Abogado agrario, defensor del territorio e integrante fundador del Congreso Nacional Indígena (CNI), Carlos González repasa en entrevista los 30 años del CNI, su historia y desafíos actuales, las leyes indígenas anteriores y actuales, las guerras de exterminio, el papel de Estados Unidos y el movimiento de pueblos originarios de cara a su próxima asamblea, en el marco de tres décadas de su fundación.
UN POCO DE HISTORIA
Antes de la Revolución, lo que existían eran políticas de exterminio físico, sobre todo en la segunda mitad del siglo XIX. Con el triunfo de la Revolución mexicana y la conformación de nuevas instituciones, entre ellas el Instituto Nacional Indigenista, se prolongará este proceso y estas políticas de exterminio, pero mediante la integración y la asimilación, como lo explicará cínicamente Gonzalo Aguirre Beltrán con un discurso marxista, diciendo que había que integrar a los pueblos, sacarlos del aislamiento para incorporarlos al proletariado.
A partir de los congresos indígenas que Luis Echeverría promovió en un inicio, los procesos de los 80 y los movimientos y organizaciones que construyeron en el quinto centenario del inicio de la invasión europea, se consolidará un planteamiento crítico y de rechazo a las políticas indigenistas. También estuvo el congreso de 1974, organizado por la diócesis encabezada por Samuel Ruíz, que se dio en el sexenio de Echeverría pero no fue auspiciado por el gobierno.
En los congresos que organizó Echeverría intentaron organizar al sector indígena, que siempre estaba absorbido en el campesinado. Los primeros congresos fueron organizados con la Confederación Nacional Campesina (CNC). Ahí surgió el rechazo a la imposición gubernamental, a la intromisión del gobierno en los espacios, y es cuando abandonaron los congresos.
LOS 500 AÑOS Y EL LEVANTAMIENTO DEL EZLN
Llegamos a 1992 con este proceso y en 1994, el 1 de enero, se da el levantamiento zapatista y cambia totalmente la condición de los pueblos indígenas en este país. El levantamiento es muy fuerte, muy poderoso. Recuerdo un artículo de Hermann Bellinghausen en Ojarasca, en el que habla de la “extinción” de los pueblos originarios que, dice él, en realidad era una invisibilización que se estaba haciendo desde el Estado, que cada año manejaba cifras en las que disminuía la población indígena. De 1993 a 1994 se hablaba de cinco millones, con una política de Estado tendiente a invisibilizar y a desaparecer la presencia indígena en el país. Es el zapatismo el que hizo que los pueblos resurgieran con toda su fuerza.
Cuando el Ejército Zapatista de Liberación Nacional empezó a dialogar con representantes del Estado mexicano y se dieron los Diálogos de San Andrés en 1995, les da la voz a representantes de pueblos originarios de todo el país. Se construye lo que serán los Acuerdos de San Andrés para reformar la Constitución e iniciar una transformación del Estado mexicano con el fin de que los pueblos indígenas sean reconocidos en plena igualdad con los otros sectores de la población, y con los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución y disposiciones legales que deriven de ella.
Esto se dio por primera vez en la historia de nuestro país y es en esa circunstancia en la que surge el CNI. En este proceso el EZLN convoca a un Foro Nacional Indígena en enero de 1996 y un mes después se suscriben los Acuerdos de San Andrés, el 16 de febrero de 1996. Desde el foro de enero se plantea la necesidad de conformar un espacio unitario de los pueblos para luchar por el reconocimiento de sus derechos y fortalecer sus procesos de organización propios. En junio de ese año se dio un segundo foro que desembocó en la formación y fundación del Congreso Nacional Indígena, con la participación significativa del EZLN, que es el que empuja el proceso con los Diálogos de San Andrés y los dos foros indígenas, con la suscripción de los Acuerdos de San Andrés y con la participación muy significativa de la Comandanta Ramona en la fundación, que fue entre el 9 y 12 de octubre de 1996.
LA COMANDANTA RAMONA, UNA FIGURA MÁS QUE SIMBÓLICA EN LA FUNDACIÓN DEL CNI
La Comandanta Ramona tuvo un peso fundamental por ser zapatista y por ser mujer indígena. Ella será el elemento fundamental que explica y representa todo el proceso que está naciendo.
LA TRAICIÓN A LOS ACUERDO S DE SAN ANDRÉS Y EL PROCESO CONSECUENTE (1996-2001)
En la etapa inicial del CNI se tiene como planteamiento central el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas a nivel constitucional y legal. Las iniciativas y las salidas de los compañeros y compañeras zapatistas al país, el Segundo Congreso Nacional Indígena, la Marcha del Color de la Tierra y el Tercer Congreso Nacional Indígena, en Nurío, estarán orientados en esa perspectiva. Buscaban presionar para que se cumplieran los Acuerdos de San Andrés suscritos por el EZLN y diversos representantes de las cámaras legislativas, del ejecutivo federal y del ejecutivo de Chiapas.
