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LOS ACUERDOS DE SAN ANDRÉS. BITÁCORA DE UN PROCESO INDÍGENA INÉDITO / 346

GLORIA MUÑOZ RAMÍREZ

El próximo 16 de febrero se cumplen 30 años de los Acuerdos de San Andrés, firmados entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Estado mexicano, en ese entonces encabezado por el gobierno de Ernesto Zedillo. Son tres décadas del inicio de un proceso de organización política que se mantiene vivo, más allá de que los acuerdos hayan sido traicionados por toda la clase política mexicana.

A continuación algunos de los acontecimientos y pautas que marcaron el camino de la reconstitución de los pueblos originarios que, ni antes ni ahora, ha dependido de las estructuras del Estado. Un camino que los llevó hace 30 años a unos acuerdos signados por los zapatistas en representación de millones de integrantes de los pueblos originarios, en un acto que, de cumplirse, hubiera llevado al EZLN a continuar su lucha por la vía política abierta, a dejar la clandestinidad aunque, siempre lo dijeron, no a entregar las armas que, por cierto, no han usado desde que se comprometieron con la sociedad civil a no hacerlo, casi inmediatamente después del levantamiento de 1994. Pero los partidos políticos acordaron por unanimidad dar la espalda a los pueblos originarios y cerrar el camino a la participación política abierta del EZLN, pues nunca aceptaron su existencia, salvo para tomarse fotos que aún sacan a relucir algunos funcionarios, incluso quienes fueron sus asesores y hoy ocupan cargos en el poder que dijeron despreciar y se comprometieron a combatir.

El 16 de febrero de 1996 se firmaron los acuerdos, pero el camino empezó mucho antes y continúa, no sin tropiezos, hasta el momento. Aquí un poquito de historia:

9 de febrero de 1995 En plenas negociaciones para el reinicio del diálogo con el EZLN, el gobierno de Ernesto Zedillo decide el ataque militar más cruento contra las comunidades zapatistas. Intenta emboscar a la dirigencia pero no lo consigue y ordena el estrangulamiento de las bases de apoyo.

10 de febrero de 1995 Desde las primeras horas de los ataques militares inicia una multitudinaria movilización nacional e internacional en repudio a la traición del gobierno de México y en solidaridad con los zapatistas.

11 de marzo de 1995 Ante la presión mundial, el gobierno de México retoma el diálogo. El 11 de marzo, el Congreso de la Unión aprueba la Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas y se crea la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) con parlamentarios de todos los partidos políticos. Esa ley sigue vigente, aunque la Cocopa se convirtió en un mal chiste con presupuesto.

20 de marzo de 1995 Día programado para el primer encuentro entre la delegación zapatista y la gubernamental, en San Andrés Larráizar, en Los Altos de Chiapas. Se suspende el encuentro porque el gobierno se amedrenta con la presencia de miles de bases de apoyo zapatistas alrededor de la sede. Los zapatistas dan señal de buena voluntad y acceden a que sus bases se retiren. El músculo ya se había mostrado.

21 de marzo de 1995 Se inician formalmente las negociaciones para crear las reglas del diálogo y las medidas de distensión. Son tres rondas sin acuerdos en el primer tema. Simultáneamente, los zapatistas preparan y anuncian una nueva ofensiva política: La consulta nacional e internacional sobre su futuro político, un ejercicio inédito protagonizado por un grupo armado. La consulta será la base del andar político zapatista (y con el paso de los años será mal utilizada por el gobierno para legitimar el despojo).

27 de agosto de 1995 Se lleva a cabo en todo el país la Consulta Nacional por la Paz y la Democracia en la que 50 mil promotores voluntarios instalan más de 10 mil mesas a lo largo de todo el país. Nunca antes se vio un ejercicio autogestivo de esta naturaleza. La sociedad civil encuentra su lugar de participación junto a los zapatistas. Un millón 88 mil personas en México y más 100 mil mexicanos en el extranjero, votan abrumadoramente por la transformación del EZLN en una fuerza política de nuevo tipo. Septiembre de 1995 Cinco meses lleva a las partes fijar las mesas temáticas y los procedimientos. Se deciden las siguientes mesas: 1 Derechos y Cultura Indígenas; 2 Democracia y Justicia; 3 Bienestar y Desarrollo; 4 Conciliación en Chiapas; 5 Derechos de la Mujer; 6 Cese de Hostilidades.

También se pactan tres foros: un Foro especial sobre los derechos de los pueblos indios; otro sobre la Reforma del Estado y un tercero sobre derechos de las mujeres.

Octubre de 1995 Se agiganta la agenda zapatista. Además del diálogo oficial, convocan a encuentros sin el gobierno (la organización de la consulta) y a nivel internacional promueven el primer Encuentro Continental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo.

