LAS TIERRAS DEL GRAN TAMAL
Ésta es una historia que leí hace años en un antiguo librito que contenía ésta y otras historias de la región, es poco conocida en mi pueblo.
“Cuentan los grandes, que hace mucho tiempo, antes incluso que los hombres blancos y barbados anduvieran en estas tierras, vivía un hombre que un día estaba preparando su masa para sus tortillas, cuando de pronto, a lo lejos escuchó advertencias de los demás habitantes de estas tierras de que los soldados de la Triple Alianza venían para tomar cautivos en sus guerras floridas. Aquel hombre, al escuchar esto, decidió esconderse entre la espesa selva, no sin antes guardar en una olla su masa, que, además la envolvió con unas grandes hojas, dicen que la enterró en el suelo, otros que la guardó en un matorral, pero se sabe que la guardó. Una vez que se fueron los soldados, el hombre salió de entre la selva para su hogar, buscó su olla, pero al encontrarla descubrió que su olla estaba caliente y al destaparla un olor agradable y cálido envolvió el entorno, la masa se encontraba cocida, a dicho resultado se le llamo “tamalli”, y al lugar donde sucedió ese hecho se le empezó a conocer como “Hueytamalco”, que al traducirlo al castellano sería “lugar del gran tamal” o “tamal grande”.
Este fue el origen del nombre de mi municipio, un relato breve, que, como otros mitos, intenta dar un significado a las cosas. Me es importante pues intenta conectar el pasado prehispánico (muy poco conocido) con el origen de nuestro pueblo. Igualmente considero que este tipo de relatos deben de conservarse y preservarse. Además, me fascina dar conocer estas historias a usted, querido lector que sabe la importancia de la tradición oral y escrita en las comunidades originarias de nuestro país y me es un gusto poder mostrarle, sin fines de lucro. También le comento que estaré escribiendo y enseñando los relatos que hay en la región, y de otras que estoy escribiendo y son cien por ciento de mi autoría.
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Rafael Aguilar es originario de Hueytamalco, Puebla.