Foucault centenario
El 15 de octubre de 1926 nació quien actualmente es considerado el autor más citado en los campos de las ciencias sociales y de las humanidades a nivel internacioal, el filósofo francés Michel Foucault, autor de más de una veintena de libros y de centenas de conferencias en diferentes partes del mundo, y quien dejó amplios debates abiertos sobre múltiples temáticas como la salud, la política en los cuerpos y en los seres vivos, los mecanismos de poder, el control de las sociedades, la construcción de discursos, entre otros conceptos.
Sus preceptos han sido retomados por autores y autoras como Achille Mbembe y su explicación sobre la necropolítica o el control de la muerte; Elizabeth Povinelli y la geontología o esta incorporación de aquello aparentemente inerte en la naturaleza a la arena política debido a su valor económico y político; las relecturas sobre lo biopolítico de Giorgio Agamben y de Roberto Esposito; el planteamiento de un control psicológico o psicopolítica de Byung Chul Hang; los mecanismos de control de Gilles Deleuze como continuación de sus diálogos con el propio Foucault y sus subsecuentes como el capitalismo de vigilancia propuesto por Shoshana Zuboff.
Sin duda, la genealogía del pensamiento de Foucault continúa con una amplia influencia en las postulaciones teóricas contemporáneas para dar lectura al presente, lo cual, fue evidente durante la pasada pandemia por COVID-19, debido a las constantes alusiones a los conceptos de biopoder y de biopolítica propuestos por el autor de Las palabras y las cosas, para analizar las estrategias de salud pública globales.
Recopilación centenaria
Sobre Foucault no se ha terminado de escribir ni de conocer sus aportaciones debido a sus múltiples inquietudes intelectuales y a su constante labor investigativa, por lo que, en conmemoración del centenario de su nacimiento, en París, se ha montado la exposición Foucault. Una aventura intelectual en El Colegio de Francia, institución a la que se incorporó quien es considerado una de las mentes más lúcidas del pensamiento contemporáneo en lengua francesa, y que resguarda manuscritos inéditos, objetos personales y archivos de audio y de video.
Allí inició una aventura intelectual, entre 1970 --tras su regreso de Túnez-- y 1984 --año en que murió--, consistente en impartir lecciones sobre historia de los sistemas de pensamiento, estableciendo una ruta de navegación anclada en conceptos como gubernamentalidad, biopolítica, poder pastoral y régimen de verdad, estando presente en el trasfondo de estas reflexiones el concepto de poder.
Derivada de los hallazgos más recientes sobre los archivos del autor de los cuatro volúmenes de Historia de la Sexualidad depositados en la Biblioteca Nacional de Francia y El Colegio de Francia, la exposición se subdivide en ocho ejes, el primero de ellos, el previo a su llegada a la institución, los años sesenta, cuando hizo ruido en el ambiente intelectual francés al publicar su libro Las palabras y las cosas e impartir cátedra en la Universidad de Clermont-Ferrand sobre temas de psicología, centrados en la construcción de la noción occidental de locura.
No solo es momento de rememorar al autor de Microfísica del poder, sino de señalar hasta qué punto su pensamiento sigue siendo pertinente para comprender los múltiples desafíos y los temibles peligros a los que se enfrenta el mundo actual, afirma el también filósofo Didier Fassin.
El segundo apartado de la exposición está enfocado a la instalación de su último domicilio en París, en la calle de Vaugirard, donde se instaló tras su regreso de Túnez. Una calle con más de cuatro kilómetros de extensión y repleta de edificios históricos como el Senado y el Palacio de Luxemburgo. Mientras que el tercero se dedica a su estancia en la institución educativa que aloja la exposición y a mostrar todo el material dejado por el autor, que ha permitido sumar ocho libros más a su obra, pues todas sus conferencias fueron grabadas en magnetófonos.
La cuarta parte del recorrido resalta su faceta como activista, su trabajo en el Grupo de Información sobre la Prisión, su participación en múltiples manifestaciones y su impulso a otros tipos de modelos educativos. En la siguiente sala, se recuerdan los vínculos intelectuales que tuvo con Pierre Hadot, especialista en filosofía antigua; Roland Barthe, experto en semiología; Emmanuel Le Roy Ladurie, estudioso medievalista, Raymond Aron y Jean Delumeau, historiador de las mentalidades religiosas.
En la siguiente sección, se comparte su manera colectiva de trabajar con colegas como Robert Castel, Jeanne Favret-Saada, Bruno Fortier, Patricia Moulin, Jean-Pierre Peter, Maryvonne Saison, con quienes trabajó hasta sus últimos días y le ayudaron a tomar el espacio del Colegio de Francia para que sus disertaciones fueran públicas, y no privadas, como se acostumbraba en el recinto.
Las últimas dos fracciones del recorrido muestran el proceso de internacionalización del autor de El nacimiento de la clínica, pues se comparten las primeras traducciones de sus libros al inglés, lo cual provocaría su entrada al debate anglosajón; el llamado a ser profesor invitado de las universidades de Berkeley, en California, y la de Buffalo, en Nueva York; fotografías de su estancia en California, un aspecto poco abordado en sus biografías, aunado a su aparición en la portada de la revista Time en 1981, con la leyenda “el filósofo francés que exaspera pero a la vez fascina”.
