La idea del cerebro sexual
Cuando se trata de orientación sexual o género, los científicos biologicistas demuestran una especial fascinación por encontrar diferencias cerebrales.
Este fue el caso de un experimento, realizado entre los años 1955 y 1973, donde 12 hombres homosexuales recibieron terapia psicodélica con LSD y/o mezcalina, con el objetivo de que estas sustancias los ayudaran a “convertirse” en heterosexuales, o bien, saber más sobre por qué se sentían atraídos sexualmente hacia otros hombres.
Sin embargo, uno de los principales médicos del estudio, el doctor D. C. MacDonald, se interesó por otro aspecto. De los 12 pacientes atendidos, ocho tenían una inteligencia mayor a la del promedio, de modo que se propuso averiguar qué implicaciones tenía este dato.
En el mismo periodo, otro hospital, la Clínica Forense de Toronto, que dedicó mucha de su investigación a encontrar las causas de las “desviaciones sexuales”, halló que los hombres homosexuales que habían estado casados con mujeres eran frecuentemente más inteligentes que los heterosexuales promedio. Así lo narra la historiadora Andrea Ens, de la Universidad Purdue, en su artículo “Hombres con IQ superior: conectando la homosexualidad a la inteligencia en la Canadá de la Guerra Fría”.
Por su parte, el historiador Peter Hegarty, en su libro Gentleman’s Disagreement (2013), puntualiza que tanto el trabajo del sexólogo Alfred Kinsey como la investigación del psicólogo Lewis Terman contribuyeron a que los discursos científicos del siglo XX alimentaran la idea de que la sexualidad y la inteligencia están relacionadas de alguna forma.