La disputa principal será incorporar los Acuerdos de San Andrés a la Constitución de acuerdo a un texto que elaboró una comisión de diputados y senadores, que era la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), que pretendía ser la traducción de los Acuerdos a un lenguaje legal. Los Acuerdos planteaban el reconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos, el reconocimiento de los pueblos como sujetos de derecho público con capacidad de gobernarse y administrar presupuesto fiscal, así como con capacidad de asociarse; y la representación política en las diversas esferas de este país, local, municipal, estatal y federal.
Los Acuerdos eran apenas un comienzo en el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios y aún así limitaban los elementos que se estaban impulsando en ese momento, que eran la contrareforma Agraria, la Ley de Aguas Nacionales y el Tratado de Libre Comercio. Los Acuerdos eran un obstáculo para los procesos capitalistas de despojo, lo que llevó a que las cámaras empresariales presionaran para que no fueran incorporados a la Constitución, y usaron el discurso gastado de que podía generarse la fragmentación, la “balcanización” del país.
LA ORGANIZACIÓN EN LOS PUEBLOS
El fortalecimiento de los procesos de organización de los pueblos fue empujado por el levantamiento zapatista. El levantamiento, la guerra que declaran al Estado mexicano y la forma en la que lo hacen y en la que también empiezan a dialogar, empuja de manera significativa la organización y la reconstitución de los pueblos originarios del país frente a la invisibilización. Este país es uno de los más racistas y los procesos de exclusión y discriminación a nivel del Estado y la sociedad tienden a empujar a la invisibilización de los pueblos. En este contexto, el levantamiento zapatista provoca una emergencia de los pueblos originarios, un retorno a su organización política, a su reconstitución cultural, la de sus lenguas, será algo fundamental que modificará el curso de los acontecimientos como parecía que los tenían programados los que gobiernan este mundo y este país, quienes tienen el poder económico y político. Ellos tenían programado el exterminio de los pueblos originarios y el levantamiento zapatista provoca que los pueblos emerjan con fuerza, con protagonismo, y empiecen a generar procesos de reconstitución en todos los ámbitos de su vida independientemente de los reconocimientos buenos o malos que se pudieran dar en la Constitución y las leyes del país.
LA MARCHA DEL COLOR DE LA TIERRA, EL TRIUNFO DE LA VISIBILIZACIÓN IMPULSADA POR EL ZAPATISMO
Serán fundamentales el recorrido de la Marcha del Color de la Tierra y su impacto en la sociedad y en puntos geográficos del país. Llegó a Oaxaca con mucha contundencia, al Istmo, a los Valles. El Tercer Congreso Nacional Indígena en Nurío, al paso de la marcha, tendrá una gran fuerza y contundencia, tanta que no ha habido otra asamblea indígena con esas características y esa representatividad en este país. Más de 3 mil 500 delegados y delegadas de 42 pueblos indígenas, participando y exigiendo el reconocimiento de los derechos de sus pueblos en la Constitución y la transformación radical del Estado y la sociedad para que se reconozcan.
El tercer momento de esa movilización es la llegada a la Cámara de Diputados. Pero el 28 de abril de ese mismo año vendrá una reforma impactante porque no tiene nada que ver con los Acuerdos, que quedarán fuera de la reforma constitucional. Esa reforma es la expresión apabullante de un país que sigue siendo racista y empeñado en no reconocer el menor derecho a sus pueblos originarios. Entonces el CNI y el EZLN se plantean la autonomía en los hechos, sin permiso de nadie.
ESCALA EL DESPOJO A LOS TERRITORIOS
Toda la ofensiva neoliberal con la reforma al artículo 27, la promulgación de las leyes agraria y de aguas nacionales, la suscripción del TLC, seguirá consolidándose a partir de la reforma en materia indígena del 2001. La parte indígena sale del artículo cuarto constitucional y queda en el artículo segundo, y a partir de la reforma viene una andanada de leyes y reformas legales para posibilitar, propulsar y profundizar el despojo hacia los pueblos. Vino la nueva ley minera, que es reflejo de la reforma, la ley de bioseguridad, la nueva ley forestal, las reformas a la ley de bienes nacionales… vendrá toda una andanada.
