Las filósofas mexicanas
La historia de la filosofía está escrita a la mitad. En la mayoría de los libros sobre el desarrollo del pensamiento filosófico se suele hablar de las aportaciones de los filósofos hombres, y en muy pocas ocasiones, de las realizadas por las mujeres. A pesar de que, si bien no en gran cantidad, han estado siempre presentes y han aportado otras rutas para el análisis de la gran gama de problemáticas abordadas por esta rama del conocimiento.
Este escenario representa una problemática a escala global, e incluso se acusa de una exclusión epistémica motivada por el género de las personas, que ha motivado un movimiento de reivindicación de las mujeres filósofas. El caso de la filosofía mexicana no es la excepción, y por ello, la filósofa Fanny del Río ha emprendido un proyecto de investigación enfocado al rescate de las aportaciones y de la memoria de las filósofas mexicanas, cuyo resultado es el segundo volumen del libro Las filósofas tienen la palabra.
Este proyecto recopila entrevistas con algunas de la filósofas mexicanas o que han desarrollado su ejercicio profesional en México mediante las cuales explican por qué decidieron estudiar filosofía, cuáles han sido sus influencias a lo largo de su trayectoria, cómo descubrieron las temáticas en las que actualmente están enfocadas, las maneras en que han compaginado su desempeño profesional con su vida personal, un autoanálisis sobre las obras que han publicado, su sentir ante adversidades como estar presentes en un ambiente hasta hace poco totalmente masculino, algunas anécdotas y sus deseos para los próximos años, no sólo individuales sino también colectivos.
Cuestionamientos a la norma
El cuestionamiento de las maneras de entender al sexo y al género en la contemporaneidad continúa siendo un tema de debate, por lo que Siobhan Guerrero McManus ha sido insistente en ello, a partir de lo personal, con su reivindicación del ser mujer trans, pero también con un análisis exhaustivo, a partir de la filosofía de la ciencia, sobre las maneras en cómo se han construido los discursos biologicistas sobre el sexo de las especies.
Bióloga de formación, y con posgrado en Filosofía de la Ciencia, ha sido transgresora en muchos sentidos, pues también reivindica la escritura de filosofía en español, debido a la tendencia de escribir en inglés; la incorporación de experiencias propias en su quehacer académico; la exploración del campo de los afectos como una posibilidad de investigación filosófica, y, en retorno al comienzo de su trayectoria formativa, la filosofía de la biología.
Con una experiencia de vida híbrida, una juventud en España y una consolidación en México, María Teresa Muñoz se ha enfocado a la crítica de la cultura, de la realidad y del presente a partir de un extenso análisis de las realidades latinoamericanas. Para ella, venir a estudiar al país resultó una experiencia de vida que le hizo revindicar su premisa de vivir para hacer filosofía.
Como parte de su postura, considera que lo público debe de ser discutido, y en los últimos años se ha sumado a la reivindicación de las emociones dentro de los estudios filosóficos, pues, asume que somos seres que sienten y que conceptualizan afectos.
También la diferenciación, pero derivada de lo sexual y del género, ha sido el eje conductor de la labor de Rubí de María Gómez, quien ha creado un frente filosófico desde Michoacán a favor de la incorporación de las mujeres a las labores filosóficas, y en sí, a muchos ámbitos de la vida cotidiana. Mas parte de su obra, al igual que la de otras filósofas contemporáneas, pero de otras coordenadas geográficas, como Catherine Malabaou, hace una relectura de Hegel para plantear la necesidad del derrumbe de mitos.
Las movilizaciones sociales analizadas desde la filosofía política, pero con una perspectiva feminista, han sido el sello característico de las aportaciones de Griselda Gutiérrez, quien se formó en la época de auge del marxismo en las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, gracias a lo cual se concientizó sobre la relevancia de los movimientos emanados de las necesidades de la sociedad, pero también se percató de la ausencia de autoras en los planes de estudio.
Un amplio cuestionamiento a la formación filosófica debido a la falta de inclusión de autoras en las lecturas sugeridas por los programas de estudios es el eje reflexivo de Leticia Flores Farfán, quien asume que la docencia es una de sus mayores pasiones debido a esa posibilidad de diálogo con las nuevas generaciones. Sin embargo, la detección de esa carencia de contenidos en sus años de estudio, la llevaron a impulsar la creación del Posgrado de Estudios de Género de la UNAM, como un espacio para el debate y la investigación en la materia.
Pluralidad
Sacar a la filosofía de la individualidad para convertirla en una experiencia comunitaria ha sido uno de los preceptos de María Antonia González Valerio, quien asume que la interdisciplina es necesaria para enriquecer el conocimiento filosófico. Por eso, parte de su apuesta ha sido la búsqueda de diálogos entre las artes y las ciencias, así como la expansión de la filosofía hacia la literatura.
La pluralidad es otro de los rasgos que caracteriza su desempeño actual mediante la desmitificación de Grecia como la cuna de esta rama del saber, pues considera que se han excluido a otras partes del mundo con aportaciones relevantes al pensamiento. Al creer en lo colectivo por sobre lo individual, cuestiona el sistema académico actual, que ha dejado de lado el diálogo y la reflexión colectiva para privilegiar el aislamiento.
A pesar de que muchas problemáticas requieren de múltiples voces para ser reflexionadas, la realidad es que sólo se escuchan unas cuantas, aunque las decisiones tengan un alto impacto colectivo. Esta ha sido una de las preocupaciones de Ángeles Eraña, quien utiliza el concepto de injustica hermeneútica para denunciar la situación.
Integrante de la Red Mexicana de Mujeres Filósofas y del comité editorial de la revista Dianoia, reivindica la apertura a la pluralidad de ideas, a partir de sus experiencias de acercamiento con comunidades zapatistas, y argumenta que la injustica deriva de la exclusión y el silenciamiento selectivo.
Formada en Argentina, una voz en el exilio fue la de Nora Rabotnikof, quien al momento de la publicación del texto había fallecido, pero compartió que el tener que trasladarse a otro país para continuar con su formación y su vida le hicieron cuestionarse muchos temas, pero también, apostar por la defensa de la noción de igualdad y del espacio público como un lugar para el debate de las ideas en aras de una vida democrática.
Ser la primera mujer en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM no fue sencillo para Margarita M. Valdés, quien sorteó muchas adversidades para poder ser reconocida por su trabajo académico enfocado en el estudio de la propuesta de filosofía analítica de Wittgenstein y en la lógica. Temas de los que se empapó de las principales voces mediante estancias académicas en varias universidades del mundo. A pesar de la aridez de sus temas de interés, no fue ajena a sucesos como las protestas estudiantiles de 1968, de las que formó parte.
Todas las participantes en este volumen son un reflejo de esas luchas individuales y colectivas a favor de la igualdad y el respeto de los derechos de todas las personas y del impulso a la apertura de lugares en espacios hasta hace algunos años vetados para las mujeres como era la propia filosofía, cuya otra mitad de historia está en proceso de escritura.