Víctimas de la impunidad
En 2025, al menos 60 personas LGBT+ fueron asesinadas en nuestro país por motivos relacionados con el prejuicio u odio motivado por su orientación sexual, identidad o expresión de género. Durante los últimos tres años, contando 2025, han ocurrido 206 casos de violencia letal contra esta población.
No se trata sólo de cifras, sino de vidas que fueron truncadas, de familias, de vínculos, de historias que fueron desbaratadas. En México la violencia contra las personas LGBT+ se manifiesta de múltiples formas, siendo el homicidio la más evidente. Pocas víctimas pueden acceder a la justicia y muchas se enfrentan al prejuicio que impera, incluso, entre los procuradores de justicia, quienes se rehúsan a considerar la orientación sexual o identidad de género de las víctimas como línea de investigación, incluso cuando el prejuicio se hace evidente.
El homicidio de Luis M fue, lamentablemente, uno de estos casos. Luis fue asesinado el 19 de noviembre de 2025 al interior de un motel ubicado en el municipio de Oluta, Veracruz. Su cuerpo fue hallado dentro de la habitación donde minutos antes había entrado con otro sujeto. Presentó múltiples heridas de bala. Pero lo que llamó la atención de la Fiscalía General del Estado y de los medios de comunicación fue que en la escena del crimen se encontró un escrito hecho con sangre en uno de los espejos del lugar. Hasta el momento no se ha identificado al agresor ni se ha clarificado el móvil del hecho.
Ante la falta de sistemas de información oficiales, desde el observatorio de Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana, A. C., buscamos exponer crímenes como el de Luis, pero también de aquellas víctimas de las que poco se habla, aquellas que ni siquiera fueron identificadas. Como cada año, presentamos un informe anual que permite a activistas, víctimas, autoridades y organismos internacionales conocer los alcances de la violencia por prejucio en nuestro país. A continuación, presentamos algunos de los datos más relevantes del análisis de los hechos ocurridos en 2025.
Tendencias de la violencia por prejuicio
De las personas 60 personas LGBT+ asesinadas en 2025, al menos 35 fueron mujeres trans o el 58.3% de los casos. Si usamos este dato en relación con la información de la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) 2021 elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), según la cual, al menos 147 mil 914 personas se identifican, específicamente, como mujeres trans, podemos obtener una tasa de homicidios que equivale a 23.7 por cada cien mil mujeres trans.
Les siguen los hombres gay con 19 casos o el 31.6% de la cifra total. De acuerdo con la Encuesta del INEGI, al menos, 1 millón 224 mil 823 personas mayores de 15 años se identifican como gays u homosexuales, lo que nos permite calcular una tasa de 1.5 homicidios por cada cien mil habitantes homosexuales o gays.
Para el resto de las víctimas fue imposible hacer el cálculo debido a la falta de información. Sin embargo, durante 2025 registramos, también, el asesinato de 1 mujer lesbiana; 1 hombre bisexual; 1 persona muxe; 1 persona que solo fue reportada como LGBT+ sin especificación; 1 hombre heterosexual, pareja de una mujer trans; 1 persona cuya identidad sexogenérica sigue en confirmación, pero las características del crimen coinciden con los casos que reportamos en este informe.
Junio fue el mes más violento de 2025 para las personas LGBT+, durante este mes se registraron, al menos, 12 asesinatos, entre ellos 7 mujeres trans, 4 hombres gay y uno de los casos reportado solamente como LGBT+ (sin especificaciones). Y en al menos 6 de los casos se trató de defensores y defensoras de derechos humanos, 5 hombres gay y 1 mujer trans.
Como muestra de la violencia contra las y los defensores de derechos humanos encontramos el caso de Jesús Laiza e Isaí López, una pareja abiertamente gay de Tizayuca, Hidalgo, reconocidos por su activismo en defensa de los derechos LGBT+. Asesinados el domingo 29 de junio de 2025, luego de haber asistido a la Marcha del Orgullo LGBT+ en la Ciudad de México, sus cuerpos fueron encontrados baleados dentro de un vehículo abandonado en la carretera a El Carmen, en los límites entre Hueypoxtla (Estado de México) y Tizayuca (Hidalgo).
Miembros del círculo cercano a Jesús e Isaí denunciaron que las víctimas habían sufrido amenazas desde tiempo atrás, posiblemente en relación con su activismo LGBTI+ o con su participación política local, por lo que han pedido no desechar la hipótesis de un ataque motivado por intolerancia y el prejuicio.
Al menos 17 entidades del país registraron algún asesinato de personas LGBT+. Esto no significa que en el resto de las entidades no hayan ocurrido hechos violentos como estos, sino que, quizás muchos de estos casos no fueron cubiertos por los medios locales o no fueron difundidos o identificados como tales por las autoridades.
No se trata sólo de cifras, sino de vidas que fueron truncadas, de familias, de vínculos, de historias que fueron desbaratadas. En México la violencia contra las personas LGBT+ se manifiesta de múltiples formas, siendo el homicidio la más evidente.
Puebla destacó como la entidad más violenta con un total de 7 casos, seguida por Veracruz y Guanajuato con 6 casos respectivamente, seguidos por Baja California Norte y Jalisco que reportaron 5 asesinatos.
