A VEINTE AÑOS DE LA COMUNA DE OAXACA: SEGUIMOS EN RESISTENCIA
A veinte años de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), también llamada “Comuna de Oaxaca”, y a diez años de Nochixtlán, nos quedan balances y cuestionamientos pendientes sobre las posiciones de la guerra de clases en los territorios que conforman el estado sureño de Oaxaca, donde el despojo, la privatización de lo natural, el progresismo, el sicariato y los megaproyectos están dejando huellas cada vez más abruptas, permitiendo al sistema capital subsumir los territorios comunales a la lógica de acumulación.
Es de suma importancia voltear a ver cuáles son los elementos que se han transformado en el devenir de los procesos anteriormente mencionados. Si bien las condiciones no son las mismas, algunas de ellas han transmutado teniendo mayor capacidad de ofensiva contra los pueblos originarios. Ejemplo cabal de ello es el crimen organizado como expresión ligada y que precede a los megaproyectos.
Entender la transformación de viejos actores nos ayudará a ver quiénes somos ahora y cuál es el monstruo que estamos combatiendo, a quiénes ver como parte de las clases subalternas y quiénes se aprovechan de ellas para llegar a puestos de poder. Veamos lo que hoy es la “Primavera Oaxaqueña”, esa clase política enriquecida a costa de las dádivas sociales que se arrojan de vez en cuando. Son éstos quienes han acaparado las estructuras del Estado al servicio del capital y, a su vez, han corrompido a la población a un estatus de pasividad y parsimonia frente a lo que la explota, la despoja y desprecia.
De la misma manera que muchos miembros de la APPO quedaron inmersos en la dinámica partidista de la llamada “cuarta transformación”, hoy en día gran parte de las comunidades han sido cooptadas por ésta, desarticulando procesos de resistencia y permitiendo la consolidación de proyectos que ni los gobiernos abiertamente neoliberales privatizadores habían logrado, como es el caso del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT).
Ver las comunidades a veinte años de la Comuna de Oaxaca es ver que la depredación capitalista existe en nuestras territorialidades, la privatización costera por las inmobiliarias, el acaparamiento de agua para hidroeléctricas, presas o refresqueras, la destrucción y erosión de la tierra por la minería, la transformación del paisaje por los parques eólicos, las juventudes al servicio del sicariato, la violación de la autodeterminación de los pueblos por el control de los partidos políticos o asambleas a modo, la atomización social comunitaria por el sicariato o por la penetración de nuevas religiones que individualizan el pensamiento y alejan de su relación con la tierra a los condenados de la misma.
Y es aquí donde surge el cuestionamiento constante: ¿qué hacer ante lo que nos individualiza y nos despoja? Luchar, comunalizar y resistir. Y es en el más reciente rastreo de “Alas y raíces de los movimientos sociales” que nos invita a mirar, matizar y debatir los imaginarios que se encuentran en cada territorio.
El informe “Veinte años después: Oaxaca resiste al despojo capitalista”, elaborado de enero de 2022 a agosto de 2025, busca visibilizar los procesos de lucha y resistencia en Oaxaca, donde existen dos espacios que concentran estas expresiones, siendo el Istmo de Tehuantepec y la ciudad de Oaxaca, sin dejar de lado los demás casos presentes en este estado.
El monitoreo resalta que el Istmo de Tehuantepec concentra el 58% de las acciones de resistencia directa —bloqueos y manifestaciones—, esto relacionado con la imposición del Corredor Interoceánico. Por su parte, la ciudad de Oaxaca presenta el 30.2% de acciones de resistencia en el estado.
A pesar de la frecuente intimidación por el sicariato a distintos defensores del territorio, de la embestida del Estado contra las comunidades como en el caso del Campamento “Tierra y Libertad” en Mogoñe Viejo, del clientelismo social de organizaciones ligadas a MORENA y de la atomización del tejido comunitario por el terror poblacional, el Istmo resiste.
Son las comunidades originarias quienes resguardan el territorio, defienden los sitios sagrados frente a la imposición de nuevos proyectos de producción eoloeléctrica, como en el caso de Juchitán de Zaragoza, donde la construcción de los parques “Igú” y “Zapoteca de energía” amenazan los sitios sagrados Igú y Guuze´benda. Son los Binnizá que defienden las mesas directivas de estos sitios del acaparamiento de personas afines al partido en el poder, siendo así el caso de la Sociedad Guuze´benda, donde la segunda semana de junio se usurpó la mesa directiva por gentes ligadas al presidente municipal.
Son los territorios espacios de disputa permanente. Es la organización social comunitaria un espacio de resistencia y de afrenta contra la destrucción capitalista, donde a veinte años de la Comuna de Oaxaca necesitamos subvertir las conciencias para defender los territorios y fortalecer la vida comunal frente a todo aquello que pretenda su mercantilización.
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Jesús Cristofer Fuentes Ruiz, Doctorante en Ciencia Sociales, Área de Estudios Territoriales UAM-X, tliltikpraxedis@gmail.com