LA RESPUESTA DEL CNI
La respuesta de los pueblos no es uniforme. Después de que no son incorporados los Acuerdos a la Constitución, viene un reflujo del CNI y del movimiento indígena. El CNI mantiene su permanencia y continuidad por la región centro-pacífico, por Jalisco, Michoacán y se va hasta la Península de Yucatán o el norte del país por momentos. En este proceso confluyen los movimientos y comunidades que resisten y se oponen al despojo de sus territorios y cultura.
LA SEXTA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA
En junio de 2005 el EZLN emite la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, donde se define de manera clara como anticapitalista. Explica en esta declaración cómo funciona el capitalismo, cuáles son las ruedas que lo hacen moverse (la explotación, el despojo, el desprecio y la represión). Esta Sexta Declaración empieza a ser estudiada en las comunidades y el CNI, y en el contexto tan grave de la represión a Atenco se da el cuarto Congreso Nacional Indígena en la comunidad hñähñu de San Pedro Atlapulco, en Ocoyoacac, el 6 de mayo de 2006. En esa asamblea el CNI suscribe la Sexta Declaración, se declara anticapitalista y asume que será imposible que haya un reconocimiento mínimo de derechos de los pueblos originarios a nivel constitucional y legal bajo este sistema.
EL CNI SE REORGANIZA Y NACE EL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO
Ya estaba profundizado todo el proceso de guerra y despojo y se hizo un recuento. En 2014 hubo una compartición con los compañeros zapatistas en La Realidad, que duró una semana, y en 2016, en el marco del 20 aniversario del CNI, los compañeros zapatistas nos proponen la posibilidad de intervenir en el proceso electoral mediante un Concejo Indígena de Gobierno con una vocera que pueda ser propuesta a la presidencia de la República, no con fin electoral, sino para visibilizar a los pueblos originarios.
Desembocamos en el quinto Congreso Nacional Indígena, que comienza en San Cristóbal de las Casas y concluye en el Caracol de Oventik, a finales de diciembre de 2016 y principios de enero de 2017. Se tomó la decisión de conformar el Concejo Indígena de Gobierno y en la siguiente asamblea se nombró a quien lo representaría. Fue un proceso organizativo fuerte que generó interés entre los pueblos, si bien no pocos estaban confundidos. En general hubo entusiasmo y llegó la asamblea de mayo, donde se nombró a María de Jesús Patricio como vocera del CIG.
Aquí inició una nueva etapa para el CNI, que incorpora en la discusión y sus planteamientos la cuestión antipatriarcal. Las mujeres empiezan a tener más participación y más protagonismo en la vida interna del CNI. La campaña e intervención que se tuvo en la vida pública del país dio un impulso a la lucha de las compañeras en sus comunidades y a la lucha de las mujeres.
LA INICIATIVA DE REFORMA CONSTITUCIONAL EN MATERIA INDÍGENA
La reforma constitucional de 2024 es muy significativa por todo lo que no contiene, que es de nuevo la parte territorial. No se habla de territorios, sino de lugares, como se puso en el 2001. Esa gran omisión de la reforma, acompañada de un marco legal neoliberal hace imposibles los derechos más fundamentales y su ejercicio. Se habla del derecho de los pueblos al agua, y en seguida se dice que esos derechos se ejercerán en concordancia con la legislación vigente. ¿Pero, entonces, cuáles derechos si la legislación vigente no reconoce ningún derecho, sino que al contrario privatiza y despoja las aguas de los pueblos? Luego se dice que hay derecho a la propiedad comunal tradicional, que es importante, pero se dice que es en el marco de la Ley Agraria vigente, entonces ya te chingaron, porque es una legislación neoliberal contraria al ejercicio de los derechos por parte de los pueblos.
CNI , LOS DESAFÍOS
El CNI necesita fortalecerse internamente, reglamentarse con más decisión, renovar sus espacios de coordinación, ampliar su presencia en los pueblos originarios y en las luchas de los pueblos, y buscar alianzas más allá de los pueblos y de sus aliados tradicionales, con todos los movimientos que están resistiendo y que están de frente en esta guerra. Ése es el reto para este 30 aniversario.
Treinta años son muchos y la renovación tiene que darse. Los que hemos participado activamente tenemos que dar ese paso. Esta asamblea es importante para eso, para empezar a hacernos a un lado y que los jóvenes, que son muchos, afortunadamente, empiecen a tomar la conducción del proceso. Las mujeres por su parte han ido tomando relevancia, aunque hace todavía falta que tengan mucha más participación. Es un reto de esta asamblea renovarse en sus instancias de coordinación, no de decisión, porque ésa es la asamblea misma, y darle mayor periodicidad, generando mayor participación de la base de las comunidades y ampliándola.