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EL BÁALCHE’: SUS FLORES, SUS HOJAS, SU RAÍZ, SU CORTEZA

PEDRO UC BE (MAYAT’AAN, O MAYA PENINSULAR)

DE LOS TÉRMINOS BA’AL, BA’ALE’, BA’ALCHE’,BAAL, BÁAL Y BÁALCHE’

En los últimos años han aparecido mujeres y hombres mayas motivados a escribir sus historias, pensamientos e imaginaciones, muchos son jóvenes con deseos de reivindicar la lengua y cultura maya. Una de las dificultades que enfrentan es la traducción de sus obras en maya al castellano o viceversa. En las siguientes líneas dejo algunas palabras que al parecer corresponden a la misma raíz no sólo lingüística sino también cultural. Quizá la palabra Báalche’ ayude a identificar mejor el sentido de las palabras que seguramente forman un solo cuerpo.

El Báalche’ es un árbol muy importante entre los mayas peninsulares, sus abundantes flores moradas anuncian su madurez, sus hojas siempre abiertas con diferentes tonos en verde muestran su crecimiento, su raíz profundiza para hacerse un gran árbol y para los que celebramos a nuestros creadores su corteza es la base de la bebida que se ofrece en el ka’anche’ o altar para hacer la conexión comunitaria entre los humanos y los creadores más primeros. No es mi intención hablar de este árbol en esta ocasión, más bien quiero enlistar algunas palabras que me parecen relacionadas no sólo lingüísticamente sino también culturalmente, es decir, los sentidos que tienen para conformar un pensamiento y un conocimiento.

Empecemos por el término ba’al, que se traduce pragmáticamente al castellano como objeto o algo inanimado, sin embargo, es mucho más que eso, y no es por alguna limitación de la lengua maya sino por la carga extraordinaria de la palabra misma. También es aplicable a los seres incorpóreos, a lo que llamamos en maya seres de iik’, “tin wilaj jump’éel ba’al, ma’ tin k’ajóoltaj ka’aj sa’at tin wichi’” (vi un objeto, desapareció de mis ojos antes de poderlo reconocer), a los misterios, “yaan ba’al ku péek te’ela’” (hay algo que se mueve en este lugar), a lo que soñamos, “tin wayak’taj jump’éel ba’al“ (soñé con una cosa). Estos son apenas algunos de sus usos más comunes en la comunidad.

Ba’ale’ se traduce comúnmente como la conjunción adversativa, “pero”, tene’ wi’ijen ba’ale’ mina’an ba’al in jaantej” (yo tengo hambre, pero no hay algo para comérmelo). En este ejemplo se usan tanto ba’ale’ como ba’al, el primero como nexo adversativo y el segundo como algo comestible. En este apartado nos interesa el uso cultural de Ba’ale’ como un ser que se contrapone a otro ser como si fuera una relación dialéctica. Wi’ij (hambre) es un ba’al, es decir es un algo, ba’ale’ es otro algo pero abstracto y ba’al (algo comestible) es un algo más que complementa el cuadro. Notamos entonces que el ba’al y el ba’ale’ son términos con connotaciones muy amplias que van mucho más allá de su denotación común para crear un escenario lleno de seres y sus relaciones que conforman una ecología de la vida o un microclima lingüístico y social.

Ba’alche’ se traduce convencionalmente como animal, pero literalmente significa objeto de madera o ser de madera. Jach suuk le ba’alche’o’ (es muy manso ese animal) es una expresión común entre los vecinos mayas. En el Popol Vuj se registra como un intento de creación del ser humano que fue hecho de madera para que fuera resistente, no funcionó y los convirtieron en monos. Quizá por eso a los animales se les llama seres de madera, sin embargo, son seres vivos con cierta inteligencia, que expresan tristeza y dolor o manifiestan subjetividades como muestras de cariño por medio de sus caricias, como son los gatos, perros y casi todos los animales.

