Actividad cerebral alterada
A los cinco años Steve Kissing, estudiante en una escuela católica de Cincinnati, Ohio, estaba convencido de que el diablo lo visitaba. En un momento inesperado, sentía como su cerebro vibraba, endureciéndose de adentro hacia afuera. “No perdía la conciencia, pero me perdía y era incapaz de hablar, mi realidad estaba trastornada de una forma sin sentido y tenebrosa”, recuerda. A su corta edad había desarrollado epilepsia, pero al no tener un diagnóstico creyó que era una posesión demoniaca.
La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas crónicas más frecuentes. Se caracteriza por la predisposición a presentar, de forma impredecible y recurrente, crisis convulsivas (tónico-clónica), provocadas por una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Su desarrollo puede estar relacionado con causas estructurales como malformaciones o lesiones en el tejido cerebral en cualquier etapa de la vida.
Síntomas
De acuerdo con Melissa Chávez Castillo, médica especialista en epilepsia, las personas que tienen encefalopatías epilépticas pueden desarrollar complicaciones como discapacidad intelectual, retraso del desarrollo, problemas motores, complicaciones de movilidad, problemas de sueño, de conducta o afecciones psiquiátricas. Esto significa que las convulsiones son solo un elemento evidente del padecimiento.
La especialista detalló a Letra S que los síntomas son variables y dependen de la parte del cerebro afectada. Algunas personas con epilepsia tienen una sensación extraña antes de cada convulsión que puede ser acompañada de hormigueo, percibir un olor que no existe o cambios emocionales.
Las convulsiones no motoras involucran un cambio de comportamiento breve que se caracteriza por mirada fija, mientras que las convulsiones parciales o focales pueden ocurrir sin cambios en la conciencia.
Las convulsiones son episodios de actividad eléctrica descontrolada y anormal de las neuronas que puede causar cambios en la atención o el comportamiento. Las tonico-clónicas causan alteraciones de la conciencia y generalmente se acompañan de movimientos anormales involuntarios en todo el cuerpo que pueden provocar contracción de la mandíbula y pérdida de control de la vejiga y los intestinos.
Factores de riesgo y tratamiento
Uno de los principales factores de riesgo para desarrollar epilepsia son las complicaciones en el parto, ya que en el momento del nacimiento se puede generar alguna lesión estructural del sistema nervioso central causada por una disminución grave en el aporte de oxígeno o flujo sanguíneo, por lo que es importante llevar un correcto control prenatal y recibir atención médica especializada.
También, los eventos vasculares cerebrales pueden propiciar epilepsia, por lo que es importante mantener control de la presión arterial en cualquier edad.
Si bien una persona con epilepsia controlada puede tener una vida normal, las personas con esta condición de salud tienen un mayor riesgo de accidentes como ahogamiento, caídas o incidentes automovilísticos. La epilepsia no controlada podría acarrear muerte repentina e inesperada propiciada por mecanismos fisiopatológicos que generan una desregulación autonómica severa.
El tratamiento inicial para epilepsia consiste en fármacos anticonvulsivos orales que, en conjunto con cambios en el estilo de vida, permiten reducir los episodios. De acuerdo con la Liga Internacional contra la Epilepsia, el 30 por ciento de todas las epilepsias no responden a los fármacos y son de difícil control. En estos casos se requiere de cirugías para extirpar células anormales que causan las convulsiones. También se pueden colocar estimuladores del nervio vago.
Costos de la enfermedad
De acuerdo con el Instituto Nacional de Neurología, se calcula que a nivel global el costo del tratamiento para una persona con epilepsia es de 36 mil pesos al año, sin embargo, este puede elevarse en personas con resistencia a los fármacos lo que significa que se puede incrementarse hasta medio millón de pesos al año.
Norma Hernández directora la Asociación Mexicana de Epilepsia en Niños y Adultos (AMENA) explicó a Letra S que los costos de la enfermedad son subsanados en la mayoría de los casos por las y los pacientes junto con sus familiares.
El ahora periodista Steve Kissing, relata que su afección posiblemente fue causada por un trauma cerebral durante el nacimiento; sin embargo, declara en uno de sus artículos que su experiencia le dio un “enorme aprecio por la ciencia y su habilidad para explicar el mundo”, por lo que ha trabajado para dar a conocer información sobre esta condición de salud con la finalidad de que ninguna persona sienta esa “posesión demoniaca” como algo permanente.