COMADRONAS DE NUESTRO PROPIO NACIMIENTO. LA POESÍA DE ROSA CHÁVEZ
La cultura maya es conocida por sus extraordinarias aportaciones a la astronomía, las matemáticas o la arquitectura. Se sabe y se presume que el calendario maya es de los más exactos y avanzados en el mundo. A los mayas antiguos se les estudia y admira por considerárseles una civilización muy avanzada; sin embargo, no pasa igual con los mayas actuales, ni con alguna de las naciones originarias, ya sean quechuas, mapuches, dinés o nahuas. Lo que se muestra es el racismo, la herencia colonial que violentó los cuerpos y el espíritu de nuestros abuelos y abuelas. Por eso todavía no pueden aceptarnos como sus iguales.
Espíritu del camino es un puente, un diálogo entre almas. Cito el fragmento final del poema con que inicia el libro Rajawal Rib’e:
¿acaso no soy gente pues?
La poesía es conexión, diálogo con el otro, resonancia. Pienso en ese fragmento porque me remite a una experiencia personal y a la experiencia de otras mujeres que admiro y que hoy son reconocidas no sólo en la literatura sino en distintas disciplinas. Porque cuántas de nosotras tuvimos que pasar por el papel de empleadas domésticas antes de ser las brillantes abogadas, académicas, científicas o escritoras que hoy somos.
Para conocer la poesía profunda de los pueblos mayas contemporáneos es obligatorio leer a Rosa Chávez, una poeta guatemalteca de origen maya. La luz de sus palabras nos alumbra, nos despierta, nos reconecta con el espíritu. Desde esta civilización que enloquece ante el “progreso”, ante este sistema económico que arrasa con toda forma de vida sin cuestionar que no sólo somos cuerpo físico sino también fragmento de piedra, de planta, de río, de montaña, de animal compañero. La poesía de Rosa emerge, cuestiona y rompe paradigmas.
Aunque se trata de la antología personal de Rosa Chávez, también es el libro que escribió su madre y su abuela y antes de ellas otras mujeres de ese linaje marcado por la violencia. Por eso nos cala y nos duele. Penetra en la fisura de nuestra memoria colectiva. Pues aunque el espíritu es fuerza y resistencia, a veces también nos cansamos de luchar y de honrar al silencio. A veces también queremos gritarle sus verdades a esta Abya Yala mutilada, cito:
y tu domesticación.
Rajawal Rib’e es un libro exquisito y a la vez incómodo, tal como suelen ser las fracturas en el alma. Porque los pueblos originarios también odiamos, guardamos rencores, tenemos astucia, podemos cometer los atropellos e injusticias más cuestionables. No somos asexuados, ni sumisos. No siempre poseemos un buen corazón ni florecemos como almas nobles y bienaventuradas. No somos ni mejores ni peores, no estamos ni arriba ni abajo, no somos ni buenos ni malos. Simplemente humanos. Y en esa humanidad, Espíritu del camino nos ensena a maldecir, a llorar, a lamentarnos, pero también nos ilumina y nos ayuda a sanar, a soltar las heridas del racismo, a mirar de frente para ser las comadronas de nuestro nuevo nacimiento.
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Mikeas Sánchez (Tujsübajk, o Río de Agua Verde, Chapultenango, Chiapas), poeta y comunicadora zoque, defensora del territorio, ha publicado cinco libros de poesía. Escribe frecuentemente en Ojarasca