Los zapatistas no esconden su estrategia. Anuncian que en el diálogo con el gobierno serán más voces las que se escuchen. El gobierno pone límite de participantes a la delegación zapatista, pero, vaya descuido, no ponen limite de asesores. El EZLN sorprende con el anuncio de más de 100 asesoras y asesores. Se trata de representantes de pueblos indígenas elegidos en asambleas o colectivos, intelectuales, historiadores, antropólogos, integrantes de organizaciones políticas y sociales.

Los zapatistas presentan al mundo una nueva forma de hacer política. Rechazan el esquema de ventanilla para que los pueblos depositen su pliego petitorio y el gobierno tache o palomee. No hay toma y daca. Y su voz no prevalece, sino la del resto de las comunidades originarias del país.

Noviembre de 1995 El EZLN anuncia la creación de cinco nuevos “Aguascalientes”, espacios de encuentro con la sociedad civil y organizaciones sociales. El primero, ubicado en la comunidad de Guadalupe Tepeyac, había sido destruido durante la ofensiva militar del 9 de febrero. El ambiente se tensa. El ejército amenaza con ocupar los espacios. Los zapatistas no ceden y continúan su construcción.

31 de diciembre de 1995 Los zapatistas celebran el segundo aniversario de su levantamiento en los nuevos “Aguascalientes”

1 de enero de 1996 El EZLN anuncia la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona, en la que llama a fundar el Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN), fuerza política que no luche por el poder a la que los zapatistas se sumarían si se llegara a firmar la paz.

4 de enero de 1996 Inauguración del Foro Nacional Indígena en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, con la participación de más de 500 representantes de por lo menos 35 pueblos, naciones y tribus del país que debatieron y alcanzaron acuerdos en sus demandas. En este foro se asume el compromiso de llevar a los pueblos originarios la idea de la conformación del Congreso Nacional Indígena (CNI), que se plantea desde ese primer momento como un espacio sin dirigencia, una red de pueblos que luche por sus demandas, entre ellas su derecho a la autonomía.

30 de enero de 1996 Anuncian, además de los encuentros continentales, la celebración del Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y Contra el Neoliberalismo.

La estrategia es amplia y no descuidan ningún terreno: el indígena, el nacional y el internacional.

15 de febrero de 1996 El EZLN y su amplio grupo de asesores dan a conocer el documento “El diálogo de San Andrés y los derechos y la cultura indígena. Punto y seguido”, en el que dejan claro que aunque las demandas de los pueblos indígenas no han sido cubiertas por el gobierno, dan por terminada la primera mesa de diálogo, advirtiendo que continuarían luchando por conseguir la totalidad de sus derechos.

16 de febrero de 1996 Después de diez meses de encuentros y desencuentros, de provocaciones militares previas a cada negociación y de amenazas interminables, se pacta la firma de los primeros Acuerdos de San Andrés. El gobierno y la Cocopa esperan ansiosos la foto. La mesa está lista y la prensa también. Pero los zapatistas deciden que es sólo una firma, que faltan los hechos, y que no regalarán la imagen que el poder ansía. Cada delegación firma en cuartos separados. Y la historia, muy poco tiempo después, les da la razón. En los Acuerdos de San Andrés el gobierno se comprometía a reconocer el derecho de los pueblos indios en la Constitución, a ampliar su representación política, a garantizar el derecho a la justicia, a construir un nuevo marco jurídico que garantizara sus derechos políticos, jurisdiccionales y culturales, además de su reconocimiento como sujetos de derecho público. No se contemplaban todas sus exigencias, pero el EZLN y los representantes del resto de los pueblos originarios decidieron firmarlos, comprometiéndose a luchar por su cumplimiento.

12 de octubre de 1996 Se funda el Congreso Nacional Indígena con la participación de la Comandanta Ramona. Por primera vez una zapatista de la comandancia general habla ante una multitud en el zócalo de la Ciudad de México.

Noviembre de 1996 a abril de 2001 El EZLN y la delegación gubernamental aceptan que la Cocopa redacte la iniciativa de ley que plasme los Acuerdos de San Andrés. Las dos partes aceptan el documento legislativo listo para irse a discusión. Pero días después el gobierno se retracta. Su secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, declara que se tomó un par de chinchones cuando la aprobó. La Cocopa consulta directamente con Zedillo y el presidente confirma el rechazo. Este momento marcará los siguientes cinco años de la lucha zapatista, que durante este periodo sostendrá como columna vertebral la exigencia del cumplimiento de los acuerdos.

En febrero de 2001 arranca la Marcha del Color de la Tierra, una movilización inédita y multitudinaria que finaliza con las palabras de la comandanta Esther en el Congreso de la Unión. Hay optimismo. Nadie puede imaginar que los y las legisladores darán la espalda de nuevo a lo que acaba de vivir el país. Pero nuevamente el poder los traiciona y en abril de ese mismo año los partidos políticos acuerdan una ley que desconoce los Acuerdos de San Andrés. El EZLN y el CNI deciden entonces una nueva etapa en la que con o sin ley, con y sin permiso, ejercerán en los hechos su derecho a la autonomía.

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