¿MI LENGUA ES UN DIALECTO? / 346
¿Por qué mi lengua totonaca tiene que ser nombrada dialecto? Esa es una palabra inventada para intentar hacer pequeño lo inmenso. ¿Cómo podría ser menos, si tiene tres corazones que le dan sentido? Es una lengua que nació en su propia tierra y, aunque trataron de erradicarla, los abuelos la cuidaron como a otro hijo más; la alimentaron de saberes y, sin importar los insultos, la protegieron de extraños.
Mi pueblo es toda la gente que aún habla totonaco, aunque nuestra gran ciudad de origen hoy se haya convertido en puro marketing cultural folclorizado. Los pequeños pueblos somos quienes seguimos resistiendo. Quisiera mencionarlos, pero no podría, porque afortunadamente somos tantas comunidades todavía.
También es cierto que mi idioma ya ha comenzado a desaparecer en mi región. Yo hablo español, pero esto se siente ajeno, seco; sale rápido de los dientes hacia afuera. En cambio, desde mi lengua originaria es que vivo; mis palabras retumban en el pecho antes de salir. Vivo cuando nombro los cerros, los árboles, los animales, o cuando hablo con mi madre tierra para sembrar maíz.
Y sin embargo, ellos lo llamaron dialecto, pues no podían creer que, en una lengua originaria, se tuviera un vínculo directo con los animales o los árboles. Aquellos extranjeros no creyeron que con una sola palabra, dicha desde mi lengua, se pudiera redirigir la lluvia o el trueno, o hacer sonreír al Sol, como dicen mis abuelos.
Hablo español, pero con esta lengua no puedo comunicarme con mis cosechas o provocarle una sonrisa al Sol, ni sé si los animales me entienden cuando me acerco. Quisiera usar el español para hacer un aviso y llamar a mis hermanos, para decirles que aún no es tarde. Que a pesar de que en nuestros pueblos tal vez ya no se hable una lengua originaria, aún existen hablantes de otros pueblos deseosos de hacer florecer con nosotros la lengua originaria.
Kxaqatli’yi maa ntiyati nkumu totonako nkit, tlaani ktasantiyi siin kumu chuna katlanii’ti kisimaqaat, laqachixkuwii nkintachuwii’ni maa xmaalaana nchuchut, laakumu jini kintachuwii’ni ntataa’lhmaani kaqapuun.
Hablo con la tierra porque soy totonaco, mi lengua maduró para que yo convoque a la lluvia, el dueño del agua atiende mis palabras, mi lengua es como humo cuando asciende por el cielo.