HISTORIAS AL FOGÓN
Cuando ella se fue de casa, el sonido de sus pasos aún podía escucharse, incluso después de tanto tiempo. Mamá me contó que, cuando ella se fue, sus hijas e hijos estaban seguros de que no se había ido del todo y aún podían escuchar el sonido de sus pasos entrando a la cocina, mezclándose con el sonido del viento de octubre. Muchas veces, la abuelita contaba que esperaban mirarla al llegar por la puerta de la casa, encontrarla a un lado del Tecuile preparando la comida y las tortillas de ese día.
Que, cuando ella se fue, el abuelo pudo conocer a otra mujer que lo cuidara. Aún con dudas, sus hijos la habían aceptado; ella prometió cuidar de él, soportando tantas cosas, ganándose el respeto de su familia. Ahora que el abuelito no está y la señora se fue, aquella casa terminó vacía. Ellos se llevaron ese aire familiar, se llevaron el color consigo, dejando a cambio el silencio y los recuerdos bien grabados en sus paredes.
Siempre le había gustado sentarse en la silla a un lado del tecuile. Mientras miraba en silencio cómo los troncos secos de encino o café ardían, a veces con fuerza y otras veces con muy poca. En sus ojos, el peso de su sabiduría; en sus palabras, un mundo que jamás supe descifrar por más que me esforcé.
No recuerdo mucho de él, pero aún entre memorias poco nítidas intento recordar sus ojos, el calor de sus manos al saludarlo cuando yo llegaba a su casa de visita. Ahora yo sé que nos visitan sin avisar. En el pueblo escuché alguna vez que nuestros seres queridos vuelven a casa en forma de mariposas que yo siempre había esperado en verlas revolotear en el campo.
Cuando no estoy en casa, he pensado mucho en ellos. La gente es diferente; los escucho hablar en su lengua, tan diferente a mis oídos, escucho sus historias aún lejos del calor del fogón. A veces me confundo intentando comprender tantas diferencias que me producen esa sensación de nostalgia, después de casi cuatro años fuera.
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Myriam Manzano Barrientos, originaria de la comunidad de San Miguel Acateno en el municipio de Huitzilan de Serdán, Puebla.