Naturaleza no binaria — letraese letra ese

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Naturaleza no binaria


La supervivencia de las especies depende de sus posibilidades de adaptación a su entorno natural, por lo que solo aquellas capaces de superar las adversidades de la naturaleza son aquellas que han sobrevivido al paso del tiempo. En resumen, los seres vivos más fuertes y ágiles son capaces de superar una selección natural. Dichas frases son la explicación más común a la teoría de la evolución de Charles Darwin, plasmada en su libro El origen de las especies, considerado como un canon dentro de los estudios de la biología evolutiva.

Con el tiempo, múltiples equipos de investigación han encontrado que lo señalado por el afamado autor británico no se cumple del todo en la naturaleza, encontrando excepciones que parecen demostrar que las notas a pie de página son suficientes para pensar en una relectura constante de los principios de los estudios evolutivos.

Una de estas revisiones ha sido desarrollada por Lucy Cooke, zoóloga de la Universidad de Oxford, especialista en evolución y comportamiento animal, quien en su ensayo Hembras. Una guía revolucionaria sobre el sexo, la evolución y la fémina animal (Anagrama, 2025) plantea varias preguntas con respecto a la teoría darwiniana y sus sesgos, el contexto sociocultural en el que se presenta, la posibilidad de la apertura de otros caminos de conocimiento a partir de las propias propuestas de Darwin, una relectura feminista de las mismas y el uso de categorías epistemológicas poco exploradas, como la de “hembras”.

Selección sexual

Su punto de partida es el señalamiento de que el sexo biológico es extremadamente variable por lo que no hay nada definido con respecto a este, sino, más bien, es una categoría con demasiada plasticidad debido a las posibles variantes en cada especie, pero también, dentro de ellas mismas. Sumado a esto, presupuestos como la asociación de los caracteres sexuales a la fortaleza corporal, a un estado emocional en particular, a un mayor estado evolutivo o a la necesidad de desempeñar un rol de interacción en específico, cae en desuso en el cotidiano de la naturaleza.

Para Cooks, los postulados de que la variedad de formas de vida desciende de un ancestro común o de que los organismos más adaptados sobreviven más y pueden transmitir sus genes, derivando de ahí su éxito como especies supervivientes, no son suficientes para explicar el porqué de la evolución de determinadas especies, pues no se comprenden las maneras por las que se llevan a cabo los procesos de selección sexual entre los seres vivos.

Con el objetivo de obtener una respuesta, retoma una obra mucho menos conocida de Darwin, El origen del hombre y la selección en relación al sexo, publicada en 1871, que parte de la idea de que en los seres vivos se desarrollan los caracteres sexuales secundarios, cuya función es atraer al sexo opuesto, la selección sexual consiste en la lucha por una pareja, sólo los machos llevan a cabo este proceso de selección debido a que naturalmente por eso son más fuertes que las hembras, el dimorfismo sexual influye en el compartimiento de cada sexo y los machos tienen un instinto reproductivo mientras que las hembras suelen ser sumisas.

Sin embargo, advierte la también autora de La inesperada verdad sobre los animales, la realidad es que las hembras también luchan por la supervivencia, sus rasgos sexuales son fluidos y moldeables, y esas diferencias atribuidas a los sexos son más culturales que biológicas. Por ello, en muchas especies, los sexos no son relevantes, como es el caso de las hembras hienas o varias aves, las cuales suelen ser quienes organizan a sus manadas y establecen sus patrones reproductivos.

¿Qué es una hembra?

La definición del sexo biológico sólo por los genitales no es suficiente, refiere la investigadora, pues hay especies en las que las hembras tienen genitales más grandes que los de los machos, ni tampoco por el tamaño corporal, ya que hay hembras con mayor masa corporal que los machos, ni por las hormonas, pues, en general, estas no tienen sexo y están presentes tanto en hembras como en machos.

De igual manera, establecer un origen genético de los sexos es complejo debido a que hay más de 60 genes involucrados en ello y no se ha tenido la certeza de cuál es el gen que permite el desarrollo de los testículos en lugar de permanecer como ovarios. Pero, esto último, en algunas especies de aves, de anfibios y de reptiles, principalmente, depende de factores externos como la temperatura o el entorno donde habiten.

O hay especies en las que se han registrado especímenes ginandromorfos, es decir, organismos que tienen características tanto masculinas como femeninas, siendo visibles, por ejemplo, con la presencia de características de hembra en la mitad del cuerpo y de macho en la otra mitad. Por lo tanto, la visión binaria del sexo no se cumple, y más bien, se debe reconocer la diversidad de características sexuales que se encuentran en la naturaleza.

Elección de las hembras

Por siglos, se ha posicionado la idea de que todo deriva del hombre, en su acepción de macho de la especia humana, pero ¿qué ocurre si la propia naturaleza da muestras de que la idea de que los machos son sexualmente autónomos y podían tomar decisiones con respecto a la evolución es frágil y no se cumple?, ya que son las hembras quienes deciden con quién llevar a cabo sus labores reproductivas.

Para Cooke, la verdadera innovación en los estudios evolutivos ha sido la inserción de la categoría de elección femenina, que ha resquebrajado la anquilosada idea de la monogamia de las hembras y la promiscuidad de los machos. Las evidencias han mostrado que suelen ser las hembras quienes buscan los mejores genes posibles en su manada o grupo y que llevan a cabo intercambios sexuales con base en su edad, su fertilidad, su entorno, su experiencia vital y las oportunidades que se les presenten en el momento.

Ejemplo de ello son las leonas, que suelen buscar múltiples parejas de apareamiento en sus períodos de celo, y no responden a los llamados de los machos, sino, más bien, son ellas quienes llevan a cabo la selección, teniendo varios encuentros sexuales con diferentes machos, pues una reproducción exitosa depende de la mayor posibilidad de iniciar un embarazo.

Moral victoriana

La teoría darwinista no es ajena a su contexto sociocultural en el que la moral y las buenas costumbres eran defendidas a ultranza, como lo fue la Inglaterra victoriana, caracterizada por su carácter patriarcal. Ni tampoco lo es a las herencias de pensamiento occidental, cuyo punto de partida son autores griegos como Platón o Aristóteles, siendo este último autor del texto Reproducción de los animales, en el que se asienta el carácter paciente y pasivo de las hembras.

Como argumenta Cooke, los comportamientos femeninos son difíciles de explicar para la ciencia debido a la prevalencia de la perspectiva darwiniana hasta el día de hoy. Sin embargo, es más que evidente la construcción de una explicación de la naturaleza y quienes habitan en ella ha sido construida con base en prejuicios, por lo que la autora invita a las nuevas generaciones de investigadores a olvidar esas explicaciones y elaborar las propias con base en lo que observan y registran, y no en lo que su contexto sociocultural les dicta.

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