GUENDALISAA. LA DEFENSA DE LOS SITIOS SAGRADOS EN JUCHITÁN
El pasado 28 de abril fue presentado en la Biblioteca Popular “Victor Yodo”, de la séptima sección de la comunidad de Juchitán, el mapa de todos “Lidxi Ca Bidó´: Recuperando nuestra memoria comunitaria”, un proyecto encabezado por la Radio Comunitaria Totopo, donde se propone la construcción colectiva de un mapa que identifica 11 sitios sagrados para los Binnizá y que tiene como fin rescatar y reforzar la relación de la comunidad con su territorio, todo esto frente a la llegada de los megaproyectos.
Se nombra como un mapa de todos, porque es un mapa cuya finalidad no es sólo marcar puntos dentro de un plano. Más allá de mostrar la ubicación de los sitios se pretende compilar memorias, historias, leyendas y vivencias de estos sitios, en los cuales a través del tiempo los Binnizá han fortalecido sus vínculos con el territorio. Es decir, en esta relación de apropiación y apego cada uno de los Binnizá se congrega a un sitio, marcando con esto que no hay un sitio con más valor que otro, todos son iguales, en cada uno se vive la relación con el territorio y la historia de la comunidad.
Son los Lidxi Ca Bidó´ —sitios sagrados— de Juchitán lo que conecta a los Binnizá con su territorio, con la tierra, el viento, el mar y lo divino; lo que sintetiza la relación eterna en este tiempo y espacio, que su sincretismo es expresado a través de cruces, símbolo de su fe y devoción.
La presentación de este mapa de todos busca reforzar la relación que tienen los juchitecos con su territorio y que se consuma en estos 11 sitios sagrados: Santa Cruz Guelabe´ne´ Santa Cruz Guuze´benda Santa Cruz Pasión Mani´gueta Santa Cruz Igú Santa Cruz Guiigu´dxita Santa Cruz Chigue´ze Santa Cruz 12 de mayo Santa Cruz Rebelde o 3 de mayo Santa Cruz Guelaxhada Santa Cruz Paso Labor y Santa Cruz Paso Cruz (Ver el mapa de forma digital con contenido visual y narrativo: https://umap.openstreetmap.fr/es/map/lidxi-ca-bido-juchitan- oaxaca_1390817).
En ellos se materializa la relación entre los sujetos y de éstos con su territorio, una relación espiritual. Son estos sitios donde se resguarda el conocimiento milenario de la comunidad y su reproducción en el tiempo a través de procesiones, regadas, velas, lavadas y demás festividades.
Hablar de los sitios sagrados de la comunidad Binnizá de Juchitán es un acercamiento a la vida comunal que se practica en la cotidianidad, donde la compartencia, el apoyo mutuo y la reciprocidad son la esencia que dan vida a cada una de las prácticas comunales.
La compartencia se encuentra presente cuando se realiza la procesión a cada sitio, donde distintas personas de la comunidad en forma de penitencia o agradecimiento reciben en su hogar las cruces, compartiendo alimentos, agua, cansancio, fe y agradecimiento con los peregrinos que custodian el andar de las cruces al sitio sagrado. Esta forma de compartencia que se encuentra en esta práctica es la que se representa en la comunalidad o Guendalisaa, como es nombrado en la lengua Diidxazá (zapoteco).
Cuando Floriberto Díaz (2004) nos habla de las características de la comunalidad —Tierra como madre y territorio, cargos comunitarios (mayordomías, asamblea, etcétera), trabajo colectivo, el don comunal en ritos y ceremonias y la defensa territorial—, nos dice que son elementos que se encuentran presentes en la relación con la comunidad Binnizá y estos sitios.
Sin embargo, en los últimos años los sitios sagrados se encuentran en riesgo latente, algunos de ellos han sido abandonados, destruidos, incluso algunos se encuentran a punto del colapso. De los once sitios de la comunidad, se identifican cuatro en situación compleja: Guelaxhada, Paso Cruz, Paso Labor y Mani´gueta. El sitio Guelaxhada fue destruido y abandonado cuando se dio la construcción del parque eólico Bií Hioxo, en tierras comunales de Juchitán. Paso Cruz ha sido un caso particular, ya que el sitio fue obtenido por una persona que profesa otra religión, misma que prohíbe la reproducción de estas prácticas, lo que rompe no sólo con la ritualidad sino también la relación con el territorio, de la comunidad.
Paso Labor luce abandonada casi a punto del colapso. Era un sitio de encuentro de pescadores y campesinos, pero al ser desplazadas las formas tradicionales de trabajo, el vínculo con el sitio se fue perdiendo, abandonando también caminos comunales, uso de carreta para la milpa y la pesca, dejando a su paso una fuerte contaminación en esos caminos y el río Bicuniza, mismo que se conjuga en el paisaje. Mani´gueta ha sido un sitio que de estar inmerso en la selva caducifolia pasó a ser un espacio habitado, siendo paulatinamente abandonado, aunado a las tensiones internas de sus asociados.
Ahora con la llegada del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, viene un nuevo peligro para el territorio y los sitios sagrados. La implementación de los proyectos que componen los Polos de Desarrollo planteados en el corredor están cercando y aislando los sitios, profundizando el riesgo de abandono, fracturando la relación ser-territorio, facilitando la implementación de dichos proyectos.
Cuando un sitio sagrado desaparece, se pierde una parte de la historia de la comunidad, se abandona la relación con el territorio, se abandona su fiesta, su día, su lugar, incluso va perdiéndose de la memoria. Cuando un sitio sagrado se pierde, perdemos nuestra vida comunitaria, nuestra Guendalisaa, perdemos nuestras raíces.
Lo cierto es que la Guendalisaa puede fortalecer la práctica comunitaria en los sitios sagrados existentes y a su vez buscar recuperar los sitios vulnerados. Es la compartencia de los Binnizá lo que puede resguardar su territorio y sus sitios, a través de recuperar la memoria comunitaria y practicando la Guendalisaa en cada sitio, compartiéndolo, caminándolo, viviéndolo, en fin, comunalizándolo.
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Jesús Cristofer Fuentes Ruiz es doctorante en Ciencias Sociales en el Área de Estudios Territoriales de la UAMXochimilco: tliltikpraxedis@gmail.com