Baal es un término que se usa para señalar a un familiar político, como un cuñado o una cuñada, es decir el esposo o esposa de una hermana o un hermano. Le máako’ in baal (ese hombre es mi cuñado), así presentan a este familiar político comúnmente entre la población maya. No sabemos exactamente lo que está en el fondo de esta expresión. Posiblemente se quiere decir que es un ser de madera o mono en el orden de la creación, tal vez están hablando de la existencia de un misterio o una conjunción adversativa hecho humano que forma parte de la familia o un ser indefinido con cierta conexión familiar.

Báal es una expresión que denota desaparición, algo que se ocultó detrás de algo más grande, como cuando se dice báal le máak tu paach le che’o’ (desapareció esa persona detrás del árbol), si decimos ba’al le máak tu paach le che’o’ (escondieron a esa persona detrás de ese árbol) se cambia la morfología debido a que alguien llevó a cabo una acción sobre otro ser y es una expresión en pasado pero el significado sigue siendo el mismo, tapar. Entonces el ser humano, el cuñado o cuñada, el familiar político podría ser un familiar tapado, no es directo, no es abierto a todas luces, es un ba’al, un ba’alche’ o un ba’ale’, es decir, es quien tiene una relación familiar al mismo nivel que un ser humano tiene con todos los animales, con todos los pájaros, con el agua, con la tierra, con el cielo, con la lluvia, con el viento, con las piedras, con las estrellas, con la luz, con el sol, con la luna, con la oscuridad, con lo espiritual, con los sueños, con la creencia, con los saberes, con toda la naturaleza material e inmaterial y con todo lo que está más allá de la naturaleza.

Báalche’ es uno de los tres árboles más importantes como el ya’axche’ y el siipche’ que conforman la trinidad maya de Yuum K’áax. Si consideramos lo anterior, este término Báalche’ con que se nombra este árbol que provee su corteza para preparar la bebida ritual de las celebraciones agrícolas de las comunidades mayas, nos damos cuenta de que estamos frente a un cuñado de madera, es decir, ante un familiar político, ante un mono, ante un ser abstracto que puede ser una conjunción adversativa.

Si tomamos esta información en su conjunto podemos notar la vinculación que existe entre plantas, humanos, animales, lenguajes, símbolos y todo lo que existe como un solo cuerpo grande, como un hogar circular donde convivimos no tolerándonos sino necesitándonos, complementándonos, creándonos y viviéndonos. Estos términos que podemos pensar como la imagen de un gran árbol con sus raíces, su tronco y sus ramas que florecen y dan frutos, nos permiten percibir como entre nubes sin mucha claridad un horizonte filosófico que va en sentido contrario al antropocentrismo occidental que tala la naturaleza con su poderosa motosierra llamada capitalismo porque la considera recursos para la acumulación de riquezas materiales, principalmente el dinero y los artículos de lujo, que desde el mercado proyecta como necesidades del ser humano.

Las cosas BA’AL, los pensamientos y las palabras BA’ALE’, los animales o seres de madera u originarias BA’ALCHE’, las acciones BAAL, los parientes políticos BÁAL Y BÁALCHE’ y las plantas o árboles que se convierten en bebidas celebrativas demuestran la conexión fuerte entre todos los que habitamos la gran casa, el gran hogar. Por eso no hay migrantes y menos despreciables, no hay relaciones entre superiores e inferiores, no hay colores mejores que otros, no hay idiomas, dialectos o lenguajes superiores a otros, hay una sola mesa, un ba’al, ba’ale’ es para todos, hasta para los ba’alche’ por igual porque son somos baal entre todos, así nos hacemos báal si es necesario y finalmente somos el báalche’ del ka’anche’ de los Yuumtsil.

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Pedro Uc Be (1969, Buctzotz, Yucatán). Entre sus muchos libros de poesía: U ma- jankaalijo’obnoj kaaj/Extranjeros de la gran ciudad, U k’u’uk’ u tsikbalxya’axche’/ El retoño de la palabra de la ceiba, SakBej. En 2025, la Universidad de Guadalajara publicó su extenso poemario U Yi’ij Chak Ixi’im/Espigas de maíz rojo. Se ha destacado como defensor del territorio maya.

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