Mujeres reformadas
En 1941 se creó en España una institución destinada a vigilar la “moral” de las mujeres: el Patronato de Protección a la Mujer. Nacido con la dictadura franquista, su misión era proteger a las jóvenes y apartarlas del “vicio”. En la práctica, miles pasaron por una red de centros en los que podían permanecer internadas sin haber cometido ningún delito.
Una muchacha podía llegar allí por razones muy distintas. Algunas habían quedado embarazadas fuera del matrimonio; otras habían escapado de casa, mantenían relaciones sexuales consideradas inapropiadas o simplemente eran vistas por sus familias como rebeldes o difíciles de controlar. Una denuncia familiar o la intervención de autoridades civiles, religiosas o policiales podía poner en marcha el proceso.
El Patronato era una extensa red conformada por centros de observación y clasificación, reformatorios, hogares-taller y maternidades. Muchos de ellos estaban gestionados por congregaciones religiosas femeninas, entre ellas las Adoratrices, las Oblatas, las Terciarias Capuchinas y otras órdenes católicas.
Aunque muchas internas eran menores, el sistema también podía afectar a mujeres legalmente adultas. Los archivos históricos señalan que el Patronato ejercía funciones tutelares sobre jóvenes de entre 16 y 21 años y, en determinadas circunstancias, hasta los 25.
El Patronato no cayó con el franquismo, siguió funcionando durante décadas, hasta su desaparición definitiva en 1985. El tema cayó en el olvido durante mucho tiempo, pero testimonios de antiguas internas e investigaciones recientes permiten reconstruir esta terrible historia.