ESTRATEGIAS DE APROPIACIÓN DE TIERRAS PARA EL TURISMO. LOS CASOS DE QUINTANA ROO Y BAJA CALIFORNIA SUR — ojarasca Ojarasca
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ESTRATEGIAS DE APROPIACIÓN DE TIERRAS PARA EL TURISMO. LOS CASOS DE QUINTANA ROO Y BAJA CALIFORNIA SUR

GEOCOMUNES

Visto superficialmente, el turismo suele ser valorado positivamente por estar asociado a actividades recreativas y de ocio que, a primera vista, parecen menos devastadoras que otras actividades extractivas. Sin embargo, el turismo es una actividad económica que ha sido descrita como una industria, debido a que la producción que hace de los espacios donde se instala es profunda y radical. Y es que, contrario al marketing que lo promueve como una actividad de inmersión en un entorno ya existente, el turismo requiere de una alteración constante del espacio concreto que se busca sea consumido.

El paisaje, convertido en activo económico de esta industria, impone una narrativa del lugar y un orden espacial acorde a la experiencia de viaje o al estilo de vida que se busca vender. Este orden genera escenografías ad hoc que segregan, excluyen y niegan toda realidad ajena a esa puesta en escena. Tras bambalinas, la realidad de los lugares turistificados sobrevive asfixiada por la reducción de recursos (agua, tierra, fuerza de trabajo) y compartiendo espacio y precariedades con todas aquellas actividades que el turismo requiere, pero no acepta en su núcleo central: las viviendas de los trabajadores que requiere, los vertederos de basura, aeropuertos, autopistas, etcétera.

El turismo detona y se alimenta de despojos múltiples derivados de la mercantilización que hace de los paisajes con los que lucra. En particular, el turismo de sol y playa que en México se promovió a partir de los años setenta mediante la creación de los Centros Integralmente Planeados (CIP) ha generado un conjunto de procesos de presión sobre los núcleos agrarios que obtuvieron tierras con acceso a las playas.

En general, los ejidos con litoral obtuvieron estas tierras declarando actividades productivas totalmente ajenas a la “vocación turística” que el Estado impuso años más tarde.1 Sin embargo, esto no ha sido un impedimento para que el Estado y el sector privado vinculado al turismo hayan podido hacer uso de estas tierras e imponer esta nueva “vocación productiva”.

Las expropiaciones fueron el acto inicial que le permitió al Estado la creación de infraestructura hotelera a lo largo de líneas de costa singularmente atractivas, y la creación de la infraestructura de transporte necesaria para acceder a éstas (hoteles, carreteras, etcétera). Posteriormente, las expropiaciones también fueron útiles para crear reservas territoriales que fueron facilitando un crecimiento urbano, si bien no ordenado (como se justifica en los decretos expropiatorios), sí uno que le garantizó al sector turístico las condiciones necesarias para seguir creciendo: acceso a tierras para desarrollos turísticos, acceso al agua, a trabajadores, a zonas para el desarrollo de viviendas precarizadas, etcétera.

Por eso, aunque las tierras con acceso a la playa son sin duda el botín de mayor plusvalía de esta disputa, en estos puntos de turistificación toda la tierra costera en propiedad social está siendo asediada y reconfigurada: las tierras adyacentes a las zonas urbanas, las tierras sobre las que se proyectan desarrollos inmobiliarios exclusivos (y excluyentes), las tierras que funcionan como “válvula de escape” para desarrollos urbanos precarios dirigidos a los trabajadores (en su mayor parte inmigrantes), entre otras.2

A diferencia de otros sectores, los proyectos vinculados con los desarrollos turísticos (ya sean de infraestructura hotelera, turística, inmobiliaria, así como de transporte, de urbanización, entre muchos otros) buscan comprar la tierra, y no promueven proyectos de renta de 10 a 30 años, como suele ocurrir con otros sectores extractivos como el minero, energético o agroindustrial.

En similitud con otros sectores, los desarrollos turísticos generalmente erosionan la dinámica comunitaria de la propiedad social de la tierra, y fractura sus estructuras de gobierno interno.

Como ocurre con otras industrias extractivas, el turismo nunca termina por satisfacer su sed de tierras, sino que conlleva una presión creciente para incorporar nueva superficie a su dinámica. Este texto busca poner atención al papel que la expropiación, los cambios de destino y la conformación de dominio pleno tienen en el proceso de ocupación de tierras por parte del sector turístico.

Este cuaderno es la segunda publicación con estudios de caso sobre las estrategias de apropiación de tierras de propiedad social por distintos sectores del capital desplegados en México. Una serie donde buscamos identificar algunos patrones en la forma en que distintos sectores de acumulación han lucrado con tierras sociales.

Las dos regiones abordadas muestran la centralidad que tuvo el Estado en el despliegue del turismo de sol y playa a gran escala, gran parte del cual se desarrolló sobre tierras de ejidos costeros. La creación de estos polos turísticos implicó numerosos procesos expropiatorios y una inversión de capital que sólo el Estado podía realizar en ese momento: hoteles, aeropuertos, terminales marítimas, carreteras, marinas, reservas territoriales para el crecimiento urbano, obras hidráulicas y eléctricas y el conjunto de otras infraestructuras necesarias para la economía turística. Aunque esta transformación territorial fue impulsada inicialmente por el capital estatal, a través de Fonatur y sus distintas subsidiarias, conforme la actividad turística se consolidó, los hoteles, desarrollos inmobiliarios, marinas y demás servicios fueron desarrollados y adquiridos de manera creciente por empresas privadas nacionales y extranjeras.3 En la fase actual, caracterizada por el predominio del capital extranjero en el turismo de sol y playa, el Estado continúa desempeñando un papel central al garantizar el acceso a las tierras de propiedad social que requiere esta actividad.

 

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Notas

1. Conforme se da cuenta en los decretos de creación, sobresalen las actividades silvícolas y ganaderas, en algunos casos complementarias con la pesca ribereña.

2. Sobre esto último, ver Bojórquez Luque J. (2021). Tierra de propiedad social, turismo y expansión urbana en San José del Cabo. https://riull.ull.es/xmlui/handle/915/22244

3. La documentación se hizo a partir de la consulta del Registro Agrario Nacional, de los decretos expropiatorios y otras fuentes académicas y hemerográficas de cada caso. El trabajo Estrategias de Apropiación de Tierras de Propiedad Social por parte del sector Turístico forma parte de la investigación La Situación Agraria en México. Presentamos aquí la introducción de la investigación y un fragmento de los “aprendizajes” o conclusiones del documento (GeoComunes, México, 2026): https://geocomunes.org/Analisis_PDF/ GeoComunes_2026_Apro_PropSoc_Turismo.pdf

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