Síntomas del tracto urinario
Marcos gustaba de platicar con sus compañeros y compañeras de oficina durante sus ratos libres. Era de las personas con mayor tiempo en ese espacio laboral por lo que conocía a la mayoría. Su carácter era dicharachero y risueño. Tras festejar el cumplimiento de 60 años, comenzó a ser menos sociable debido a que sentía necesidad constante de ir al sanitario, y una serie de dolores que, incluso, a veces requerían que se sentara o arrodillara en el piso.
De complexión mediana, presentaba esta alteración para orinar que le impedía sentirse a gusto, pues constantemente sentía la urgencia de ir al baño; en las noches ocurría lo mismo, impidiéndole dormir sin interrupciones. Lo contradictorio de su caso es que, a pesar de esa sensación constante de orinar, su flujo urinario no era vasto. Incluso, a veces todo se quedaba en la sensación, pero realmente no orinaba.
Después de acudir con varios especialistas, su diagnóstico fue la presencia de síntomas del tracto urinario inferior (STUI), un conjunto de malestares entre los que se encuentran la menor fuerza e interrupción del chorro urinario, dificultad para iniciar o concluir la micción, sensación de vaciado incompleto de vejiga, goteo post micción, dolor en el hipogastrio (parte baja del abdomen, justo arriba del pubis) e incluso incontinencia urinaria, así como necesidad de despertarse frecuentemente para orinar por la noche, dolor al vaciar la vejiga u orinar más de 8 veces al día, pero cada vez con menor descarga de orina.
¿Qué son los STUI?
Los STUI son originados por dos condiciones específicas de la próstata: la hiperplasia prostática benigna (HPB) y la prostatitis. La primera se caracteriza por el crecimiento no cancerígeno de la próstata; suele desarrollarse a partir de los 40 años y su prevalencia e intensidad aumentan con la edad. De estos casos, se estima que a nivel global la prevalencia es del 14.8 por ciento en los hombres de alrededor de 40 años y se incrementa hasta 36.8 por ciento en los varones de 80 años o más.
En el caso de la prostatitis, se clasifica en cinco grupos: prostatitis bacteriana aguda, prostatitis bacteriana crónica, síndrome doloroso pélvico crónico, prostatitis inflamatoria asintomática y prostatitis granulomatosa. Sus síntomas son dolor o sensación de ardor al orinar; problemas para orinar, por ejemplo, goteo o dificultad para empezar o mantener la micción; orina frecuente; urgencia de orinar; orina turbia; sangre en la orina; dolor en el abdomen, la ingle o la región lumbar, en el perineo, en el pene o los testículos; eyaculación dolorosa, y en caso de ser una infección bacteriana, fiebre, escalofríos, dolores musculares y otros síntomas parecidos a los de la gripe.
Sus causas están asociadas a los problemas de próstata; afecciones de la vejiga, entre ellas la vejiga hiperactiva; desórdenes neurológicos como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson o las lesiones de la médula espinal; el uso de algunos medicamentos como diuréticos o antihistamínico; la obstrucción del tracto urinario derivada del agrandamiento de la próstata, y factores psicológicos como el estrés, la ansiedad o la depresión.
Cuidados y prevención
De acuerdo con Luis Daniel Alviso de la Serna, neuropsiquiatra y miembro del Comité Científico del Consorcio Mexicano de Neurofarmacología, “aunque estos síntomas suelen normalizarse como una consecuencia inevitable del envejecimiento de los hombres, la realidad es que afectan el descanso, el estado de ánimo, la productividad y la convivencia con la pareja, hijos y amigos, así como el entorno laboral”.
Para su diagnóstico se requiere de una exploración física dirigida, y exploraciones complementarias, como la analítica básica de orina, así como una ecografía. También se requiere de cuestionarios específicos que ayudan a cuantificar la severidad de los síntomas y reflejar así la repercusión en calidad de vida.
El manejo de los síntomas urinarios puede variar según su intensidad, la edad y el perfil de cada persona. Para ello, destacan los fitomedicamentos elaborados con extractos de plantas con seguridad y eficacia comprobada, cuyas propiedades antiandrogénicas, antiestrogénicas, antiproliferativas, antioxidantes y antiinflamatorias, propician una mejora paulatina., debido a que inhiben ciertas acciones fisiológicas y hormonales.
Para el caso de México, existe el sitio web hablemosdelaprostata.com donde están disponibles algunos cuestionarios de autoevaluación sobre salud urinaria o de conocimiento de síntomas y su intensidad a fin de determinar el momento de recurrir a la atención médica especializada, así como un blog sobre temas de salud enfocados a los hombres, con énfasis en la cuestión de la próstata.