LA FIFA AL PODER / 350
¿Es la FIFA un gobierno de facto, sobrepuesto a las naciones? Donald Trump asi lo cree, como dejo ver hace algunos meses durante su costoso show para inaugurar la junta de paz con manos más manchadas de sangre en la historia del mundo, al incluir al capo Infantino en el club de gobernantes millonarios a su servicio (la Internacional Bucanera) en lugar de la ONU. Este le retribuyó el gesto con una premio Nobel pirata de la Paz. Al revelarse al fin las “condiciones” que impuso a todo el mundo, y en particular a las tres naciones anfitrionas del Mundial 2026, queda claro que la FIFA ejerce un poder trasnacional escandaloso. Lo único importante es el dinero. La gente: bla bla bla, es lo de menos para los infames capos del torneo, los Infantrump de la desgracia.
Seguridad gratis, incluidos servicios de escoltas a funcionarios del organismo y visitantes VIP; acceso gratuito a la infraestructura de telecomunicaciones; no cobro de impuestos a la FIFA y las empresas que hagan negocios derivados del torneo. Facilidades migratorias por encima de la ley y permisos excepcionales a los extranjeros que vengan a trabajar en el carnaval de las patadas. En cambio Estados Unidos puede expulsar a quien quiera. Las fuerzas armadas, a disposición de la vigilancia mundialera, pero los costos los asumen los gobiernos. Las fondas, taquerías, cantinas, bares, restoranes y mercados que osen encender sus televisores para la clientela durante algún partido sin pagar miles de pesos en permisos podrían ser borrados de la faz de la Tierra por las altas multas que cobraría, en exclusiva, la mentada Federación Internacional.
Las protestas grandes y pequeñas que inundan las calles de la CDMX y muchas otras sedes de la justa en los tres países anfitriones al servicio de la FIFA están fuera del contrato y deberán ser contenidas. ¿O qué? Maestros, politécnicos, ayotzinapos, bachilleres, madres buscadoras, vecinos afectados por el torneo y la gentrificación, pensionados, trabajadores de la salud y hasta poetas serán acusados de quintacolumnistas de los gringos, la oposición política o el crimen organizado. La FIFA y sus clientes se están encargando también de eso.
México concede a FIFA la titularidad jurídica y económica de todos los derechos de medios, mercadotecnia, boletaje y cualquier otro derecho comercial derivado de la competencia. La exclusividad incluye emblemas, mascotas y lemas, sin restricciones legales para la explotación de tales derechos lo que queda del año. Eso implica que suspenderá leyes o reglamentos que interfieran con la FIFA.
Se garantiza que no existirán restricciones ni prohibiciones para publicidad, señalización, venta, consumo o distribución de productos y servicios de los afiliados comerciales de la FIFA y de sus proveedores, incluidos alimentos y bebidas alcohólicas y no alcohólicas en los estadios u otros sitios utilizados para la competición y evento relacionados: cervezas de 300 a 500 pesos, refrescos a 150 y agua a 80.
Entra pues México en un periodo especial donde la normalidad queda suspendida en todos los niveles hasta nuevo aviso. Pero como la realidad es inalterable, nada interrumpirá el despojo y la violencia contra las comunidades, ni los feminicidios, los desastres naturales y las ganancias de los ultra ricos. Eso no está en los contratos.