Obra vigente
Desde la antropología contemporánea, uno de sus mayores lectores ha sido Didier Fassin, especialista en salud y en moral desde una mirada crítica, y autor de La sociedad punitiva, enfocada en una lectura crítica de la obra foucaultiana, quien considera que, hoy en día, no sólo es momento de rememorar al autor de Microfísica del poder, sino de señalar hasta qué punto su pensamiento sigue siendo pertinente para comprender los múltiples desafíos y los temibles peligros a los que se enfrenta nuestro mundo.
Encargado de la curaduría de la exposición, Fassin ha realizado un diagnóstico rápido sobre el estatus de la obra del también activista político, y señala que si bien, tras su fallecimiento, sus aportaciones quedaron relegadas, en especial en Francia y las redes de pensamiento del ámbito francófono, al paso del tiempo se han reivindicado en diferentes partes del mundo, como Estados Unidos.
Aunque, advierte Fassin, en algunas ocasiones estas reivindicaciones provienen de posturas libertarias con las que Foucault no hubiera estado de acuerdo, por lo que hay riesgo de una lectura tergiversada de sus postulados. Mas para evitarla se requiere ceñirse a su riguroso método y continuar con su idea de que su producción intelectual tuviera la función de ser una caja de herramientas a la que cada persona con una inquietud intelectual pudiera recurrir para estudiar cualquier temática.
Por ello, para el centenario de su nacimiento, se decidió revivir su última etapa intelectual, la que desarrolló en El Colegio de Francia, debido a que él mismo la asumió como una gran obligación y con un gran compromiso, a tal grado que se dio a la tarea de reorientar sus temas y sus teorías para replantearlos y volver a ponerlos a discusión, a veces, dejando de lado lo que en años anteriores había asumido o cuestionando.
Para Fassin, a pesar de que Foucault externó expresamente su deseo de que sus conferencias de esos años no fueran publicadas, fue un acierto que se autorizara por parte de su pareja, Daniel Defert, quien supervisó en vida el proceso pues, en cada conferencia se percibe la libertad de un pensamiento en movimiento, algo que la forma escrita tendía a atenuar.
Algunas memorias de las lecciones impartidas en El Colegio de Francia han sido publicadas en español por distintas editoriales de América Latina, mas especialistas en el estudio del pensamiento foucaultiano como Edgardo Castro han señalado que aún no se han terminado de explorar los trabajos de esta última etapa de trabajo intelectual.
Novedades
Algunas memorias de las lecciones impartidas en El Colegio de Francia han sido publicadas en español por distintas editoriales de América Latina, mas especialistas en el estudio del pensamiento foucaultiano como Edgardo Castro han señalado que aún no se han terminado de explorar los trabajos de esta última etapa de trabajo intelectual, e incluso los anteriores a esta etapa de actividad intelectual del también autor de Vigilar y castigar, cuando aún no daba clases en la capital francesa.
Uno de estos manuscritos es El discurso filosófico (Siglo XXI, 2025), recién publicado en español, pero que fue preparado en la década de los sesenta para hacer una transición de la docencia en psicología a la práctica filosófica, con la pretensión de impartir un curso de introducción a la filosofía a nivel universitario. Mas Foucault tomó la decisión de no promover un curso tradicional sobre las maneras en cómo se ha construido el pensamiento filosófico, sino que se centró en el análisis del discurso filosófico como tal y las características que lo hacen particular.
Como parte de este ejercicio sugiere que la versión moderna del discurso filosófico comenzó en el siglo XVII y se cerró en el siglo XX, y su primer objetivo consiste en diferenciar a este tipo de discurso de otras formas discursivas, para después estudiar el surgimiento de esta manera discursiva y sus reglas de formación. Establecido lo anterior, enumera los distintos conceptos, sistemas, estilos y metodologías características de este tipo de discurso, a fin de debatir con ellas como herramientas.
A diferencia de otros libros, esta nueva publicación saca al también activista político de los conceptos comunes asociados a él y lo coloca dentro de otro campo de estudio donde también tuvo aportaciones relevantes como lo es el del estudio de los discursos, pues, como parte de sus curiosidades intelectuales analizó a profundidad la obra del Marqués de Sade y sus aportaciones al discurso literario.
En retorno a su faceta filosófica, próximamente se publicará en español el libro Nietzsche: cursos, conferencias y trabajos, que reunirá 30 años de trabajo de reflexión de Foucault sobre la obra nietzschana, una de sus mayores inspiraciones intelectuales y su punto de partida para su peculiar método de análisis de genealogía, que le permitió analizar y cuestionar los mecanismos de imposición de las sociedades occidentales modernas, del siglo XVIII a su época, el siglo XX.
A cien años del nacimiento del también autor de Historia de la locura, quienes han dedicado parte de su trayectoria académica al estudio de su obra advierten que aún no se conoce toda debido a la gran cantidad de manuscritos no publicados del autor, a la par de que, fenómenos actuales como la digitalización de la sociedad, la etapa de capitalismo que vivimos, el resurgimiento de los pensamientos conservadores y la irrupción de la inteligencia artificial pueden ser analizados y cuestionados desde la mirada foucaultiana.