tardío, mezcla y reapropiación forman parte de la vida lingüística contemporánea.
El problema no se agota en la elección de lenguas ni en la crítica al mercado. Las discusiones sobre lengua también son discusiones sobre quién puede hablar, desde dónde y con qué autoridad. Las reflexiones de Linda Tuhiwai Smith sobre metodologías descolonizadoras han advertido cómo ciertos discursos, incluso bien intencionados, pueden reproducir jerarquías epistémicas que privilegian unas voces y silencian otras. La consideración de la experiencia de la transmisión interrumpida exige ampliar el marco analítico para reconocer trayectorias marcadas por el silencio, la vergüenza y la ausencia, así como por los esfuerzos posteriores de reconstrucción desde la adultez, la escritura y el aprendizaje autodidacta.
Desde una experiencia indígena no hablante por transmisión interrumpida, la tensión con el encuadre de la falsa disyuntiva no busca negar la defensa de las lenguas indígenas ni relativizar la exigencia de derechos lingüísticos planteada por Aguilar Gil. El desacuerdo apunta a la necesidad de un horizonte analítico más amplio, capaz de reconocer simultáneamente la desigualdad estructural, las decisiones familiares de cuidado y las múltiples formas legítimas de relación con la lengua. Una defensa más justa de las lenguas indígenas difícilmente puede sostenerse sobre la culpabilización de quienes fueron privados de ellas; un camino más fértil requiere reconocer también a quienes buscan reconstruir su vínculo con la lengua desde la ausencia, sin esencialismos ni jerarquías morales.
*Disponible en: https://www.elmanana.com/opinion/columnas/nahuatl-o-ingles-la-falsa-disyuntiva-5954490.html