TOTONAQUITA DE MI VIDA — ojarasca Ojarasca
Usted está aquí: Inicio / Escritura / TOTONAQUITA DE MI VIDA

TOTONAQUITA DE MI VIDA

MIXTEGA VICENTE PEDRO

Dicen que en el mundo existen personas que llegan para quedarse, otras más que sólo formarán parte de bonitos recuerdos y pocas serán las que se queden para siempre a formar y construir recuerdos inolvidables. Cuando ingresé a la Universidad Intercultural del Estado de Puebla me pude dar cuenta de que lo que se dice es real, al principio fue extraño adaptarme a esta nueva vida, conforme pasaban los días iba conociendo a nuevas personas, pronto me integré al taller de danza y conocí aún más; recuerdo verla ahí por primera vez con su cabello negro ondulado que bailaba al mismo tiempo que sus pies, su sonrisa era tan inmensa que a lo lejos se podía ver cómo disfrutaba danzar, descubrí que estábamos en el mismo salón, eso me alegró mucho.Ahora nos poníamos de acuerdo para cenar, ir a clases de danza, hacer tareas juntos, me guardaba un lugar en la fila para pasar a comer, la conexión fue tanta que pronto conocía todo de mí y yo todo de ella. Hoy conozco su mayor miedo, sé lo que más le gusta y lo que no, y también sé que mientras trabajan juntas la tierra su abuela le enseñaba a hablar totonaco.

El totonaco también lo hablaba mi abuelo, lo malo es que nunca le enseñó a hablar a sus hijos, pero cada que ella habla de esa manera me recuerda mucho a él. Es como si los sonidos salieran antes de que ella logre articular las palabras, tan fluido como el aire que uno puede sentir al llegar a su pueblo. Verla manar cuando conversa con su familia me hace creer que todos deberíamos saber hablar totonaco. Aunque sé que Kpaxkiyan significa “te quiero”, Paxtakatsinilh “gracias” me gustaría poder pensar en totonaco y saber que cuando el aire levanta hasta las hojas caídas de los árboles seguro lloverá muy fuerte, que los muertos sí regresan y que si sueñas que se te caen los dientes alguien morirá.

Hoy sé que haber aprendido a hablar la lengua de su abuela será siempre el mejor regalo que le pudo haber dado. Siempre admiraré el gran ser humano que es, el noble corazón que tiene, la manera en la que afronta las cosas, el respeto que le tiene a la naturaleza y a los animales. Y si eso significa ser totonaco yo quiero serlo también.

Y entonces pienso que todos deberían tener a una Totonaquita en su vida, que se quede para formar parte de recuerdos bonitos, que se quede para que te ayude a escribir este libro de aventuras llamado vida, que esté cuando más la necesites, que dance junto a ti para compartirte parte de su energía y que siempre sea un motivo de felicidad.

Si algún día la visitas en San Mateo, como es más conocido, te recibirá con una buena taza de café, café que te da la bienvenida y te dice mucho más que cualquier palabra que pueda existir. Gracias por todos los momentos compartidos, gracias por abrirme las puertas de tu casa, mi eterno agradecimiento para ti, Totonaquita de mi vida.

__________

Con cariño, respeto y admiración para Yadira Santos Miguel, hablante de la lengua tutunakú (totonaca) originaria de Tlacotepec, Ahuacatlán, Puebla.

comentarios de blog provistos por Disqus