Mal aliento: una señal clave
Hablar cerca de otras personas o besar a tu pareja puede convertirse en una preocupación para quienes padecen halitosis, un problema que puede afectar la vida social, laboral y emocional. Se caracteriza por un olor desagradable que proviene de la boca, incluso después del cepillado, el uso del hilo dental o enjuagues bucales. Aunque suele relacionarse con una higiene oral deficiente, también puede ser señal de otros problemas de salud.
En la mayoría de los casos, la halitosis tiene origen bucal. La acumulación de bacterias en lengua, encías o en espacios interdentales favorece la descomposición de restos de alimentos, originando la producción de compuestos volátiles de azufre, responsables de olores similares al huevo podrido. Asimismo, la disminución de saliva contribuye al problema, pues la misma ayuda a limpiar la cavidad oral, regular el pH y proteger los dientes.
Existen dos tipos de halitosis: fisiológica, suele presentarse al despertar, esa capa blanquecina o amarillenta que aparece sobre la lengua por la mañana, también podría ser a causa de problemas dentales, enfermedades periodontales o mala higiene; y la patológica, asociada a enfermedades digestivas, metabólicas, respiratorias o sistémicas. El consumo de ciertos alimentos, así cmo de alcohol y tabaco, también influyen.
Para el diagnóstico, el odontólogo realiza una prueba organoléptica (huele el aire de la boca) y evalúa posibles enfermedades asociadas. El tratamiento depende de la causa. Si el problema es la higiene bucal, es necesario mejorar la hidratación, limpiar la lengua, usar de hilo dental y enjuagues bucales. Si el mal aliento se asocia a otra enfermedad, se deberá acudir con un especialista.