PIRATAS DEL SIGLO XXI
APROPIACIÓN CULTURAL Y DEFENSA DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL COLECTIVA EN TENANGO DE DORIA, HIDALGO
La información que se ofrece a continuación está contenida en el trabajo La propiedad intelectual colectiva en México. El caso de los artesanos indígenas de Tenango de Doria, en la región otomí-tepehua de Hidalgo (Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes de la Ciudad de México, 2025), del escritor ayuuk Martín Rodríguez Arellano. Su investigación documenta el problema en general y aterriza en un caso elocuente que afecta a los artesanos de la región otomí-tepehua de Hidalgo. Ennumera a las casas de moda y a Nestlé; podemos añadir a la transnacional Kimberly Clark (Kleenex) y algunos productos alimenticios de marcas locales. (Por la edición: Ojarasca).
Las artesanías tenangos se han convertido en los principales proveedores de elementos culturales de la Región Otomí-Tepehua. Por sus cualidades estéticas y la diversidad de diseños, ha aumentado la demanda de estos productos en los distintos mercados locales, nacionales e internacionales. Como consecuencia, algunos dibujos de la iconografía tenangos han sido apropiados por empresas de moda del ramo textil. De acuerdo con lo que presentó Martínez Negrete en la Escuela Itinerante de Derechos Humanos de los Pueblos, Comunidades Indígenas, se han registrado múltiples casos de apropiación. Uno involucró a la Editorial Planeta por emplear un tenango para la portada de un libro de Jordi Soler, asumiéndolo como propio la directora gráfica Nora Gruse. La editorial Océano comercializó toda una colección de libros. Office Depot produjo agendas por sus 22 años en México. Lumen sacó unas bolsas con dibujos. En el mismo Tenango, en la plaza de los domingos se venden plásticos para la cocina con tenangos.
Telas Bayón en 2018 lanzó una colección a novecientos pesos el metro. Pueden hallarse en la Ciudad de México blusas y camisas bordadas a máquina con dibujos de los artesanos ñuhu.
Empresas internacionales de moda han incurrido en uso indebido o no autorizado de la iconografía tenangos, cuyos titulares de derechos son los creadores y dibujantes. Algunas firmas han reconocido su error, pero otras lo han negado y hasta creen estar contribuyendo en favor de los artesanos mexicanos con sus acciones de piratería, “homenajeándolos” al incluir las obras artesanales en sus colecciones.
Mango: En 2017, sin consentimiento de los autores, fabricó sweaters con las figuras tenangos y publicó en los diversos medios su exhibición y venta. Al ser señalada la apropiación, la empresa se disculpó: “Queremos dejar constancia de que estos dibujos sirvieron efectivamente como fuente de inspiración para nuestros equipos de diseño. Los encontraron a través de internet y quiero asegurarle que desconocían absolutamente que se tratara de representaciones artísticas elaboradas por comunidades indígenas y, más aún, que fueran fuentes de sustento de las mismas”. Al aceptar su error y retirar los sweaters iconografía tenangos de sus tiendas, para la empresa este asunto quedó subsanado, sin más argumento que su desconocimiento al origen de los dibujos.
Carolina Herrera: La Secretaría de Cultura de México dirigió un escrito el 10 de junio de 2019, pidiendo una explicación pública por el uso de elementos culturales e identitarios de los pueblos y comunidades indígenas en la presentación de su colección Resort 2020, así como la forma de retribución. El 12 de junio, la firma contestó “reconociendo” “el maravilloso y diverso trabajo artesanal de México” y creó una colección “inspirada en sus colores y en sus técnicas artesanales”. West Gordon, director creativo de la firma, abundó: “México ha sido de los primeros países en ser homenajeados; la rica cultura del país, el amor que la diseñadora ha profesado por el mismo desde hace más de tres décadas y la ‘Alegría de Vivir’ que tanto México como Carolina Herrera proyectan al mundo, han dado como resultado una colección colorida y alegre como muestra de amor de la firma al país latino”.