Identificamos que, de los 35 asesinatos de mujeres trans, en al menos 6 ocasiones se encontraron los cuerpos en vías públicas y 6 más en los establecimientos donde las víctimas trabajaban. Mientras que, en 9 de los asesinatos de hombres gays, los cuerpos fueron hallados en sus respectivos domicilios. Estos patrones confirmar las observaciones que hemos hecho durante años sobre las tendencias diferenciadas de la violencia por prejucio.
Estas tendencias también implican el uso privilegiado del arma de fuego en al menos 20 de los casos. Principalmente, este tipo de armas se utiliza en asesinatos de mujeres trans, seguida por las armas blancas con 11 casos, principalmente en casos de hombres gay.
Pudimos identificar que, en al menos 21 de los casos, los crímenes fueron cometidos por más de dos agresores, incluso por grupos de 3 o 4 miembros. Así como casos de evidente ensañamiento, donde las víctimas presentaron más de una docena de lesiones, hasta 30 de ellas. Incluso víctimas cuyos cuerpos se encontraron atados de pies y manos. O casos como el de un hombre gay quien además presentaba evidencias de abuso sexual.
Justicia sin mirada diferenciada
En lo que respecta a las investigaciones realizadas por las autoridades e instituciones de procuración de justicia, podemos destacar que durante 2025 no identificamos ninguna referencia al crimen pasional como línea de investigación. Lo cual es significativo, pues durante años se ha luchado contra el estigma de que los asesinatos de personas LGBT+ se deben, sobre todo, a problemas de pareja o celos. Por lo que, la renuncia a esta línea de investigación por parte de las autoridades podría indicarnos que este trabajo está surtiendo efecto.
Sin embargo, existe un problema aún más grave y es que el índice de investigaciones iniciadas, al menos de las que tenemos información, es muy bajo, pues tan sólo en 14 casos se habló de una línea de investigación oficial. Entre ellas destaca el homicidio calificado con 8 casos, 1 más por delitos contra la salud y finalmente, pero muy importante, 5 casos por crimen de odio.
Lo que resulta preocupante es que, en lo que respecta a las mujeres trans, las líneas de investigación con perspectiva de género fueron prácticamente nulas. En 2024, por ejemplo, al menos 6 asesinatos de mujeres trans fueron investigados como feminicidios y en 2 casos más, se aplicaron protocolos de actuación desde una perspectiva de género y diversidad sexual, mientras que este año sólo un caso recibió tal tratamiento.
Tememos que las investigaciones de los asesinatos de mujeres trans desde los protocolos de feminicidios o transfeminicidios han disminuido, quizás, por la presión que han ejercido los discursos y movimientos conservadores, antitrans o transexcluyentes. Los cuales han mermado directa o indirectamente la actuación de las autoridades desde los protocolos de género.
Este informe busca atender uno de los principales desafíos que enfrenta la lucha contra la violenciapor prejuicio que viven las personas LGBTI+, es decir, la falta de datos precisos y completos sobre los hechos violentos.
Algunas victorias contra la impunidad
Asimismo, es importante destacar que se identificaron 19 presuntos responsables relacionados con 15 de los homicidios y feminicidios. De las cuales, 11 permanecen detenidos, 2 en prisión preventiva y 6 más vinculadas a proceso penal.
También es primordial reconocer algunos de los logros o victorias que se han tenido en contra del prejuicio y la impunidad en nuestro país. El caso más claro es el de Mireya Rodríguez Lemus, defensora de derechos humanos de las trabajadoras sexuales y mujeres trans y promotora de salud en VIH en Chihuahua, quien fue hallada sin vida el 2 de septiembre de 2020 en su domicilio.
El cuerpo de Mireya presentaba evidencias de ensañamiento con más de 40 puñaladas, algunas de sus pertenencias como celular y auto habían sido robadas. El caso fue señalado por la Fiscalía Especializada en Investigación de Violaciones a Derechos Humanos y Desaparición Forzada de Chihuahua como un homicidio agravado por razón de género y robo con penalidad agravada al presunto responsable. Es el primer caso en México en ser reconocido de esta forma.
Aunque se aprehendió y se llevó a juicio al presunto responsable del crimen, este fue puesto en libertad por el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Chihuahua determinó, en julio de 2022. Luego de cuatro años de trabajo entre organizaciones locales, el Consultorio Virtual Arturo Díaz Betancourt de Letra S y el cuerpo de defensoras, se pudo apelar la decisión del tribunal y reabrir el juicio contra el presunto agresor.
El Tribunal de Enjuiciamiento sentenció a 34 años y 6 meses de prisión a Iván Arturo G. P. por el homicidio agravado en razón de género (la primera sentencia en su tipo) y robo agravado en contra de Mireya Rodríguez Lemus. Una verdadera victoria contra la impunidad que rodea a los asesinatos de personas LGBT+ en nuestro país.
Desde el observatorio de Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana, A. C., extendemos un exhorto al Estado mexicano para que desarrolle sistemas de registro oficiales que den cuenta de esta violencia. Y a asegurar procesos de justicia libres de prejuicio y discriminación, así como garantizar el acceso a la justicia para las víctimas y sus familias, ya sea consanguínea y/o social. Y a atender la violencia contra las personas LGBT+ desde una lógica diferenciada y que reconozca sus necesidades específicas.