Para el diseñador mexicano Galo Bertín, “es la forma más fácil de lavarse las manos, cuando lo que están haciendo realmente es tomar los elementos de las comunidades originarias... una cosa es buscar esa inspiración y tomar una referencia y otra cosa es cuando utilizas el mismo bordado y los mismos gráficos”.
Cynthia Gómez, del Departamento de Diseño en la Universidad Iberoamericana, señaló: “Hay una diferencia entre plagio e inspiración, ya que para plagiar alguna técnica indígena tendrían que haber sido utilizados los mismos textiles, colores y la misma técnica de tejido”. Por tanto considera que fue inspiración al utilizar una técnica diferente. Al respecto, Carolina Herrera aseguró haber utilizado la imagen de una prenda mexicana, aunque su técnica haya sido distinta de la original. Asimismo, el Museo de Arte Popular (MAP) también opinó que lo realizado por Carolina Herrera es inspiración.
Otro fenómeno que afecta a los artesanos es la discusión por los precios. En ese sentido, la pugna entre el artesano y el comprador puede observarse en la plaza de los pueblos, donde un cliente foráneo con ropa de casimir, de manera automática debate el precio con los vendedores alegando el alto costo de los productos artesanales. Esta misma persona cuando acude a una boutique paga el precio del aparador.
Hay quienes acuden con el artesano para que les borde su dibujo y piden les rellenen los espacios vacíos con los tenangos a cambio de una compensación económica. El resultado es un diseño mixto y ya no representa a los indígenas ñuhu. Las imágenes comienzan a perder su valor cultural e identitario, convirtiéndose en “arte popular” indefinido, sin más significado que el gusto exótico del peticionario.
Louis Vuitton: En abril de 2019, la firma francesa Louis Vuitton lanzó una colección de sillas en las que se observan los dibujos de los tenanguenses. Los artesanos acudieron a la Secretaría de Cultura, cuya titular envió una carta a la empresa el 5 de junio de 2019: “Nos hemos enterado con sorpresa que en la colección Dolls by Raw Edges de su firma, aparece una silla (modelo R98619) en la que se reproducen elementos que forman parte y se identifican con los bordados que se elaboran y son de la propiedad intelectual de la comunidad Tenango de Doria”.
La respuesta sobre el reclamo (La Jornada la reportó desde Nueva York el 10 de julio de 2019) expresaba que la casa Louis Vuitton ya había contactado con los artesanos de Tenango de Doria, y había acordado trabajar en conjunto para producir esta colección. En la comunidad, los artesanos no recuerdan la presencia del representante de la compañía y tampoco hay algún trato para trabajar juntos.
Benetton: La empresa cayó en la tentación de la apropiación cultural en los trajes de baño. Ante la indignación del público en medios de comunicación y redes sociales, la empresa sólo atinó a contestar: “el diseño y los dibujos los encontraron en internet y su departamento de productos no sabía el origen de estos trabajos tradicionales de la comunidad otomí”.
Zimmerman: A pesar de las críticas y denuncias efectuadas en reiteradas ocasiones, la apropiación cultural persiste con los huipiles de las comunidades mazatecas de Huautla de Jiménez y San Bartolomé Ayautla, Oaxaca. Ante el uso indebido de los diseños, la artesana que elaboró uno de los huipiles solicitó el apoyo jurídico del gobierno de Oaxaca con el fin de reclamar el uso sin consentimiento de las prendas. Aparte de pedir disculpa por el uso sin crédito de los diseños, la firma ofreció a la denunciante una compensación económica y le propuso llegar a un acuerdo para continuar con la comercialización de la prenda.
Éstos no son casos aislados. La apropiación de los motivos iconográficos de los otomíes para fabricar ropa, calzado, muebles y otros objetos ya es una práctica habitual.